Belleza Animal

#5 La cena

Abrí mis ojos de golpeé, estaba en mi habitación, «¿todo había sido un sueño?» No estaba muy segura de eso, mire la hora eran pasada las nueve de la mañana, era mi primer fin de semana en la casa, hoy como serían los chicos sin estar trabajando y tal vez podría saber que hacen o a que se dedican. Me levante de la cama y camine al baño, necesita lavarme la cara, me vi al espejo y tenía un gran morado en todo mi cuello, con algunos rasguños a cada lado.

― No fue un sueño. ― ya podía hablar y no me dolía. Me lave el rostro; no podía evitar ver mi cuello cada vez que mis ojos se encontraban en el espejo. Tenía miedo de salir de mi habitación, antes de hacerlo revise mi ventana estaba cerrada. Ahora estaba con una pequeña paranoia de que esa bestia como había dicho Velkan fuera a regresar por mí para asesinarme, quizás anoche había tenido suerte, pero la próxima vez las cosas no podían llegar a ser tan buenas. 

Salí de mi habitación aterrorizada, con sigilo llegué a la cocina, no había nadie. Mire el reloj que había encima de la nevera. Pensé que todos estarían desayunando, pero me equivoqué, el miedo se empezó apoderarse de mí, no quería estar sola. Toqué mi cuello y corrí al segundo piso, las puertas de cinco habitaciones estaban abiertas, la única que permanecía cerrada era la de Velkan, entre a las demás efectivamente no había nada. Estaba muy nerviosa, no resistí y toqué la puerta de Velkan. Esperaba que por lo menos el estuviera en casa. Escuche un ruido adentro. «¿Si no era Velkan? Quizás era una de esas cosas» Me aleje de la puerta al sentir que ese algo se acercaba. Me tropecé, caí y me arrastré hasta la pared. La puerta se abrió; cerré mis ojos; tape mi rostro con mis manos y comencé a llorar. Tenía miedo, miedo de morir.

― ¡No me mates por favor! ― Grite sollozando. Sentí dos manos sujetarme los hombros, era un agarre muy fuerte, las lágrimas seguían bajando por mis mejillas.

― Jess tranquila. ― Escuché una voz familiar, abrí mis ojos y Velkan estaba frente a mí, me miraba realmente preocupado, no podía dejar de llorar.

― ¿Estas bien? ― Me pregunto apartando algunos cabellos que tenía en el rostro, no pude evitarlo y lo abracé sin poder detener las lágrimas, ayer habían pasado tantas cosas que había explotado de esa manera y lo peor era que ocurrió frente al hombre que parecía que más le desgradaba mi presencia. Velkan no me aparto de su pecho, acaricio mi cabello para intentar tranquilizarme. No estaba segura cuanto tiempo duramos abrazados. Pero Velkan no decía nada. Me sentía muy segura con él, cuando mis sollozos por fin pararon, me aparto de él y me miro.

― ¿Qué paso? ¿Estás bien?

― Si solo es que. ― Limpie mis ojos con el dorso de mi mano, me quede callada, era muy difícil explicar lo que me pasaba.

― Tienes la cara roja, ven vamos a la cocina y tomas un poco de agua. ― Me tomo la mano y bajamos; observaba cada ventana y la puerta con temor.

― Gracias por lo de ayer.

― No fue nada. ― Tome un gran sorbo y deje el vaso sobre el mesón, Velkan no me quitaba la mirada de encima.

― ¿Qué ocurre? ― Pregunte.

― Dime tu por favor ¿Qué paso allá arriba? ― me sentía avergonzada .

― Lo siento, creo que con todo lo que sucedió ayer me dejo muy sensible y tenía miedo. ― baje la mirada y jugué con mis dedos note que Velkan se sentó frente a mí.

― Es normal tener miedo, todo esto que paso es algo nuevo para ti. ― Levante un poco la cabeza y pude notar que tenía una media sonrisa en su rostro era la primera vez que lo veía sonreír o por lo menos intentándolo. 

― Si, pero, disculpa por comportarme de esa manera, no fue la mejor estoy muy avergonzada.

― Jess no tienes que disculparte por nada, me alegra haber estado en casa.  ― Intente cambiar de tema, no quería pensar en como me había comportado  arriba. 

― ¿Dónde están todos? ― Pregunte con mucha curiosidad.

― Abbas tenía un juicio, Nahuel los sábados tiene  consultas en hospital, los gemelos y Sirhan deben estar haciendo deporte lo hacen todos los fines de semana. ― Asentí y tomé un poco más de agua. El silencio entre nosotros era demasiado incomodo, quería preguntarle algo, pero me preocupada como me fuera a contestar.

― ¿Tu en que trabajas? ― Velkan arqueo una ceja, parecía molesto.

― Soy diseñador de videojuegos. ― Suspiro y me miró fijamente. ― ¿Ya estás bien? ― Pregunto poniéndose de pie.

―Si, por cierto gracias por salvarme anoche.



C.M. Rose

Editado: 29.06.2020

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