Ángel [vancouver #1]

Capítulo 51. Una promesa

Gwren.

Las campanadas de la iglesia resuenan mientras esperamos a la novia llegar. Bajo la mirada hacía mis manos mientras sujeto con fuerza el ramo de azucenas que me han otorgado al igual que mi puesto junto al altar. Elena miera, mientras tanto, a su hermana con recelo mientras la pobre Sara se encuentra justo en la vacante del coro de la iglesia mientras sostiene su chelos como si su vida dependiera de ello.

— ¿Estás bien, Gwren? — pregunta Nuzzi mientras aprieta mi hombro con dulzura, quiero sonreírle, en serio, sin embargo, en lugar de ello le regalo lo más acercado a una mueca. Él no hace más que asentir y regresar al lado de Elena para darle un poco de apoyo, ella no hace más que soltar un pequeño sollozo mientras mira hacía el altar.

Aprieto mis labios con sutileza y miro hacía la entrada de la iglesia, esperando a la novia sin ninguna pizca de gozo o siquiera de alegría por ello.

Los invitados se regodean alrededor, luciendo sus vestidos de coctel y sus mejores peinados de al menos cuatro horas de salón que estoy casi segura, que son aún más caros que todos los vestidos que tengo guardados en mi ropero. El padre, mientras tanto, habla con el novio el cual, tiene una de las mejores caras de póquer que haya visto en toda mi vida.

Elena le mira, destrozada mientras se aferra a su vestido que esta mañana prácticamente le he obligado a ponerse. Ambas nos miramos un momento, sonriéndonos ingenuamente tratando de compadecernos por el hombre que está a punto de casarse y que tanto amamos. Respingo la nariz al ver el pequeño asentimiento de ella con el fin de darnos ánimos a las dos.

Miro a Ángel un momento, él se encuentra al lado de Vince y ambos no hacen más que mirarnos a ambas pidiendo una disculpa plasmada en sus ojos. No puedo creer que ambas lo hayamos perdido, a nuestro amigo, amante y compañero... siento mi corazón romperse de tan sólo recordarlo. ¿Cómo es que llegamos aquí? ¿Cómo es que nuestra vida llegó a este punto en el que Elena y yo no hacemos más que mirar el altar y sentir un nudo en la garganta al ver al novio?

Bajo la mirada, yo sé bien de dónde inició. Todo inició con una promesa, una promesa benigna de amor eterno. Yo sabía bien que era verdad, yo sabía bien que las palabras de aquél hombre no mentían cuando decía "te amo" o simplemente "voy a estar aquí para ti" y no exactamente con palabras. Miro a Elena, ella sin siquiera decirlo, está de acuerdo conmigo.

Lo miro a los ojos un momento antes de apartar la vista. Las campanas de la iglesia vuelven a sonar y con ello, la novia entra en un apogeo de gracia y belleza mientras su paje coge la cola de su largo vestido mientras ella camina bajo el camino de pétalos de rosas que la pequeña niña del frente va lanzando con amor y cariño.

Miro las flores y cierro los ojos un momento, recordando el primer día de todo, aún recuerdo el comienzo de esa historia de amor que pese a sus vueltas y sus disputas pudo superar todo, desde el primer estrago hasta la cima de éxtasis con el fin de llegar a un buen clímax de novela. Aprieto mis párpados, tratando de transportarme a cuando la vida me giraba de una sola cara, no donde yo estoy bajo el yugo de una multifacética vida,

Cierro los ojos y... me permito volar.

A Abby nunca le habían gustado los pantalones de vestir para andar en la oficina, mucho menos para ir a una fiesta donde la mejor amiga de tu exnovio es la anfitriona. Le sonreí a mi hermana mientras entraba al guardarropa de mi hermana. Hace unos días había decidido el ir a casa de mi madre y quedarme con mis hermanas tal vez un par de días, a mi padre le había parecido una muy grata y buena idea y cómo no, Diane se puso tan contenta que casi puso el grito en el cielo cuando se enteró, por parte de Andrew... bueno, a él nunca le he agradado.

— ¡Te dije que compraras un vestido! — dijo Abby al momento que cerré la puerta. Me reí con ganas mientras corría la cortina que dividía el aparador del vestidor.

— Me gustan los pantalones.

— A ti te gusta todo lo que vaya contra mí.

— No todo.

Corrí la ventana del probador al momento que dejaba mi voz al aire. Escuché los tacones de mi hermana resonar justo afuera de la habitación mientras caminaba de allá para acá en busca de sus pendientes que, hace unos días, nuestra madre le había regalado. A decir verdad, mi madre nos había hecho unos cuántos regalos con el fin de ir presentable a la fiesta de recaudación — mi madre es de esas personas tan maleables que se basan en el qué dirán —, por el lado de Abby había recibido un conjunto de pendientes junto a un par de zapatillas de tacón negro bastantes llamativas por el efecto charol. De mi lado, tuve como regalo una cartera en conjunto y un juego de collar y pendientes.

Me puse el pantalón de vestir negro tras despojarme de mi ropa. Me permití el sentir la suavidad de la tela como la seda y disfrutar del usar ropa que, por primera vez, era de sastre no de una tienda común. Tomé el bléiser color crema de strapless más parecido a un top que haya visto, me lo puse, admirando el hecho de que gracias a mi poco busco y mi estómago plato, se ajustara bastante bien a mi anatomía.

La habitación de Abby tenía un espejo justo atrás de la puerta tanto de su habitación como del baño y el vestidor, en los dos días que había vivido aquí con anterioridad, había aprendido más de mis hermanas que en los diecisiete años que, con débiles intentos, tratamos de congeniar. Abby era vanidosa, con una cierta obsesión por las fotografías y las revistas de catálogo mientras que mi queridísima hermanita Johana era lo más acercada a un chico en el cuerpo de una chica y no era sólo mi opinión, Diane también estaba de mi lado.

Miré mi reflejo en el espejo ovalado que pendía de la puerta y admiré el detallado y sencillo diseño de las prendas. El top tenía un leve escote a forma de sirena y estaba adornado con una ligera pedrería plateada y con pequeñas piedritas ámbar colocadas estratégicamente en el centro y los lados. El pantalón, mientras tanto, cubría parte de mi estómago por tener el corte hasta la cintura... simplemente me enamoré de mi reflejo.



JJLDallas

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En el texto hay: amigos, drama, amor

Editado: 11.10.2020

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