A primera vista

¿Deberia llamarla?

Al llegar al trabajo fui directo a la oficina de mi padre, la verdad estaba nervioso, nunca me había pedido que fuera a su despacho, sus regaños no pasaban de unos cuantos gritos por teléfono para luego trabajar como si nada pasara. Su oficina quedaba en el ultimo piso mientras que la mía estaba dos mas abajo. Usé las escaleras a propósito, quería tardar lo mas posible. Mientras subía recordé la frase de Julia.

–de esta no te salvas –. Me dije a mi mismo con una sonrisa triste que cambio a una verdaderamente alegre al recordar el momento cuando la chica del metro me dio su número ¿porque pienso en eso en un momento como este?.

El pasillo que daba al despacho no era muy largo, pero para mi fue eterno, las oficinas que se encontraban a cada lado estaban ocupadas con personas enfrascadas en sus asuntos, algunos tenían la vista fija en la pantalla del ordenador, otros hablaban por teléfonos sobre asuntos corporativos o repasaban archivos sin notar mi presencia. Julia estaba sentada en su escritorio, me miraba con rostro preocupado, quería saludarla y hablar un poco con ella antes de entrar en la boca del lobo, pero las puertas de la oficina estaban abiertas de par en par y al fondo se encontraba mi padre, que me esperaba con un rostro que denotaba el cabreo que sentía.

–Entra –. Dijo como si hiciera un esfuerzo sobrehumano para no gritar. Trago saliva y entro a la oficina temiendo por mi vida (y no exagero) –cierra la puerta –. Lo hago lentamente y rezo para que alguien entre de improviso para enseñarle algún papeleo a su jefe.

–Julia, que nadie nos interrumpa – ¡maldición! ¿es que no tengo suerte?.

–Oye, puedo explicarlo...

–Dejame adivinar, te quedaste despierto hasta tarde viendo telenovelas ¿cierto? –. Dice cortante.

–Si, pero yo...

–¿Y que tal?.

–¿Disculpa?.

–Lo que escuchaste, ¿que tal fue el capítulo?.

–Bueno... Supongo.

–¿Ella descubrió que la engañaba?.

–Si, y lo hacia con su hermana, espera... ¿porque te estoy contando esto? –. Dije sin saber a donde llevaba esta conversación.

–Pues porque anoche me perdí el capitulo por estar trabajando ¿porque más?.

–Creí que empezarías a gritarme y luego me despedirias.

–¿Despedirte? A mi propio hijo ¿como se te ocurre pensar algo como eso?, sabia que llegarias tarde por ver la telenovela y te llamé para que me contaras que ocurrió... Tu madre nos volvió adictos a esa cosa, la trama ni siquiera es buena.

–Lo se, pero no puedo dejar de verla.

–Lo se, yo tampoco. Gracias por la información, puedes volver a tu oficina.

–¿Que ocurrió con la cara de cabreo que tenias?.

–Ah ¿eso? Solo actuación, lo ví en internet, si demuestras que eres estricto hasta con tu propio hijo, tus empleados te respetarán mas.

–No deberías creer todo lo que aparece en internet.

–Jajaja no te preocupes, todo esta calculado... Por cierto, en aquel estante hay galletas, te las manda tu madre, además quiere saber cuando la visitaras.

–No lo se, últimamente he estado muy ocupado.

–Puedes llevar una chica, se que le alegrará, de hecho nos alegraría a ambos.

Al decir eso, no pude evitar pensar en Raquel y una risa tonta asomo por mi rostro.

–Ohh ¿pero que tenemos aquí? Parece que si hay una chica.

–No tengo ni la menor idea de lo que estas hablando.

–¿Enserio? Tu cara te delata hijo, pareces distraído y además tienes esa sonrisa tonta ¿estabas pensando en ella, verdad? Yo tenia esa misma cara cuando conocí a tu madre.

–¿Puedo volver a mi oficina?.

–Esta bien, pero antes quita esa cara de tonto, no quiero que los empleados piensen que te estaba felicitando o algo por el estilo.

Asiento con la cabeza y en el momento que salgo de la oficina vuelve la "actuación" del jefe cascarrabias de antes.

–¡Falta una vez mas y te despido! –. Grita desde mi espalda pero apenas si le presto atención, solo quiero volver a la paz de mi oficina.

*******

Al fin en mi oficina, donde no ocurren cosas extrañas como padres que cambian de humor repentinamente, ahora que lo pienso... ¿que demonios pasó allá arriba? ¿desde cuando a mi padre le gustan las telenovelas? ¿olvidé las galletas de mi madre?... ¡demonios, olvidé las galletas! Seguro que se las comerá, ¿debería ir a buscarlas?... No, ¿sabes algo? Espero que las disfrute porque no pienso volver allí (a pesar de que aun sigo con hambre).

Quiero enfocarme en mi trabajo pero mi mente divaga, no puedo concentrarme en lo que hago y al final decido alejarme de la computadora un momento.

–¿Pero que diablos te pasa? –. Me digo a mi mismo mientras me reclinó en la silla y miro al techo. Sin saber porque, saco mi teléfono del bolsillo y empiezo a revisar los contactos, a...b...c... Cuando finalmente llego a la r y veo su nombre, cierro los ojos recordando lo que paso unas horas antes en el metro y sonrio, en serio ¿es por esto que estoy así?.

–Debe ser especial para que te haga sonreír así –. Escucho una voz que me habla desde la puerta. Sin poder evitarlo salto de sorpresa y al abrir los ojos veo a Raúl, mi amigo de la infancia.



Oscar Duno

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En el texto hay: comedia romantica, comedia, amor a primera vista

Editado: 19.02.2018

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