Atrapados

2.Vida de mierda

La lluvia cubría las calles de Seattle, en los suelos se formaban pequeños charcos de lodo y en ellos resonaban las pisadas de un muchacho que escapa de los gritos desesperados de una mujer pidiendo auxilio.

-¿Te siguió alguien? - Pregunto una chica de cabellos castaños con mechones color azul y verde que le daba un toque colorido a su cabellera, en la lluvia era muy difícil de notar.

-No, nadie - Dijo Dante - Pero esa mujer sigue gritando como loca, debemos irnos.

-Se demorarán, vámonos.

Ambos corrieron por los callejones, donde la mugre estaba por todos lados, Dante sujetaba muy fuerte el bolso que acaba de robar, no era la primera vez que lo hacía, con el pasar de los años se convirtió en un hábito suyo, además era el único aporte para su familia, desde la muerte de su  madre, su padre se hundió en la miseria junto al alcoholismo. Dante sabía que correr  no era bueno para su amiga que sufría de asma, esto la agitaba, la cansaba, pero eso a ella no le importaba, actuaba como si no tuviera tal enfermedad, los dos seguían corriendo bajo la lluvia hasta que llegaron a tres cuadra antes de la casa de Saige.

-Saige, ya puedes descansar - dijo él preocupado, ambos se habían detenido debajo de un pequeño techo.

-Estoy bien, no seas exagerado Dante- dijo ella molesta - no necesito que te preocupes.

-Ya vas a empezar, deja de joder y ven a ver que hay acá.

Saige se acerco a Dante, ambos revisaron el bolso color marrón que habían robado, había maquillaje, documentos, un móvil, una libreta de apuntes y una billetera; Dante y Saige sonrieron al ver la billetera, esta estaba llena de dinero y tarjetas de crédito, esa era la razón por la cual Saige estuvo vigilando a la señora bien vestida toda la tarde, la vio entrar al banco y retirar dinero.

-¡Ah bueno, esta vieja si que tiene dinero¡- exclamo Saige

-Bueno, la mitad para cada uno.

- Y quiero el móvil - dijo Saige.

-Y si mejor te llevas los maquillajes, te ayudarán un poco - dijo Dante, pero él sabía que no era cierto, estaba bromeando, Saige es una chica muy linda, sus ojos color avellana, su cabello ondulado, sus labios ligeramente rojos, además de tener una muy buena figura, realmente es hermosa a pesar de sus problemas, de las cicatrices en sus muñecas y la actitud amargada que siempre tenía.

-Mejor coges todos los maquillajes y te lo metes por... - Saige no pudo terminar la frase, pues Dante le había tapado la boca con su mano.

-Es un chiste tonta - dijo él

- Igual no me importa.

-Bueno, pero que humor el tuyo- Dante presiono su cachete izquierdo. Ella lo miro y le regalo una pequeña sonrisa, ambos sabían que siempre estarían el uno para el otro, sin importar las bromas entre ellos.

Dante tomo la billetera, saco la mitad del dinero, lo guardo en su bolsillo izquierdo del pantalón, luego le dio la billetera a Saige, quien solo la puso en su pequeño bolso.

-¿Segura qué no quieres el maquillaje?- dijo Dante burlón.

-Mejor me llevo el maldito bolso.

-Sabes que no debemos quedarnos con eso, lo que no necesitamos lo quemamos- A Dante no le agradaba la idea, podrían descubrirla y acusarla, aquella mujer no vio su rostro, pero podrían venir por acá a buscar respuestas.

-Tranquilo, no pasará nada, mañana mismo lo quemamos, por ahora solo quiero revisar las cosas.

-Ten cuidado, sobre todo con el imbécil de tu padrastro- En ese momento quiso pegarse un tiro en la cabeza por lo que había dicho, miro a Saige y noto su rostro, sabía que tan solo mencionar a su padrastro le afectaba, antes no entendía el por qué, durante un tiempo pensó que solo era un capricho de ella, que solamente quería a su padre y no a ese hombre en su familia, pero luego se dio cuenta de lo que en realidad pasaba. -No debí decir eso.

- Olvídalo, me tengo ir- Ella siguió su camino a casa, sin decir más, estaba molesta, pero no con Dante sino con la vida de mierda que le había tocado.

                                                                                        ***

Luego de caminar un rato bajo la lluvia, llego a casa, a cunclillas fue directo a su habitación dejo su bolso negro junto al bolso recién robado en su mesa de noche, tomo su pijama, pero antes de dirigirse al baño algo llamó su atención, su cama estaba hinchada, alguien estaba ahí, se acerco despacio hacia la cama y sujeto fuerte las puntas de las sábanas, ella estaba lista para sorprender a quien quiera que esté ahí dentro, contuvo la respiración, pero antes que ella logrará alzar las sábanas una pequeña figura salió de ahí. 
Era su hermano Wyllat.

- Se supone que ya deberías de estar dormido enano - Susurro Saige a su pequeño hermano.

-Aún no llegabas - dijo mientras abrazo a su hermana.

- ¿Dónde está el sujeto? - pregunto con tranquilidad, pero su hermano noto ese pequeño tono agrio que siempre usaba Saige para referirse a su padrastro.

- Él esta dormido, supongo que con mami - dijo Wyllat.



Cactus

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Editado: 18.03.2018

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