Amor eterno.

Separación

Despierto esa mañana con un fuerte dolor de cabeza y un aroma a café recién hecho, bajo rápido y veo a Ross acomodando la mesa para desayunar.

- Buenos días, princesa.

- Hacía años que no me llamabas así y nunca entendí por qué desde que nos conocimos me pusiste ese apodo.

- Algún día te lo voy a decir, ven y desayuna tienes una cara como que te ha pasado un auto por encima.

- Me siento de esa forma, que bueno que tú ya te ves mejor.

- Que piensas hacer ahora Ayla.

- Luego de arreglarme voy a ir a pedir unos días libres, necesito acomodar algunas ideas y pensar en lo que quiero hacer a continuación.

- Muy buena decisión yo te voy a llevar.

- Gracias Ross por todo, eres un gran amigo.

Amigo... Si yo siempre he sido ese buen amigo que está para ella cuando más lo necesita, el que seca sus lágrimas, el que la consuela y la hace reír. El que la abraza y la ama como ningún otro hombre.

Luego de ducharme y cambiarme salimos al Instituto y pido mi licencia, trato de evitar a toda costa a Vlard aunque parece que todavía no ha llegado. De seguro la noche le quedo corta en compañía de esa mujer, basta Ayla eso no es de tu incumbencia ya no voy a pensar más en ese hombre.

Ross me lleva a mi cuarto y me quedo todo el día mirando el techo, no entiendo por qué tiene que doler tanto si al final nunca fuimos nada. No paseamos agarrados de las manos, no compartimos salidas al cine o museos ni siquiera nos contamos nuestros más preciados secretos. No hubo promesas de amor eterno y mucho menos un beso.

Nada... No había nada que pueda atesorar como mi más querido recuerdo del primer amor y aun así aquí estoy desangrándome con el corazón hecho trizas en la mano por un hombre del cual lo único que conozco es su mimbre. No sabía que podía llegar a ser tan patética, lo bueno es que mi orgullo nunca le dejará saber cuanto daño me ha hecho.

Yo no voy a ir llorando y suplicando una oportunidad, no voy a mendigar cariño y mucho menos me voy a rebajar a ser una simple amante. Puede que lo amé, pero me amo mucho más a mi misma y si así lo quiso entonces así lo tendrá. Me acurruco en mi cama hasta caer dormida nuevamente.

Lo bueno de dormir es que por ese momento no piensas en nada ni en nadie.

Vlard llegaba a la escuela y luego de dejar sus cosas en el escritorio salió a buscar a Ayla, pero se sorprendió al no encontrarla por ningún lado.

- Jamás espere ver este día, el grandioso Vlard Moors llegó tarde.

- No molestes Betty además nosotros dos tenemos algo de lo que hablar.

- Claro, como porque te fuiste de esa manera tan apresurada y quien fue el que te dio una paliza.

- Yo decía de tu lunática amiga, sabes que no solo irrumpió en mi casa, sino que también se negó a irse y se quedó durmiendo en los pasillos haciendo que ahora los vecinos piensen que soy un maldito desgraciado.

- Si te pasaste Vlard como vas a dejar a una mujer en los pasillos cuando su intención era ayudar.

- Yo no le pedí ayuda y que hay del beso.

- ¿Tanto te desagrada Mary?

- Entiéndelo de una vez y has que ella también lo entienda. NO-ME-GUSTA. No la quiero a mi lado y que ande como un perro detrás de mí me desagrada muchísimo.

- Lo entiendo solo déjame decirte que ella estaba con el corazón roto después de que la rechazaste y aun así cuando te vimos salir lastimado no dudo en correr detrás de ti.

- Betty no se puede forzar el cariño y mucho menos el amor. Si le digo que si tan solo por capricho ella sufrirá mil veces peor porque jamás obtendrá lo que quiere de mi.

Veo que ella quiere arremeter, pero no le doy tiempo y salgo a la oficina de administración, esto y cansado de escuchar Mary esto Mary aquello.

- Buenos días, quería consultar la ausencia de una alumna.

- Buenas Vlard. ¿De tu división?

- No es de la mía, Betty me pidió venir en su nombre, ya que está ocupada.

- Ah ya veo, si está mañana la alumna Ayla pidió unos días libres por enfermedad.

- ¿Enfermedad?

- Así es, aquí está su certificado, no dejo nada dicho específicamente solo que podía extenderlo de ser necesario.

Ayla de verdad estás enferma o solo estás tratando de evitarme. - Gracias por la información, nos vemos.

Ahora que lo recuerdo ella llevaba un vestido muy abierto con el cual se veía hermosa, tan hermosa que incluso las estrellas se sentían celosas y dejaron de brillar ante su resplandor. Maldita sea no lo resisto más.

📱........ ........

📱 El número con el que usted desea comunicarse se encuentra fuera de área.

De verdad todo acabará así de la nada. Ya nunca más podré verla a los ojos y decirle lo estúpido que fui. Lo siento mucho Ayla yo no quería lastimarte y lo único que hice fue arruinarlo todo.

Dos días después.

- Buenas tardes, quería saber si puedo ver a Pedro.

- Oh, pero si es la hermosa joven que vino con Vlard la otra vez, claro que si querida, Pedro se pondrá muy feliz de saber que estás aquí.

Quería aprovechar la oportunidad sabiendo que Vlard está en el trabajo para volver a ver a Pedro y tal vez ayudarlo con su condición. Ese niño despertó algo en mí que llevaba mucho tiempo dormido y si puedo ayudarlo sin dudas lo voy a hacer aunque me cueste mi libertad.




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