A pesar de Todo.

Capítulo 4

Finalmente Kalie regresaría hoy. No es que yo esté ansioso ni nada pero realmente quiero ver su rostro cuando le pregunte por sus sueños de escritura.

Simple placer propio, creo yo.

Trocaron la puerta e inmediatamente coloqué la máscara en mi rostro y salté a abrir la puerta, pero solo era Mason

- ¿estabas esperando a alguien? – preguntó con arrogancia

Rodé los ojos pero claro, el no pudo ver eso.

El entró a la cabaña y dejó una maleta en la sala, se despidió con la mano y salió como si nada. Algo confundido estaba a punto de cerrar la puerta de nuevo pero esa inconfundible pequeña mano se atravesó de por medio. ¡Kalie!

- Hola – saludó alegre mientras entraba a la casa.

- ¡tardaste un día más! – acusé sin poder evitarlo

- ¿te sentías solo?

- No, estaba bien, solo que me estaba cansando de comer comida quemada todos los días – murmuré y ella soltó una sutil risa.

Llevaba puesta la misma falda anticuada de la primera vez que nos vimos, una blusa de tirantes y ahora tenía una sola trenza en vez de dos.

Sus hombros estaban enrojecidos, tal vez por recibir mucho sol.

Ella tomó su maleta y se dirigió a la habitación pero en un rápido movimiento le arrebaté la maleta y de un empujón la senté en el mueble. Ella me miró algo confundida

- ¿Qué ocurre?

- ¿Qué tan cierto es que quieres ser escritora?

Su rostro se sonrojo en cuestión de segundos y su mirada calló al piso. Se veía notoriamente incómoda pero no la dejaría ir tan fácilmente.

- sólo es un capricho - murmuró

Me cruce de brazos.

- ¿sabes leer? - pregunte y ella asintió. Tomé el libro más fácil de los que me había traído Lance y me senté junto a ella

"La caperucita roja " se leía en la portada. Rodé los ojos al reconocer que este era el libro que él me lanzaba a la cabeza cada vez que no pronunciaba bien una palabra a los seis años.

Le indique que lo empezará a leer, ella me miró un poco confundida pero aun así lo abrió.

- había una vez, hace mucho, mucho.... tiempo, una niña que... vi... vi...

- vivía - continúe por ella.

- que vivía junto a su madre. Un día... - siguió leyendo con concentración.

Bien, su lectura no es muy fluida pero es buena para un perfecto comienzo. Le ayude con la forma de pronunciar de algunas consonantes con vocales, para mi sorpresa, ella sabía perfectamente lo que era un hiato y diptongo. Mason estaba equivocado, muy por el contrario a lo que dijo, Kalie aprende muy rápido y ¡Dios! Su entusiasmo y devoción es digno de un suspiro. Cada vez que se equivocaba en algo arrugaba la nariz y lo repetía una y otra vez inconscientemente y para mí no podía haber gesto más tierno.

Tal vez no es un pensamiento que hubiera tenido semanas antes pero pasar cuatro días sin ella se sintió realmente solitario. Me gustaría pensar que tales ideas se dan porque es la una chica con la que eh convivido últimamente pero no es así, es porque es Kalie.

Aclaremos algo, tampoco estoy diciendo que me guste, eso es imposible.

Solo pienso que es una buena chica, digna de la palabra "linda"

Para la media noche ya podía leer el cuento casi a la perfección, no habíamos parado ni un momento pero ya estaba bostezando mucho.

- vamos, Kalie, hora de dormir - dije suavemente interrumpiéndola en medio de la lectura. Ella paró en seco parpadeó un poco y luego me sonrió

- no tengo sueño.

- piensa un poco en mí, niña - refute

- lo siento - se disculpó. demasiado sobreactuado.

- a dormir 

- Harry... - insistió haciendo pucheros

¿Harry? Ya no soy un niño.

Estaba listo para decirle que no pero ella tenía de nuevo esa sonrisa encantadora en su rostro.

Apenas vi sus rojizos labios tomar esa linda forma me doblegue de inmediato.

- entonces léeme un cuento para dormir . - pedí con insolencia para ocultar mi desesperación

Ella rodó los ojos pero aun así tomó el segundo libro que Lance había traído; "los cuentos de la noche'' ... yo ya leí ese libro más de dos veces pero viniendo de ella lo escucharía una y otra vez.

Me recosté en el mueble y ella se movió aún más cerca para que apoyara mi cabeza en su regazo. Realmente no quería ni tenía intención de hacerlo pero cuando inevitablemente me recosté sobre ella no quise moverme tampoco. Santo cielo, es incluso más cómodo que la cama de nubes. No lo entiendo, nunca me ha gustado tocar a nadie ni ser tocado, sinceramente me daba asco y lo encontraba incómodo pero ahora siento que realmente no me quiero mover.

Cerré los ojos con satisfacción y su voz resonó en mis oídos

- ... su capa azulada hondeaba en la mitad de la noche, aún los grillos cantaban desde su escondite en alguna parte, tal... caba... ca...

- Caballero – murmuré ya casi dormido

- ...tal caballero ya estaba... acostumbrado a la soledad así que ya ni siquiera le importaba que...



Kity

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En el texto hay: comedia, bajoautoestima

Editado: 02.04.2018

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