Atracción Destructiva

Capítulo diecisiete

Skyler:

Me bajé del auto en el preciso instante en que sentí miedo de lo que podía llegar a pasar. Obviamente ya lo sentía desde antes, pero este se intensificó al ver a Ryan absolutamente cabreado y fuera de sí. 

¿Qué planeaba hacer? ¿Amenazar a un adolescente? ¿De verdad iba a molerlo como había dicho con anterioridad? 

Eso era una locura. 

Ryan podía conseguirse una denuncia, ya era mayor de edad. Además de que tendría muchos problemas con nuestros tíos y mamá. 

Él podía optar por hablar con los padres de Chase, que era una mejor opción si veíamos las consecuencias claras que podían contraerse, pero claro estaba que, después de sacar bruscamente a Chase de la casa, sus padres no serían muy amables con mi hermano. 

—¡Ryan! ¿Qué crees que haces? ¿Estás loco? ¡Te pedí que no hicieras nada estúpido y es lo primero que haces!

—Métete en el auto, Skyler. Esta conversación es entre él y yo —ordenó. 

—Olvídate de lo que pasó, ya es pasado. —Miré a Chase de reojo. No quería volver a verlo directamente a los ojos, ese chico me intimidaba a niveles que no quería ni pensar. Chase, por lo poco visto, mantenía un aspecto relajado a pesar de lo que mi hermano había hecho. 

Ryan me ignoró. 

—¡Que sea la última vez que le pones un dedo encima, ¿oíste?!

—No le hecho nada que no vaya a curarse rápido —respondió Chase—. Oí tu nerviosismo y olí tu enfado a kilómetros, ¿te piensas que no sé que vienes por otro temita más?

Ahora sí que lo miré. 

¿De qué estaba hablando? 

—Skyler, te metes ahora mismo en el auto —volvió a ordenar, sólo que en un tono mucho más serio y autoritario. 

—No —me negué, y él giró su cabeza unos centímetros para mirarme. Su semblante estaba aún peor, tenía un cabreo encima que no había llegado a ver antes. Me habían hecho daño y podía comprender su molestia, pero no su superenfado. No era necesario que intentara intimidar a mi compañero de clase a los golpes, porque era obvio que no lo arrinconaba para darle un beso y un abrazo. 

—¿Me puedes hacer caso una vez en tu vida?

—No quiero que hagas nada de lo que después te puedas arrepentir.

Sus puños, los cuales estaban agarrando con fuerza el cuello de la remera negra de Chase, cayeron a ambos lados de su cuerpo, pero con los puños apretados. 

Lo oí suspirar. 

—Si te vas al auto y me dejas hablar con él a solas, prometo no hacer nada —me dijo con total tranquilidad.

¿Debía creerme eso?

Ryan era muy tranquilo a veces, pero también podía ser caracterizado con una personalidad explosiva y poco cuerda en cuanto habían situaciones que de verdad lo picaban. 

—Ryan...

—Sky... —empezó a decir y me regaló una mirada que me aseveró que me decía la verdad. Si irme al auto impedía que mi hermano hiciera algo malo, no me lo iba a sopesar dos veces. 

Conecté miradas con Chase en un acto inconsciente. No quería verlo, ya lo había dicho, y volver a hacerlo me generó inquietud, pero a la vez, también curiosidad. Ahí estaba otra vez... la curiosidad... La curiosidad que de vez en cuando me hacía quedar como inoportuna. Di la media vuelta y caminé hacia el auto, donde debía esperar a que la charla terminara. 

Me daba la impresión de que el tiempo pasaba lento, parecía el colmo. Cuando más esperas que el tiempo trascurra con rapidez, más lento pasa. 

Ambos parecían entablar una conversación tranquila, como si fuesen amigos, pero de repente Ryan empezó a señalarlo con el dedo, como si estuviese advirtiéndole de alguna cosa en particular. Podía imaginarme que le decía que era mejor que se alejara de mí o que sino Chase se las vería con él. 

Chase pasó de tener su semblante relajado a uno de seriedad y, por más que estuviese medio loco, tenía que admitir que estaba para encerrarlo en un cuarto, quitarle la ropa y empezar a besarle en un acto desenfrenado. 

Mi celular sonó y sin ver quién era atendí.

—¿Diga?

—Hola, amiga... ¿Todo bien? Tu hermano me llamó hace rato. 

—Ah, eres tú, Jason. Hola. 

Bueno, no era que tuviese a mucha gente que quisiera llamarme. De hecho, Jason era el único adolescente de mi nuevo insti que tenía la forma de contactar conmigo.

—¿Qué pasó?

—Se ha enterado, se ha ido a la mierda el plan en cuanto me subí al auto. Sabía que no iba a poder ocultarlo por mucho, pero no pensé que depararía en las marcas tan rápido. 

—¿Dónde estás?

—Fuera de la casa de los White, estoy esperado a que Ryan termine de hablar con él. 

—No ha pasado nada malo hasta ahora, ¿o sí? ¿Ha habido algún golpe o algo?



Denise Arcilio

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En el texto hay: vampiros, hombres lobo, hechiceros

Editado: 15.05.2020

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