Young Hearts: Sangre de Medianoche

Capítulo 24

La tarde caía con una tranquilidad casi mágica sobre el antiguo escondite secreto de la escuela; aquel rincón oculto entre los antiguos muros del colegio parecía existir en un mundo aparte, lejos del ruido de los pasillos y de las preocupaciones que acompañaban el día a día. La suave brisa hacía danzar las hojas de los árboles mientras los últimos rayos del sol se filtraban entre las ramas, iluminando el césped donde decenas de estudiantes aprovechaban el recreo para conversar, reír o simplemente descansar.

Entre ellos, bajo la sombra de un enorme árbol que parecía protegerlos del resto del mundo, estaban Elías, Alexander, Lukas y Valerie; las conversaciones fluían con naturalidad, entre risas y bromas, como si aquella pequeña reunión fuera una costumbre que llevaran compartiendo desde hacía años.

Elías permanecía sentado con las piernas cruzadas sobre el césped, en su habitual silencio dulce y reservado; no era de los que necesitaban hablar para estar presente, escuchaba con atención genuina, con esa curiosidad introvertida que lo hacía absorber cada detalle, y una leve sonrisa tímida aparecía de vez en cuando, suficiente para demostrar que disfrutaba profundamente de aquella compañía. Alexander, sentado a su lado con esa seguridad extrovertida que lo caracterizaba, lo observaba de reojo con una discreción que solo él creía tener. Cada vez que Elías sonreía, sentía una calidez difícil de explicar recorrerle el pecho; aquel chico seguía siendo capaz de iluminarle el día con el gesto más pequeño.

Valerie fue la primera en romper el silencio, con una sonrisa traviesa y los brazos cruzados mientras miraba directamente a Alexander.

Valerie: —Alexander... ya nos enteramos de la gran noticia. —Alexander arqueó una ceja con evidente curiosidad, aunque una pequeña sonrisa divertida y sarcástica ya comenzaba a dibujarse en sus labios.

Alexander: —Ah, ¿sí? —¿Y cuál sería esa, mi querida detective? —Lukas aprovechó inmediatamente la oportunidad.

Se acomodó en el césped, cruzó los brazos con exagerada solemnidad y habló como si estuviera anunciando un acontecimiento histórico.

Lucas: —Que tu familia ya decidió quedarse definitivamente en Valduerne. —Alexander dejó escapar una pequeña risa baja antes de asentir, con esa calma encantadora que siempre tenía una respuesta lista.

Alexander: —Así parece, me temo que tendrán que soportarme durante bastante tiempo más, para su desgracia y mi fortuna. —Valerie soltó una alegre carcajada.

Valerie: —¡Eso es una excelente noticia! —Después dirigió una mirada llena de picardía hacia Elías. —Así ya no vas a despegarte nunca de Elías. —Las palabras fueron suficientes para que Elías sintiera que toda la sangre subía de golpe a su rostro.

Sus ojos, grandes y curiosos, se abrieron de par en par, y su timidez natural lo traicionó.

Elías: —¡V-Valerie! —Su voz salió tan nerviosa y bajita que provocó inmediatamente la risa de Lukas.

Lukas: —Es verdad. —Señaló alternativamente a ambos con una sonrisa burlona. — Cada vez que los buscamos, terminan estando juntos. Empiezo a creer que ustedes dos nacieron con un imán incorporado. —Alexander giró apenas el rostro para mirar a Elías.

Su novio evitaba levantar la vista; las mejillas completamente sonrojadas, las manos inquietas jugando con el dobladillo de su pantalón y aquella expresión tímida que intentaba esconder detrás de su cabello oscuro lo hacían verse todavía más adorable. Era imposible resistirse.

Una sonrisa cálida, protectora y profundamente romántica apareció en el rostro del vampiro.

Alexander: —Bueno... Hizo una pequeña pausa solo para disfrutar unos segundos más de la reacción de Elías, porque le encantaba verlo así. —No puedo negar que pasar tiempo con mi pequeño me hace bastante feliz. —Elías levantó inmediatamente la cabeza, su introversión luchando contra la sorpresa.

Elías: —¡Alexander! —Lukas comenzó a reír tan fuerte que tuvo que sujetarse el estómago.

Lukas: —¿¡Escuchaste eso, Valerie?! —Imitó la voz de Alexander con exageración. —Mi pequeño.

Valerie: —¡Ya ni siquiera intenta disimular! —Alexander levantó ambas manos con absoluta tranquilidad, fingiendo una inocencia que nadie le creía, con ese sarcasmo elegante que lo definía.

Alexander: —¿Yo? Solo estoy diciendo que disfruto muchísimo de la compañía de mi pequeño. ¿Acaso es un crimen tener buen gusto? —Elías volvió a bajar la cabeza.

Era imposible competir contra alguien como Alexander; cada vez que intentaba responderle, el rubio encontraba una forma todavía más efectiva de hacerlo sonrojar. Una pequeña sonrisa avergonzada apareció en sus labios.

Elías: —Eres imposible. —Alexander se inclinó apenas hacia él, solo lo suficiente para que únicamente él pudiera escucharlo, invadiendo su espacio con una cercanía protectora.

Su voz descendió hasta convertirse en un suave susurro aterciopelado.

Alexander: —Pero te gusta cuando te molesto, ¿verdad, mon petit copain? —El corazón de Elías volvió a acelerarse.



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En el texto hay: alexander, elías, younghearts

Editado: 06.10.2026

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