Belleza Animal

#9 Ataque

 

Las cosas en la casa habían estaban mal o por lo menos era lo que notaba. Durante varios días lograba preparar la cena, pero a la hora de comer ninguno de los chicos aparecía y si lo hacían se quedaban unos minutos en la cocina y se iba a su habitación, parecía que me querían evitar. No me sentía muy cómoda en la casa.  Desde el ataque a Sirhan. Todos empezaron a pelear entre ellos, a veces desde mi habitación escuchaba como Abbas peleaba con Russel o Renaud con Nahuel e incluso Velkan con Sirhan. Los chicos estaban pasando por un mal momento estaban demasiado preocupados por todo lo que había pasado con las criaturas. Ya desconocía si habían ocurrido más ataques o si había pasado algo.  Estaba comenzando a trabajar más, con tal de no estar en casa, prefería ganar un poco más de dinero trabajando horas extras.

― ¡Jess ya vamos a cerrar! – Escuche al gerente del restaurante mientras tenía una bolsa de basura en mi mano.

― Botare esto e iré a cambiarme. ― Salí del restaurante por la puerta trasera hasta el basurero deje la bolsa blanca que tenía y me sentí incomoda como si alguien me estuviera observando, mire para todos lados, pero no había nada ni nadie, era un callejón muy pequeño como para que alguien se escondiera o intentara algo. Regrese al restaurante y me cambie junto a mis compañeras.

― Todos hicieron un buen trabajo. ― Con las chicas nos fuimos juntas hasta el metro eran pasadas las ocho de la noche y era algo peligroso caminar sola hasta la estación del metro.

Mis dos compañeras se fueron en el mismo vagón; debía esperar más de veinte minutos para poder tomar el mío; me senté en una banca mientras esperaba no podía sacarme de la cabeza todo lo que estaba sucediendo en la casa; mire mi celular; antes tendría un mensaje preguntándome porque no había llegado o porque me demoraba, pero ahora ni una llamada ni nada. Debía pensar mejor en mudarme, las cosas estaban siendo muy incomodas en casa y me estaba convirtiendo en un estorbo para todos.

― Hola Jess. ―  Escuche que alguien me saludaba mire para todos los lados y no había nadie eso debía ser mi imaginación, me levante del asiento y camine unos pasos a mi derecha, no había nadie; hice lo mismo a la izquierda y tampoco.

―Hola Jess. ― Volví a escuchar estaba vez sabia de donde había venido la voz. Detrás de mi estaba Samael. Al verlo sentí el mismo escalofrió recorrerme la espalada cada vez que lo veía.

― Hola ― Dije con una leve sonrisa, quería que ese hombre se marchara, en ese momento vi que mi vagón me sentí aliviada.

― Me tengo que ir. ― Voltee a ver dónde estaba Samael y ya no estaba. No quería buscarlo y entre más lejos estuviera de ese hombre era mejor, corrí hasta la puerta y me logre sentar; había algunas personas lo que causo que me sintiera aliviada. Samael siempre me había atemorizado y estaba segura que era un hombre malo.  Odiaba cruzarme con él y lo que me acaba de pasar era muy extraño solo esperaba que nunca me volviera a suceder.

Llegue por fin a mi estación, comenzó a llover, estaba muy agotada. Bajé con cuidado las escaleras de la estación y me dirigí a casa.  Lo más rápido posible; mientras caminaba sentí algo extraño no me gustaba esa sensación. Solté mi paraguas y comencé a correr necesitaba estar en un lugar seguro. La lluvia me empapo de pies a cabeza. Llegue a la puerta de la casa y con desesperación busque las llaves en mi bolso; no lograba comprender porque estaba tan nerviosa y asustada, era como si una parte de mi supiera que algo malo me iba a pasar. Logré hallar mis llaves, las introduje y sentí un fuerte golpe en el cuello. Después de eso mi mente quedo en blanco.

No sabía dónde estaba, la niebla no me dejaba ver muy lejos, hacía mucho frio; traté de ver para todos lados, encontrar algo, solo una luz a unos cuantos metros de mí, una hermosa luz blanca, comencé a caminar hacia ella era mi única guía.  Tenía problemas con cada paso que daba sentía que mis pies eran de hierro, cada paso era más complicado que el anterior.  Me comenzaba agitar, me quería detener, no podía seguir me costaba respirar y seguir caminando. La niebla se hacía cada vez más espesa, causando que se me dificultara ver la luz. La luz estaba desapareciendo, intente corre fue imposible mis pies no reaccionaban, iba a morir, comencé a llorar no sabía dónde estaba no me podía mover, el aire no entraba completamente a mi cuerpo, tenía miedo. Sentí agua fría sobre mi cara.

Abrí mis ojos con precipitación y quedé sentada; mi respiración estaba muy agitada, doce pares de ojos me miraban sin decir nada, estaba agitada y mojada. No sabía que estaba pasando.

― ¿Jess estas bien? ― No podía responder a la pregunta que Abbas me había dicho, no sabía que me sucedía, estaba acostada en el sofá de la sala.  Pude ver que Velkan se iba de la habitación con un vaso vacío en la mano, él me había lanzado eso en la cara. Sentí que algunas gotas caer de mi nariz a mi boca.

― ¿Jess que paso? ― Dijo Renaud preocupado. Mi respiración seguía agitada no lograba controlarla. Velkan volvió con unas toallas. Me puso una en la cabeza y la otra me la puso sobre los hombros.



C.M. Rose

Editado: 29.06.2020

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