Amor en el alma

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Y el roce de tu piel al rozar con la mía, la manera en la que nuestros poros salen a relucir como escamas rústicas envolviendo nuestros cuerpos que reclamaban el dominio y el derecho sobre el otro, demostrando propiedad e imponencia, como si fuera un plan del universo el estar juntos de esta forma tan bonita y tan pura, y no, no hablo del universo de Star Wats, ni el de Paulo Coelho, en el que todo conspira a tu favor, como si los planetas se alinearan a la perfección cuando nos viera caminar juntos, como si los límites que trazan las constelaciones fueran realizados por nuestros dedos imperfectos, haciéndonos energía, siendo polvo de estrellas, como si el sol nos cuidara durante el día y la luna y las estrellas se encargaran de alumbrar nuestras noches y protegernos de las malas vibras y las almas que hacen lo posible por interponerse en el medio de los anillos de Saturno mientras caminamos, brindarnos ese hermoso espectáculo y fenómeno natural que nos regalan cuando estamos en el balcón tomados de la mano, mirando lo que sea que podamos ver desde esta altura, tomando nuestro café, que curiosamente, no tomabas antes de conocerme.

—¿Cómo es que no tomas café? Yo soy más café que vida, me sacas la sangre y sale café...—Espetaba las palabras a gran velocidad debido a los nervios, no necesito recalcar que su cercanía me ponía algo tenso el cuerpo, creo que era gracias a los nervios y como mis mejillas se tornaban calientes y rojas, sin olvidar la sensación de electricidad que provenía de nuestras manos juntas y nuestros dedos entrelazados. ¡Jo-der! Me ponía más nerviosa de lo que me hubiera gustado admitir, todo esto era nuevo para mi.

«O sea, son muy diferentes, wey. No es tu tipo, no toma café ¿En qué pensabas? Te pasas de tarada, Cabeza de Chorlito fundido.»

«¿Que clase de fenómeno es?»

Debo admitir que la voz de mi conciencia parecía no conocerme, ¡Vaya mierda! No era lo más inteligente del mundo, eso era obvio, creo que mejor me quedo con mis impulsos, me quedo con las cicatrices y las marcas en mi piel, con las costras en mi rodilla. Si, mejor me quedo con el dolor, después de todo, creo que la sensatez y la cordura no son totalmente buenas, hay que seguir muchas formalidades para llegar a serlo, la gente te tacha mucho de loca, no digo que no lo sea, pero de todos modos, no pienso cambiarlo.

Tenía que explicarle con carácter de urgencia a mi conciencia, aunque debería ser ella quien tenga la razón, no la tiene, si es que se le puede llamas así a esa cosa del demonio, proveniente del mismísimo infierno, que no hace más que recordarme mis errores y los pasos en falso que doy, que no existen los «Tipos», que solo hay dos tipos de personas en el mundo y no estaban separadas por sus gustos o preferencias, esas cosas forman parte de nuestra personalidad, ya sean positivas o negativas, nos hacen ser quienes somos. Esos tipos de personas son las personas buenas y las personas malas, era así la única forma que se me ocurría separar la sociedad, ahí no existían términos medios, ni indecisiones, todos somos pecadores, ¿Quien está suficientemente limpio para juzgar? ¡Nadie!

Las buenas personas son las que no les importa una mierda de lo que tengas o como te veas, sabes que eres más de lo que muestras y que las personas somos «Medios mundos», que los medios mundos son perfectamente imperfectos fragmentos de un universo que debían encontrar encajar con otro fragmento, destinados a encontrar su otra parte, ya sea por el brillo de sus ojos al mirarte, o tal vez sea por ese destello blanco en el hombro izquierdo del que tanto hablan las novelas románticas y los clichés. Esas que tratan a los demás de igual forma, sin importar su color, su orientación sexual o su manera de pensar son las que en mi humilde opinión son las buenas personas, apostaría a que es cierto.

Apostaría mi talento a qué las buenas personas no se detienen a mirar cuanta memoria ram tiene tu celular, si a tus audífonos se les escucha una sola corneta, si te pones una muda de ropa dos o tres veces por semana, si solo tienes un pantalón o si tus zapatos están rotos y descosidos.

A las buenas personas no les interesa tu estatus económico o tu posición social, ni siquiera los errores que hayas cometido en el pasado, porque saben que eres humano, que puedes crecer, cambiar y madurar. Saben que hay muchos enfocados en que no necesitan competir con nadie más que consigo mismos porque es a quien deben superar.

Oh, vamos. Todos somos pecadores, aún en nuestros corazones, aunque querramos negarlo, es ahí donde radica el perfecto equilibrio del universo.

«Todo lo bueno tiene algo malo, y todo lo malo tiene algo bueno»

DIOOOOS, HAY QUE HACER UNA FIESTA, MI CONCIENCIA ESTA ENTENDIENDO ALGO DE LO QUE DIGOO.

¡FUUCK!

¡BITCH!

«¿Sabes que? Vacílate un potasio»

Ya empezó de nuevo, quisiera poner mi cara de asco y pegar una foto en la primera plana de cada periódico.

Pero ya, volviendo al tema en el que estábamos..

Son las que conocen el verdadero valor de los seres humanos, muy a pesar de ser consientes de que caminamos cometiendo errores, son capaces de ver más allá de lo que sus ojos les muestran, ofrecer su ayuda y apoyo a quienes lo necesitan.

De nada te sirve tener conocimiento si vas a usarlo para humillar a los demás, que saber más que otro no te hará mejor persona, ni siquiera la marca de sus zapatos ni las etiquetas de sus ropas, las calidades de personas también se pueden encontrar en techos de cartón y paredes de barro, en los pies descalzos y en la ropa gastada y descuidada.

Si fuéramos menos superficiales, fuéramos más felices y enfocados.

Y ¿Saben algo? Aquí es donde anoto otra cosa a la lista de «Cosas que amo del sexy Naiyor Martinez».

Su despampanante humildad, sus ganas de salir adelante y su pasión por la vida y la poesía de levantarse cada día y caminar.

Amo sus ganas de hacer que cada lágrima valga la pena y que el sufrimiento y la sangre sean parte del arte de la que todos somos expertos en apreciar.



MarielysBetsaidaHA

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En el texto hay: sentimientos encontrados, alma, romance

Editado: 29.09.2020

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