Aquel amor que casi me llegó a matar.

44

La dos nos encontrábamos caminado, pero ambas estamos en completo silencio. Ella arrastraba su vestido de novia a cada paso de quedábamos.

—¿Quieres que te ayude con eso?—señale la cola del vestido.

—¡No!—respondió de inmediato al igual que a secas.

—Está bien—dije algo apenada.

Caminamos unos cuantos pasos más y ella volvió a hablar.

—Se llama Alejo—sentí como algo se rompió dentro de ella—Y jamás llego a nuestra cita a las 12:00 de la tarde para casarse conmigo.

—Llevas bastante tiempo con ese vestido entonces—fue lo único que se me ocurrió decir.

—A si es, lo espere y lo espere hasta que la iglesia quedo vacía—algunas lágrimas caían por su rostro—Lo es espere en la entrada de la iglesia hasta que el Sol desapareció, por un momento desee que estuviera muerto, desee que algo malo le haya pasado, prefería eso a que me hubiera simplemente dejo ahí ¿Eso me hace mala persona?

—No, te hace humano—le sonreí—¿Sabes algo de él? ¿Se comunico contigo siquiera?

—Justo antes de conocerte—sonrió de una manera cínica—Dijo que no era su intención lastimarme, que el era el del problema, que no me merece, que soy demasiado buena para él, que después de todo el tiempo que pasamos juntos se dio cuenta que yo merezco a un hombre de verdad.

Era inevitable pensar en mí, en pensar en cómo el rompió mi corazón, para mí el decir “No te merezco, eres demasiado buena para mi” es una de las formas mas cobardes de alejarse de alguien, es de las peores formas en la que la persona que tú amas te puede romper el corazón.

Creen que te hacen un bien, creen que esas palabras apaciguaran el golpe de tu corazón, pero es todo lo contrario por que cada noche cuando antes de dormir te preguntas una y otra vez ¿Si era tan buena porque me dejo?

—¿¡Qué problema tengo que todo el mundo me deja!?—grito mientras se dejó caer—¿Qué problema tengo?

La tome entre mis brazos, la levante como pude y la mire fijamente.

—No tienes ningún problema el problema es del puto mundo que no ve lo maravillosa que eres—mi voz se quebró—El único error que tuviste es que amaste a la persona equivocada.

—Ya me canse, estoy muy cansada de todo esto, estoy cansada de amar y no ser amada—las lagrimas caían con mucha más fuerza—Estoy demasiado cansada.

La abrace de nueva cuenta solo que ahora con mas fuerza.

—Lo sé y lo entiendo, pero lo bonito del corazón es que pude sanar—unas lágrimas salieron de mí.

—No veo eso como algo posible ahora, pero quiere creerte—me abrazo con mas fuerza.

—Ya mero llegamos—susurre al odio—Tu sígueme.

La tome de la mano, ahora caminamos al mismo ritmo, ya estábamos en el lugar al que yo la quería llevar.

—¿Un café?—pregunto algo confundida.

—El mejor café de la ciudad y si todo sale bien te va a atender una de las mejores personas del mundo—simplemente le sonreí.

Estaba apunto de entrar al café, pero a pesar de todo lo que ya habíamos compartido yo no sabía su nombre así que me las ingenie.

—Antes de que entremos necesito que me ayudes con algo, te voy a decir unas palabras y necesito que me contestes de la forma en la que te sientes ahora—le extendí la mano.

Ella acepto.

—Me llamo Katherine y me rompieron el corazón un 28 de marzo, pero sobreviví—le tomé la mano y le sonreí.

—Me llamo Larisa y me rompieron el corazón este 13 de abril pero voy a sobrevivir—ella me tomo la mano pero también me abrazo solo que ahora pude ver un poco de esperanza en sus ojos.



Enrique Salazar

#75 en Joven Adulto

En el texto hay: drama, dolor y amor, decepción

Editado: 19.08.2020

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