Día 3:
Ayer fue nuestra cena de empresa. Navidad está cerca y como cada año, Marta y toda la cúpula de dirección nos han llevado a la Pizzeria Florencia. Lo pasamos bien. En fin, todo lo bien que se puede pasar sabiendo que tú sigues en esta cama de hospital.
Nos acordamos de tí, que lo sepas. Y brindamos con champán del caro para que te recuperes. Te mandan todos buenas vibraciones. Les prometí que te lo transmitiría.
¿No te lo había dicho? ha entrado a trabajar una chica nueva. Se llama Nancy, y es becaria de intercambio. En la fiesta, después de la cena, estuvo a punto de liarse con Jordi, pero la detuvimos a tiempo. Se jugaba el puesto.
Ahora caigo en la cuenta de que todavía no la conoces: la contrataron después de tu accidente. sé te gustará.
Se me partió el corazón cuando retiraron todas tus cosas de la mesa para que ella se sentara. Es maja. Pero no puede sustituirte, jamás nadie lo hará.
¿Recuerdas cuando, a espaldas de la jefa, nos mandábamos notas graciosas en bolas de papel arrugadas? eso no volverá a suceder con ella. No seré capaz de hacerlo nunca más si tu no estás.
Pero no nos pongamos tristes: Tu médico me ha dado buenas noticias. Tus heridas de la cara están cicatrizando bien. Y es cierto:¡Ya tienes mucho mejor aspecto! Sólo espero que también despiertes pronto, porque, francamente, quiero verte de nuevo reír.
Nos vemos después de fiestas: mis obligaciones familiares me reclaman y ya no se que excusa poner.