Antología Vincent Foster Parte I - La Siembra Oscura

Capítulo Seis

Capítulo Seis

 

El Instituto de Educación Secundaria Bagley no era para nada especial. Era la típica escuela donde todos visten como les da la gana, y llevan los peinados que les da la gana, ignorando por completo todo código de vestimenta.

Los profesores- seguramente ellos fueron los que iniciaron la infección, ya que mucho antes de todo, ya se paseaban por los pasillos con un andar entre cansado, y odiando a todo mundo, dejando salir un jadeo como de dolor con cada paso que daban. Era todo un poema verlos cada mañana, sorbiendo de sus tazas de café como si eso fuese lo único que los mantenía de pie.

Los alumnos de Bagley éramos unos totales idiotas en su inmensa mayoría. No sentíamos respeto alguno por los profesores, y casi siempre estábamos haciendo algo para molestarlos.

 

Mi grupo de amigos estaba conformado por lo mejor de lo mejor en estándares de Bagley.

Éramos como una especie de club de rechazados sociales a los que no rechazaban realmente. Pero sin duda, nuestras actitudes- muchas veces- daban mucho que desear. Creo que yo era quien mantenía la cordura del grupo, y eso de por sí, ya es decir demasiado.

Bobby Prescott era nada más y nada menos que el payaso de la clase, slash, mascota de Los Flyers de Bagley; el equipo deportivo escolar. Era un poema verlo durante los partidos, usando ese gran disfraz de un pajarraco deforme. Daba mucha pena ajena. Él era muy gracioso, y sobre todo, un gran amigo con el que se podía contar. En ocasiones podía llegar a ser algo molesto, en especial cuando quería que fuésemos a su casa a ayudarlo con su gigante lista de quehaceres. Lo peor, era que nos bombardeaba con pizza hasta lograr convencernos.

Tyler “Sushi” Fujisawa; un total experto en computación. También era el más ágil de todos los mate-atletas del instituto, y un excelente cocinero. Preparaba un cerdo agridulce muy bueno, por el que solíamos pelear para ver quién se quedaba con la porción más grande. Él era algo así como ese amigo del que no recuerdas exactamente cuándo se hizo tu amigo, pero que parecía haber estado ahí toda tu vida, y a la vez no tanto. Lo que más resaltaba de él, era lo extremadamente japonés que resultaba ser, quizá demasiado.

Jesús Herrera; el típico despreocupado y flojo, de la clase que siempre te presta dinero y al que nunca le pagas. Jamás llegué a saber de qué parte de Sur América había salido su familia. No era algo que me importase en realidad, pero daba cierta curiosidad. Él no solía hablar mucho acerca de sí mismo, y jamás me invitó, o a ninguno de los otros, a su casa. Sospechaba que él tenía problemas familiares de algún tipo. A pesar de eso, siempre se mostraba feliz y enérgico.

Y finalmente, estaba la única chica que tuvo el valor de sentarse con nosotros durante el almuerzo, y que tras eso, irremediablemente se volvió una más del grupo. Su nombre era Alessa Hope, aunque todos le decíamos “Pepper” a causa de un incidente que involucró pimienta y mocos femeninos en abundancia. No hablábamos de eso. Hicimos una especie de voto de silencio, que ella apreció al instante. Todos amábamos sus lentes de pasta, a los cuales ella le había adherido varias mini calcomanías en toda la montura. Eran muy originales, al igual que ella.

No éramos para nada de los populares, sino ese grupito comodín que encaja en casi cualquier lugar. De esos a los que a veces invitaban a fiestas exclusivamente para que los demás tuviesen a quien criticar.

Éramos un grupo al que todos preferían saludar, puesto que involucraba a un cuasi genio japonés que cobraba nada más que cuatro dólares por resolver una ecuación gigantesca a solo cinco minutos de entrar a clases. Y pues, también estaba el hecho de que, a pesar de todo, Pepper tenía varios admiradores masculinos, los cuales intentaban acercarse a ella por medio de alguno de nosotros los chicos.

No puedo asegurar que yo encajase del todo en ese combo, y no porque me sintiera mejor que ellos, sino porque de por sí, mis habilidades sociales siempre fueron decadentes por decir poco.

El hecho de que yo formase parte de su círculo, había sido a causa de ciertos eventos que, primero que nada, me llevaron a necesitar un tutor; que fue Sushi, quien era amigo de Jesús, que a su vez, era la antigua mascota del equipo escolar, por lo que trataba bastante con Bobby, como “su mentor”. Así todo se fue atando, hasta que nos hicimos inseparables. Una vez que Pepper se nos unió, fue como envolver un extraño regalo de navidad.

 

 

Transcurrían los últimos días del mes de febrero; unas cuantas semanas antes de que saliera a la luz en internet el primer video mencionando el supuesto misterioso brote infeccioso al norte de Canadá.



Callum Wakerz

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En el texto hay: apocalipsis zombie, lgbt, multiverso

Editado: 02.09.2019

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