Antologia de cuentos del Druida Simarius Threll

El tacuacho y el bolo

-Eh terminado mi turno. Pero esecabròn no llega aun. Ese hijueputa siempre llega mas tarde de lo que me tocacubrir.

 Ah pues ya me voy a la pija-

Iba un señor ebrio, cojeando,aparentemente había terminado su turno de guardia en la ebanistería de laesquina de La Nueva esperanza, iba pedo de tanto  guaro.

Yo iba caminando por la aceracuando me lo encontré.

-Disculpe que horas tiene?-

Decia un señor bolo con una vozque parecía que la arrastraba por el peso, pero era nada mas que el efecto delalcohol, lo peor no era eso, lo peor es que andaba un machete y andaba pedo.

-Son las seis treinta de lamañana- le dije algo temeroso, pensando en que el me hiba a hacer algo.

-A pues si, ese pazguato me dejovendido en la chamba-

Yo lo miraba todo temeroso

-Usted.- Decía el levantando lamano y el dedo índice.

-No me tenga miedo porque yo soyhonrado y honesto.-

Decía siempre con una voz queparecía que la arrastraba por su peso, como con somnolencia.

Después de decirle la hora seguími camino y el siguió el suyo.

El señor andaba un capoteamarillo envuelto, en su mano izquierda, lo cargaba.

Andaba unas botas de hule,cortadas por los tobillos, un machete y su ropa andrajosa daba a conocer suestilo de vida.

Era un vigilante o watchman comoles dicen, trabajaba en la ebanistería de la frontera de la Nueva Esperanza y Amigossolidarios.

Cuando yo predisponía a seguir micamino el hombre me dijo.

-No me tenga miedo-, al parecerel presentía un temor dentro de mi ser.

Yo indiferente le dije; -no, yono le temo a nada.-

-Está bien- me dijo el

Caminaba un poco, pero andabapedo tambaleándose.

Y con un machete que cargaba ensu brazo para no dar signos de agresividad.

Yo me disponía a seguir, pero elme dijo;

-¿Le cuento algo?-

-Usted creerá que yo ando ebriopero no es así-

Yo le dije:

-yo no soy pre juicioso,-

Pero para mi el si andaba bienpedo y era todo un peligro porque andaba armado.

-¡Esta!-; me dijo;

-Es mi herramienta de trabajo. Nome tenga miedo. Lo decía con una voz apesarada y adormecida como la de un ebrio.Si camino asi es por que una ves me mordió un tacuacho,

Yo me dirigía a mi casa despuésde trabajar. Termine turno a eso de las doce y treinta de la medianoche y porerror me pare en un bulto que había tirado en pleno pasaje.-

-Cuando ajusto la linterna veo aun tacuacho con tres crías encima, caminaba lenta y torpemente, estaballoviendo, cuando le alumbro la cara solo veo aquellos ojos brillantes y unosdientes que parecían navaja militar de lo dentada que era.

-Cuando menos, veo que eltacuacho se dirigía hacia mí y me mordió.-

Me sorprendió lo lucido queandaba para contar la historia por que andaba bien pedo el viejo.

Y prosiguió.

-El tacuacho hijueputa me arrancogran parte de la piel de la pierna izquierda y aun no se me cura, ve? Por estoes que cojeo por el dolor de la pierna.

Yo ya me alejaba un poco de elpor que me dirigía hacia mi casa.

Pero sabe cuál fue la suerte deaquel tacuazín hijueputa, mi mujer lo hiso en sopa, lo desoyó y hasta la colanos comimos de ese cabròn.

Cuando me mordió la pierna diunsosaque el machete y le vole la nariz al pedaso de carne ese.

Las crías aun las tenemos enengorde para comerlas.

Una de esas crías se comió una gallinaponedora que teníamos.

Pero no se salen del corral esas crías.

Ya están así. Y el señor hizo un ademan desde el suelo hasta surodilla para señalar el tamaño de las crías de tacuacín.

 

Usted creerá que ando ebrio pero no es asi, no mas que ando cansado porque termino mi turno de trabajo de seis de la tarde a seis de la mañana enpunto. Para mantenerme despierto llevo mi pequeña radio portátil, y café depalo, qué de esas bebidas energizantes que dicen que le paran el corazón a unoesas son puras mierdas con sabor rico.

Yo le pregunte…

-y por que me cuenta todo esto?-

El me respondió

 

Por que yo a usted le provoco miedo y sé que es de mañanita pero, yo soyhonrado y honesto y esta es mi herramienta, y me parto el lomo despiertomientras todos duermen cuidando la propiedad ajena, pero no me tenga miedo.   

 



Simarius Threll

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En el texto hay: fantasia, relatos breves

Editado: 30.06.2019

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