Ángel [vancouver #1]

Capítulo 45. Casada y Rota

Gwren.

Los días de recuperación pasaron bastante lentos para mi gusto, sin embargo, el día que me quitaron la férula fue el mejor. La lesión no fue realmente grave, no tuve la necesidad de una intervención quirúrgica así que con sólo veinte días de traer la férula sirvió. El doctor que me atendió se alegró de verme poco adolorida ya que en ningún momento me mandó ningún analgésico. Ángel después de todo también se sintió más cómodo de verme sin la férula y la nariz hinchada.

— Me gusta más verte así — dijo Ángel cuando el doctor se alejó con el fin de traer el último pronóstico de mis diez visitas que hice alrededor de mi tratamiento —. No sabes cómo me dolía verte con la nariz rota.

Sonreí y le besé la punta de su nariz.

— Tú te ves más sexy sin la nariz hinchada.

Los días siguieron transcurriendo después de mi inusual incidente en el que tanto Ángel como yo terminamos con la nariz por la par. Mientras yo atendía como loca los teléfonos que hablaban de revistas y periódicos con el fin de conseguir una cita con Ángel, yo no entendía cómo Ángel, siendo un joven alejado de toda la popularidad estadounidense podía recibir como mínimo unas diez llamadas al día de reporteros del Times y el Journal.

Olivia, Danna y yo comenzamos a salir junto con Elena cada vez que salía del trabajo, la Navidad estaba casi sobre nosotras y por ello, el trabajo era cada vez menos pesado. Las áreas de la oficina comenzaban a tomar sus vacaciones con el fin de salir con sus familias y tener un bonito recuerdo navideño. Sin embargo, Ángel era la excepción de todo junto con su camarada Vince Samuels, ambos tras llegar a la oficina se encerraban en la sala de juntas y salían tres horas después. No se me hacía raro, Ángel me comentaba que el fin de tantas horas en la sala era para tratar los asunto vistos en las Vegas, yo la verdad es que sabía que me estaba mintiendo, estaba casi segura de que la verdadera razón era para hablar tanto de Elena como de mí.

Parpadeo frente al espejo mientras toco los encajes de mi vestido. La boda de Olivia se había convertido en el primer plano de todo desde que llegamos a Atenas así que en cuatro días hicimos lo que no hicimos en un mes. Olivia estaba atónita y demasiado nerviosa como para ayudarnos demasiado a Danna, Elena y a mí pero pese a todo había disfrutado la experiencia. Sonrío abiertamente mientras recuerdo la despedida de soltera que apenas ayer habíamos vivido. Anoche Elena, Danna, Olivia, Sharon — la hermana de Olivia —, mi hermana Abby, otras amigas y yo nos fuimos a un antro que, muy amablemente, Ángel se encargó de rentar. Elena aún no sabía de nuestra relación y nada por el estilo, sin embargo, estoy segura que empezó a sospechar.

La despedida hizo reír a Olivia como loca y cómo no, la insistencia de Milo de no tener ningún desnudista nos hizo descartar la idea y no es cómo si hubiese sido el primer plano ya que sin duda alguna, la mayoría tenía a un hombre guapísimo del otro lado de la escena. Ángel, Vince, Milo y demás socios que no tengo ni la menor idea de quién son, se fueron a celebrar con Milo su último día de soltería, todos ellos, a diferencia de nosotras, se fueron a casa de los Vancouver a beber como desquiciados eso sí, procuraron dejar un poco sobrio y en sus cinco sentidos a Milo. La velada fue exageradamente buena, el baile, la música y el vino estuvieron exquisitos además, todas nos fuimos a quedar a casa de Danna.

Parpadeo ante mi reflejo, nunca antes había sido dama de honor y ahora que lo era no me lo creía. Junto con Sharon iba a caminar atrás de la novia. Ella iba a ir acompañada por su padre y Sharon por su marido. Yo, la verdad, estaba ansiosa por decirles a todos que Ángel era mi novio y que tenía muchísimo más derecho de ir de mi lado que el primo favorito de la novia. Sin embargo, por el bien de Elena decidí no renegar eso sí, nada impidió el que Ángel rengara.

Me alejo del espejo de ovoide y camino hacia la puerta y casi al instante escucho un chillido de la habitación de al lado. Abro la puerta deprisa y me introduzco en la habitación que se encuentra justo al lado de la mía. Justo frente a la ventana se encuentra Olivia postrada mientras viste su inmenso y pulcro vestido de novia. Ella lloriquea justo en su regazo mientras su velo queda de lado en el suelo y su ramo justo frente a mis pies. Parpadeo ante la imagen y camino, cautelosa hacía la rubiecilla.

— ¿Olivia? — pregunto con miramiento y me arrodillo frente a ella. Olivia levanta la cabeza de su regazo y me mira con los ojos rojos y las mejillas llenas de lágrimas. Agradezco el que la estilista aún no haya llegado, no sé qué haría Olivia si viera su vestido lleno de la máscara de pestañas y el labial rojo.

— ¿Sí? — su voz suena rota, llena de pesar y nostalgia. Recojo su velo y lo coloco dulcemente en su cabello. Aún está mojado y lacio por el baño.

— Sé que estás nerviosa pero...

— No es eso— sus ojos grises llenos de lágrimas me miran con astucia. Ella se restriega la nariz con el brazo desnudo y habla con la voz rota por el llanto —. Es sólo que... pienso en que hoy es el día en que se acaba mi libertad. Mañana voy a despertar en la cama de Milo, mañana voy a estar en nuestra casa, voy a estar en la mudanza, voy a decirle adiós a mi habitación en la casa de mi madre, adiós a mi apellido Anker. Desde hoy ya no seré la señorita Anker, seré la Señora Ehrenberg.

— ¿Y eso te molesta?

— No, me atemoriza.

Le sonrío con nostalgia y acaricio su melena. Olivia desde hace dos meses que se ha dejado crecer el pelo y la uñas con el fin de tenerlo largo para el día de su boda. Pienso en el hecho de que Olivia está tan atemorizada por dar el siguiente paso en su relación y la entiendo, yo si diera ese paso tan importante con Ángel me sentiría peor o aún más atemorizada. Me ruborizo de tan sólo pensarlo.

Olivia se pone de pie con dificultad debido a lo ampón de su vestido y me mira. Ella ha optado por un acicalado lleno de diminutas cortinas blancas que caen sobre la tela del vestido. El corset es lo que más me ha cautivado y no sólo por la talle tan pequeña de su cintura sino por la forma tan dulce y cautivadora de su escote.



JJLDallas

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En el texto hay: amigos, drama, amor

Editado: 11.10.2020

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