Atada A Ti

- PARTE 11 -

Los días iban pasando y poco a poco Hans se iba ganando el corazón de Mila, aunque tenían que estar alertas por la probable presencia de Abrahaxas.

 

Demasiado estrés no es bueno así que decidieron ir al gran lago a las afueras del reino. Era un lugar de ensueño, aguas transparentes y peces de colores de aqui para alla, un muelle de madera, algo desgastado pero aceptable que dejaba ver todo bajo tus pies.

 

Hans tomó a Mila del brazo para ayudarla a avanzar por el muelle, hasta que dio tremendo tropezón por ver donde iba a ella tanto que olvido ver dónde iba él, y cayó al agua chacoteando a los lados como niño chiquito, causando que Mila riese a carcajadas.

-Me temo que su vestimenta no era la adecuada para nadar su majestad.-Dijo mientras las carcajadas se lo permitieron.

-No lo tenía planeado pero el agua está más que exquisita, quizá guste entrar my lady.-Dijo chacoteando el agua con sus manos.

-Será mejor que salgas.

El Rey Hans estaba Empapado así que sin pensar se quitó su camisa dejando ver sus bien formados cuadritos en ese abdomen, dejando al aire libre su figura escultural asi sin mas. Mila senti mas pena ajena que nada, ya que no sabía a dónde dirigir la mirada, solo lamió sus labios como si tuviese un manjar al frente. Demasiado tentador. solo podía repetirse "no lo mires, no lo mires, no lo mires, Rayos fallé..."

 

-Solo dejaremos que se seque y nos iremos, no quiero que me vean llegar mojado.- dijo tendiendo camisa en la orilla del muelle - con este sol no tardará mucho en secarse.

 

Volteo a ver a Mila y se dio cuenta que lo miraba con algo más que simple curiosidad, quizá deseo? se acercó a ella tanto como pudo , dejándola entre el barandal del muelle y su cuerpo semidesnudo.

-Cr..creo debe..debemos irnos Hans.- dijo nerviosa con sus manos sobre el pecho de Hans.

-Claro princesa, pero... ¿eso es realmente lo que quieres?

-Hans, han pasado muchas cosas y creo no estoy tan consciente de lo que hago, quiza me pueda arrepentir mañana, quizá pueda lastimarte.

-Correré el riesgo- Dijo posando lentamente sus labios sobre los de Mila, al principio todo fue suave y tierno, hasta que la temperatura del beso comenzó a subir de nivel, comenzaron las caricias y pequeños ruiditos que salían desde el interior de ambos.

Hans tomó a mila de su cintura y la cargo sin dejar sus labios, para ponerla sobre la barandilla poco a poco abrió sus piernas y ambos imitaban movimientos  sensuales, solo les sobraba la ropa,Hans bajos sus manos hacia sus glúteos, provocando un chillido de placer, la jalo hacia él y pudo sentir en su centro su miembro duro como el acero, lo que causó que se apartara de inmediato.

-¡¡Dios Hans, yo...yo no...no debi disculpame!!- dijo mirando la madera debajo.

-Me tienes hechizado, y te quiero para mi, prometo protegerte, hacerte mi Reina y amarte como nunca se vió, pero no me alejes de ti Mila.

-Hans yo...

-No digas nada ahora- puso un dedos en sus labios haciéndola callar, y dejó un cálido beso en ellos.

-Solo dejame conquistarte, ganarme tu corazón. Saldremos de esto juntos Princesa.

-No podemos tener más encuentros como este, no es debido yo...

-Lo se. descuida. Esperemos no se repita aunque, no puedo prometer nada.- Dios esa sonrisa que cautiva, esos ojos, ese cabello sedoso, ni yo creo lo que acabo de decir, la verdad es que si quiero que suceda, pero soy virgen aun, no puedo cometer el error de perder mi virginidad sin casarme, aunque tampoco podré prometer nada. Dios ayudameeee.

 

¡Pero qué estás haciendo ella es mía! Será mía por los siglos de los siglos simple mortal. No permitiré que te le acerques, reicito de pacotilla. Segundo ataque. Vienes o voy por ti Princesa.

 

...

¿Recuerdan a Cerínea? una fiel sirviente, hasta se podría decir que era la mano derecha de Abrahaxas. Se encargaba del trabajo sucio, matar a quien le estorbe a su amo, deshacerse de la basura en pocas palabras.

 

-Cerínea, tengo algo para ti, que quiero que cumplas y no vuelvas hasta que no este hecho.-Dijo Abrahaxas quien con su voz de ultratumba hizo que su eco retumbara en las paredes de aquella enorme pero obscura habitacion.

-Dígame amo- Dijo rápidamente haciendo una reverencia.

-Necesito que vayas y traigas a Mila contigo, la necesito con vida, si ella muere su don también y no pienso esperar más generaciones, ella es el último heredero, si ella muere no habrá más, y moriré con ella, me vuelvo más débil cada vez, necesito de ella, beber su sangre y poder recuperar mi antigua gloria. No vuelvas si no la traes contigo.

-Si amo, sus deseos son ordenes para mi.- Dijo sin más saliendo de aquel horrible lugar.



PitaCuevas

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En el texto hay: princesa, reyes, amor imposible y traicion

Editado: 29.03.2018

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