Belleza Animal

Prologo

No podía creer lo que mis ojos estaban viendo era una casa gigantesca de dos plantas, habia espacio para más de seis automoviles, parecia una mansion; me dio algo de nostalgia al ver esa casa y recordar mi hogar; parecía más bien una casa de una familia muy adinerada que de seis personas como me había comentado la señora Montes, revise varias veces las dirección que me anoto en un pedazo de papel, si era  exactamente la misma pero no podía creer que en ese lugar solo vivieran seis personas y todos hombres, debía existir algún error para ello; estaba reconsiderando la idea de buscar otro lugar, pero no tenía mucho dinero para seguir viviendo en un hotel o en cualquier parte necesitaba estar en un lugar fijo; solo era unos días que podía probar si me gustaría quedarme o si me quería marchar, lo peor que podía perder era mi tiempo.

Agarre muy fuerte la llave contra mi pecho, odiaba que la señora Montes no me haya dado mucha información de mis compañeros, iba ser un poco extraño compartir vivienda con seis hombres, pero la propuesta que ella me dio era tentadora y no me quería rehusar, era algo que me beneficiaba demasiado. Tome una gran bocanada de aire y seguí adelante, abrí la pequeña reja; todo se veía muy limpio en la parte de afuera, el pasto estaba tan verde y parecía recién cortado, arrastrando mi gran maleta me acerque a la puerta y la toque varias veces, nadie abrió la puerta me enoje un poco.

No me sentía muy cómoda entrando a una casa sin que las personas que vivían allí no supieran que alguien iba a estar cuando regresaran, pero me encontraba muy cansada y lo que más deseaba en ese momento era poder sentarme, tomar un vaso de agua y dormir un buen rato; no pude soportarlo y entre.

― ¡Buenas tardes! ― Grite muy fuerte esperando que alguien me escuchara.

― ¡Buenas tardes soy el nuevo huésped la señora Montes me envió! ― Seguí gritando tal vez a la nada, pero igual continúe esperando que alguien me escuchara.

― Perdón la intromisión y por haber entrado de esa manera... ― Concluí que la casa estaba vacía se encontraba en silencio absoluto; era algo incómodo, era mejor dar media vuelta y marcharme; tal vez esperar en el pequeño pórtico a que alguien llegara, podría estar allanando una propiedad privada y en vez de estar en la casa podría terminar presa. Me sentí aterrorizada y un escalofrió recorrió mi espalda en tan solo pensar en que llegaría estar en prisión y la única llamada tendría que hacerla a mi madre y me mataría por todo esto.

Estaba algo perturbada, estar en un lugar que no conocía y que nadie me podría recibir y mucho menos sin saber con quién iba a vivir; ya había entrado y debía afrontar que estaba en una casa que no era mía, sin permiso. Deje mis cosas en la entrada, pude notar que toda la casa estaba pintada con un tono blanco, el color de los muebles contrastaba de una manera muy estética; tal vez tendrían a alguien que les limpiara todo estaba impecable, me daba mucha vergüenza ensuciarla o arruinarla. No podía ser que seis hombres fueran tan limpios, podrían ser gays y parejas todos; y yo podría incomodarlos, o todos podrían ser hermanos, muchas ideas comenzaron a rondar mi cabeza de que serian estos seis chicos, o que relación tendrían entre ellos. Me quite los zapatos y me adentre más a la casa.

― ¿Hola? ― Dije asomándome a la cocina, me sorprendió muchísimo al verla, era muy hermosa, la decoración era muy sencilla, pero me gustaba; estaba segura que en esa cocina cabían más de diez personas sin ningún problema; me acerqué al frigorífico, sé que no estaría bien pero no pude evitar abrirlo, para ver que comían estos hombres. Al verlo de arriba abajo me sorprendió muchísimo que tuvieran carne cruda congelada como para alimentar a un batallón. Menos mal no era vegetariana sino sería un karma para mí vivir con seis carnívoros; toda la estantería de la cocina estaba de comida enlatada, frituras y caramelos. Parecía que estos chicos comían como animales, nunca había visto tanta comida y estaba acostumbrada a ver mucha comida al tener una familia tan grande, pero ellos me estaban sorprendiendo sin ni siquiera conocerlos.

Salí de la cocina, pero la curiosidad pudo conmigo, revisé cada rincón de la casa, el primer piso tenía una habitación muy grande, pero parecía que nadie la estaba usando, la cama estaba solo con el colchón, y parecía que hace mucho tiempo nadie entraba en ese gran lugar. Me senté en la cama, el colchón parecía cómodo no me recosté; si lo hacia me quedaría dormida y eso seria el peor problema porque el que pudiera suceder en este lugar; pase mi dedo por la pequeña mesita de noche, la linea por donde pase mi dedo quedo marcada demostrando que había una gran gruesa capa de polvo e. Si esa llegase a ser mi habitación tendría mucho que limpiar antes de poder dormir, tenía su propio baño, que también se notaba que estaba sin usar desde hace un buen tiempo.

Terminé de revisar el primer piso y no había muchas cosas interesantes, sabía que no debía subir, pero no pude residírteme; para mí mala suerte todas las habitaciones estaban cerradas con llave, había seis habitaciones cerradas y un baño.



C.M. Rose

Editado: 29.06.2020

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