Belleza Animal

#3 Sucesos extraños

No pude dormir en toda la noche en la casa escuché ruidos realmente extraños. No sabía si era que esos hombres estaban viendo un documental o estaban haciendo cosas realmente raras, no fui capaz de salir de la habitación.  Había amanecido, entre al baño y tome una ducha rápida, me arregle. Reconsideraba la idea de salir por esa puerta y encontrar tal vez con algo muy desagradable. Con mucho cuidado y sin hacer mucho ruido opté por salí con sigilo. Camine hasta la cocina parecía que no había nadie, todo estaba en calma, pero ahora miles de preguntas sobre la noche anterior rondaban mi cabeza.

Me senté en una de las sillas de cocina, a meditar e imaginar que era todo lo que había sucedido. No era normal escuchar a los animales salvajes tan de cerca a menos que estés en un safari en la mitad de África o en un zoológico. Escuche ruidos desde el segundo piso, parecía que alguien bajarías. No aparte la mirada de las escaleras quería ver si salían mujeres, más hombres o  lo que fuera.

― Buenos días Jess. ― Sirhan apareció con una bóxer y una camiseta, eso era normal; pero lo que no era normal era las orejas y cola que tenían.

― Buenos… días… Sirhan― Titubee un poco, no sabía que pensar o cómo reaccionar.

― Me hubiera gustado verte anoche, nunca he visto un gato. ― Si antes estaba confundida ahora me encontraba peor «¿De qué estaba hablando este chico?»

― Buenos días. ― Escuche la voz de otro de los hombres, me gire para verlo, era Velkan, él no tenía orejas ni nada fuera de lo normal; lo único raro era que siendo las seis de la madrugada estaba vestido con otro traje, y listo como para irse a trabajar.

― Buenos días señor Velkan. ― El volteó a verme, arqueo una ceja y camino hasta donde estaba Sirhan preparando algo para comer. No me respondió.

― ¿Aun no se te quitan? ― Miro las orejas y agarro la cola.

― Vel eso duele. ― Dijo Sirhan tratando de soltarse del agarre de su hermano. «¿Eso era de verdad?»

 Pero Sir eso no debería seguir pasándote, cuando amanece deben desaparecer― Dijo Velkan preocupado, no entendía muy bien de que estaban hablando, «¿Por qué le dolía? ¿Por qué tenía esas cosas? ¿No era un disfraz?» Maldita sea me iba a volver loca intentado entender que era lo que pasaba en esta casa.

― Lo sé pero no puedo hacer nada, tengo que  aprender a quitarlas antes del amanece y que me siga pasando, aunque a ti a veces se te demoran en quitarse los  bigotes y no paras de aullar. ― Velkan se puso rojo, me volteo a mirar avergonzado. Con cada cosa que esos dos decían me sentía demasiado confundida.

― Eso sucede por la fase lunar y por el estado de animo de cada uno.

― Lo sé, no recuerdas que hace tres meses a Ren se le demoro en quitar todo el pelo. ― Velkan parecía que había recordado algo desagradable por su expresión.

― Si, por eso todos tuvimos pulgas. ― Otra vez el tema de las pulgas. En ese momento apareció Abbas en el umbral, igual que Velkan arreglado, perfumado y perfecto para irse.

― Buenos días Sir, Vel, Jess. ― Solo asentí con la cabeza sin responder. Los tres hombres siguieron hablando del mismo tema, pelo, pulgas, bigotes, aullidos, rugidos y carne. Me levanté de la silla y me fui a mi habitación, me senté en la cama como por quince minutos. Por mi cabeza pasaron miles de preguntas. «¿Tendrán algún fetiche? ¿Son zoófilos?»

― ¡Ya se! ― grite aterrorizada, me levante de un salto, lo primero que pensé es que debía irme de esa casa lo más pronto posible no podía vivir con personas que les gustara hacer furries o algo similar. Busque mi bolso, no quería regresar en todo el día a este lugar, busque lo de mis clases, dinero, celular; debía ir hablar con Emma inmediatamente. Salí nuevamente de mi habitación, escuché que todos estaban en la cocina hablando, me detuve antes de pasar, pero debía hacerlo, para llegar a la puerta. Caminé lo más rápido que pude.

― ¿Jess no vas desayunar? ― Voltee a ver Nahuel que me hizo la pregunta, todos disfrutaban de su desayuno, la orejas de Sirhan había desaparecido pero su cola aún seguía ahí y se movía de un lado a otro.

― No gracias tengo que salir es urgente, luego nos vemos. ― Abrí la puerta y comencé a correr, quería alejarme de esa casa lo más pronto posible, estaba aterrada, con razón Emma me pidió que guardara el secreto, esos hombres eran unos enfermos. Me dieron nauseas al pensar en lo que habían hecho la noche anterior, mientras yo estaba allí. Aún era demasiado temprano, la agencia debía estar cerrada. Sabia que estaba en problemas no había hablado con mi mamá desde el día de ayer, eso iba a ser algo malo para mí, pero tenía que llamarla.



C.M. Rose

Editado: 29.06.2020

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