Antología Vincent Foster Parte I - La Siembra Oscura

Capítulo Quince

Capítulo Quince

 

Todos lo mirábamos sin decir nada. Él estaba ahí, de pie, sosteniendo un gesto inocente, casi como si se hubiese estado sintiendo intimidado por nuestros ojos clavados en su rostro.

 

― Vale, sí. Puedo hablar. ―soltó. Su voz era suave, casi parecida a la mía cuando trataba de pedirle dinero a mi padre para comprar un nuevo videojuego. ― ¿No sería un poco más extraño que no pudiera hacerlo?

Su forma de hablar era tan casual, que daba escalofríos. Estaba soltando palabras como si nada, esquivando por completo el hecho de que tenía poco más de dos horas de haber... ¿nacido?

―Eh... seguro... —balbuceé, aun con el culo puesto en el helado concreto del estacionamiento del Happy Mall. —Creo que- debemos- esto-, buscar un auto. Sí- ¡eso! Un auto. ―apenas si pude terminar esa oración.

―Suena bien. —aseguró Haller. —Entonces vamos. ¿O seguirán solo mirándome de ese modo? —él tenía razón… Todos lo mirábamos como hubiese tenido monos en la cara en ese instante. —Luego podemos enloquecer al respecto… —añadió, muy elocuentemente. —Ahora, deberíamos irnos de aquí.

Aunque tenía mucha razón, Haller no se callaba, y todo lo que yo quería era que cerrara la boca. Era demasiado extraño escucharlo dirigirse a nosotros de ese modo.

―Va-vale. —dije, aún bastante perplejo.

La cara de Matthew era un poema, sin mencionar la expresión que tenía Colton. Y yo, seguía de nalgas en el suelo. Ante ese escenario, me puse de pie como impulsado por un resorte, aunque las piernas me fallaron un poco, haciéndome tambalear hacia un lado.

―Yo- yo buscaré un auto ―dijo Elijah, a la vez que se apresuraba en dirección a un lote de autos estacionados en la distancia.

Pronto, noté como Colton me observaba de forma capciosa, así que avancé hasta él, le puse una mano en el hombro, y me le acerqué para hablarle casi al oído.

Da mucho miedo, lo sé. —susurré. Pero debemos tratar de seguirle la corriente. Todavía no sabemos de qué va todo esto, por lo que debemos ser cuidadosos.

¿No podemos solo matarlo? —murmuró de vuelta.

 

Eso me dejó pasmado.

La frialdad con la que él había dicho eso.

 

No. Joder, ¡no hables de ese modo! ¡Nunca más! ¿Vale? No somos así. No le haremos daño en tanto él no nos dañe. ¿De acuerdo?

Colton asintió lentamente.

 

―No voy a hacerles daño, en caso de que estén hablando de eso. —farfulló Haller, estando a unos diez o quince pasos de distancia. Ni siquiera lo había notado. —Ustedes son mis hermanos. —añadió, con una casi sonrisa. —Los hermanos deben cuidarse mutuamente. ¿No?

—Seguro que sí… —respondió Colton, sin mucha emoción.

 

Sin pensarlo demasiado, fui y me planté frente a Haller. Me intimidaba un poco estar tan cerca de él, en especial porque llevaba esa ballesta a cuestas, y yo no tenía idea de si él sabía cómo usarla.

Aclaré la garganta apenas pude, y lo miré fijamente a sus ojos bicolores.

 

―Siento mucho lo que diré, pero eso no es verdad. —él pareció estremecerse, arqueando sus cejas en el proceso. No eres nuestro hermano. Lo cierto, es que ninguno de nosotros tiene idea de lo que eres. —enseguida noté tristeza en su mirada. —Sin embargo-sea lo que seas, no creo que tengas intenciones de lastimarnos… Aunque, si llegases a intentarlo... —lo miré con mucha intensidad. Él pareció intimidarse. —Solo no lo intentes. Por favor.

Él no dijo nada al instante, sino que pareció hundirse en sus pensamientos. Finalmente, y para mi abundante asombro- él sonrió…

 

Somos hermanos. Sé lo que soy. —dijo, notándose convencido. —Y sé que somos muy distintos. Y también sé que por eso me temes. Todos aquí me temen. Pero no voy a lastimarlos. No podría hacerlo… Ustedes son mi familia.

Sus palabras no me terminaban de conmover, pese a que él sonaba sincero. De cierto modo, su manera de expresarse en ese instante me recordó a mamá.



Callum Wakerz

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En el texto hay: apocalipsis zombie, lgbt, multiverso

Editado: 02.09.2019

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