Apariencias engañosas: El peligro acecha

16

Ahoga un bostezo cuando, de la nada, Evelyn aparece a su lado y la mira con una gran sonrisa.

–¿Te has enterado?

–¿De que eres muy rara? Sí, hace tiempo –Brooke cierra su taquilla.

–Ja-ja, qué graciosa –pone los ojos en blanco–. ¡Del baile de invierno! ¡No queda nada! No me digas que no te has enterado. Me parecería fatal.

–Evelyn, claro que me he enterado –levanta el folleto que han guardado en su taquilla–. Estoy en el mismo instituto que tú, ¿eh?

–Yo qué sé, pero como a veces vas a tu rollo, igual no te habías enterado –se encoge de hombros antes de soltar un chillido de emoción–. ¡Tenemos que ir juntas a por el vestido! Y no digas que no hay que planear las cosas, ¡porque para esto es necesario! ¿Vale?

Brooke la mira con una ceja enarcada, intentando no reír tras ver la gran emoción que tiene su amiga, y finalmente asiente.

–Por lo que veo, ya se te ha pasado lo que sea que te pasaba, ¿no?

–Ya te dije que no me pasaba nada. Sólo… sólo era la regla –dice rápidamente y mira hacia atrás–. Venga, vamos a clase. Hoy estoy feliz. Y después podemos pasarnos por el gimnasio donde se hará el baile. Ya lo están empezando a preparar todo.

–A veces, tú energía me agota –comenta Brooke mientras van juntas a clase.

–Es que tú a veces eres demasiado tranquila.

–Sabes que vivir con estrés es malo, ¿no? Pues eso.

–Pues como con Jack seas igual…

Brooke rompe a reír y la mira.

–Luego me dices a mí, pero tú también tienes lo tuyo, ¿eh?

–Es que paso demasiado tiempo contigo –Evelyn la mira, riendo por lo bajo, y ya por fin entran en el aula–. ¡Max! –exclama y se acerca a él dando pequeños saltitos, abrazándole después con fuerza.

Su amiga va detrás de ella, mirándola divertida.

–Cuánta energía –comenta Max, sin apartar la mirada de ella, y sonriendo.

–Cuánto amor hay por aquí –murmura Jack acercándose a Brooke, viendo como sus dos amigos se centran sólo el uno en el otro, como si ellos dos no estuviesen presentes.

–Te estoy escuchando –Evelyn le mira.

–Esa era la intención –Jack la mira, divertido.

–Bueno, esta semana Brooke y yo iremos a comprarnos el vestido para el baile de invierno, así que espero que vosotros dos –señala a Jack y a Max– os compréis también algo decente, ¿vale?

–Madre mía, Evelyn, es sólo un baile, tranquila –su amiga ríe por lo bajo.

Evelyn la mira, con la boca entreabierta, unos segundos.

–Haré como que no he escuchado eso –niega con la cabeza y mira a su alrededor. Su expresión cambia al instante–. Ahí viene tu amiga.

Brooke sigue su mirada y ve como, en efecto, Ruby está entrando en clase. No la ha visto en toda la mañana, y ya pensaba que faltaría todo el día. Pero, por lo visto, estaba equivocada.

Después de lo que pasó en su casa, Ruby actúa como si nada de eso hubiese pasado. Y, aunque ya está acostumbrada a esos cambios de actitud en ella, sigue pensando en lo que le contó de su hermano. Hay algo que no cuadra en esa historia, pero no el da tiempo a hablar nunca de eso, siempre cambia de tema antes de que diga una palabra de ello.

Evelyn murmura algo antes de ir hacia su sitio cuando Ruby se acerca a ellos. Max la saluda rápidamente, pero no tarda en irse con Evelyn, quien se ha puesto a hablar con Caleb de algo que Brooke no logra escuchar.

–¡Hola! –exclama, aunque sólo mira a Brooke.

Jack ríe por lo bajo, irónicamente, antes de aclararse la garganta.

–Vaya, nunca me habían ignorado de esa forma, pero bueno… –se gira hacia Brooke–. Te veo después de clase.

Y se marcha con sus amigos.

Brooke se siente mal por ellos. Por mucho que Ruby diga que lo está intentando –y por una parte parece que es así–, no sirve de nada si, cuando se acerca a ellos y pasa el rato con ellos, sólo habla con Brooke e ignora por completo a los demás. Y, por supuesto, ahora entiende que a ellos tampoco les haga mucha gracia estar con ella si actúa así.

–Menudo carácter… –murmura Ruby.

–Bueno, razón tiene –le dice Brooke, sincera–. Dices que intentas estar con ellos, pero les ignoras.

–Brooke, no quiero discutir –dije tajantemente–. Estoy yendo poco a poco, así que… –se encoge de hombros.

–Como quieras… –suspira–. ¿Por qué has faltado a clase las primeras horas?

–He tenido que ir a un sitio –se limita a decir–. ¿Nos vemos esta tarde?

Otra vez…, piensa Brooke, e intenta no poner los ojos en blanco.

–Voy a ir con Evelyn al gimnasio. Ya lo están preparando para el baile de invierno. Así que pasaremos el rato juntas. Por cierto, ¿tú irás al baile?

–Nadie me ha invitado.

–No hace falta que te invite nadie, va todo el instituto.

–Ya, bueno… –suspira y sonríe después–. Avísame cuando hayas vuelto a tu casa, y me paso un rato. Ayer no pudimos vernos después de clase.

Brooke se queda mirándola un momento hasta que, finalmente, asiente. No tiene claro que la vaya a avisar cuando esté en su casa, principalmente, porque no sabe a qué hora volverá. Pero decide no decir nada de eso y limitarse a asentir con la cabeza.

Ruby, contenta con que haya aceptado, sonríe ampliamente y se marcha a su sitio, mientras su amiga se queda mirándola fijamente hasta que suspira y se acomoda en su sitio cuando ve entrar al profesor.

* * *

–¿Vamos mañana? –Evelyn la mira cuando los dos salen del gimnasio–. Sí, ¿no? Por si no encontramos nada, así vamos con tiempo. ¡Dime algo!

–Pero si no me das tiempo a decir nada –la mira riendo–. Vale, vamos mañana.

–¡Genial! –exclama y se detiene delante de ella–. Pero… que Ruby no venga, por favor.

–Tranquila, ella tampoco querrá venir –se encoge de hombros y se queda un momento pensativa–. Por cierto, una pregunta… ¿tú sabes lo que le pasó a su hermano?

–¿A su hermano?



Laura G.

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Editado: 05.12.2020

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