Bésame

Capítulo 19

Rebato el cajón por completo pero no logró encontrar absolutamente nada, lo cierro y busco en el siguiente cajón del escritorio. Levanto un par de hojas y entonces veo un cable blanco, lo jalo y verifico que si es lo que buscaba. Lo tomo entre mis dedos y de un golpe seco cierro el cajón.

Voy hasta la cama y agarro el artefacto electrónico que saque hace cuatro días del cuarto de mi madre, aquel artefacto que aún no había tenido el valor de encender por miedo a lo que encontraría, pero ya no puedo más y la curiosidad me carcomió por completo, lastimosamente cuando quise encenderlo este no respondió debido a la falta de batería. 

Conecto la entrada del cargador al teléfono y lo enchufo en el tomacorrientes que está detrás de mí mesita de noche, dónde nadie podrá verlo.

Me siento en mi cama con la espalda apegada al respaldar y las piernas encogidas tocando mis pechos. Sin querer mis ojos caen en las hojas que reposaban en mi escritorio y mi mente me vuelve a aquel día en la habitación de Adam, recuerdo su cercanía, su aliento, su agarre sobre mi cintura,  su respiración y esos malditos ojos celestes que por alguna razón me parecían hermosos. Mi corazón se comienza a acelerar como aquel día en involuntariamente llevo mis dedos a la comisura de mis labios, aquel lugar en el cual poso sus rosados labios. Mi respiración se acelera y sus ojos se mantienen fijos en mi cabeza, al igual que sus labios...

Sacudo mi cabeza para alejar cada uno de esos extraños pensamientos respecto a mi amigo... Amigo.

El mural de fotografías de su habitación reaparece en mi cabeza y entonces recuerdo los pequeños flashes de memoria que tuve, aquellos dónde el más reciente era de mi cumpleaños once cuando mi padre me regaló una cámara filmadora ya que me había obsesionado con la idea de ser una gran directo de cine, y entonces comencé a grabar cada una de mis experiencias, de mis días...

Me levanto de mi cama en un solo brinco y comienzo a rebatir todo mi cuarto.

Abro el armario y sacó todas las prendas, zapatos y todo lo que hay dentro, solo para poder encontrar aquellas filmaciones que terminé guardando en una colección de CD's. Al no ver mi objetivo corro a mi escritorio pero antes de abrir los cajones recuerdo que minutos antes ya busque en ellos y no hay nada de lo que buscó.

Mi habitación queda descartada, deben estar en  otro lado.

Salgo de mi habitación y me detengo en seco al escuchar música me a todo volumen salir de la habitación de John, decido ignorarlo ya que es mejor que él esté distraído y no pendiente de lo que estoy haciendo.

Bajo las escaleras de dos en dos y voy directo al sótano, el único lugar donde pueden estar. Abro la puerta, todo el lugar está en penumbras, con mi mano tanteo toda la pared hasta que logró dar con el interruptor y lo apretó haciendo que la luz artificial se adueñe de cada rincón de la habitación.

Bajo el corto tramo de escaleras, todo está lleno de polvo y telarañas, como si nunca nadie hubiera estado en este lugar. Hay cajas por doquier, mantas que antes eran blancas cubriendo sabrá Dios que cosas.

Cada uno de los cartones tienen nombres tanto de personas como de objetos. Me detengo frente a la caja que dice John, la alzó y la pongo a un costado, entonces encuentro una con mi nombre. Me pongo de cuclillas y con mi plana quitó el polvo que la cubre, la abro y lo único que veo es una pequeña colección de CD's junto a un oso de felpa que mi madre me había regalado en navidad hace ya bastantes años.

Meto la colección de CD's debajo de mi suéter al igual que al pequeño osito. Pongo las cosas como estaban y sacudo mis manos para quitar todo rastro de polvo. Salgo del sótano, apenas doy un paso y escucho el sonido de ollas moverse en la cocina, mis sentidos se ponen alerta al escuchar a mi madre tararear una canción.

Lo mejor será ser discreta para que mi madre no me escuche e intente hacer que la ayude a cocinar, no pienso entrar a la cocina nunca más a no ser que sea para comer.

Gateo por el suelo y aprovecho que el comedor de madera me cubre, sigo gateando hasta que llegó al inicio de las escaleras, me pongo de pie y las subo corriendo. Entro a mi habitación y pongo el pestillo, tiro las cosas que encontré sobre mi cama.

Tomó mi computadora junto a unos audífonos ya que mi hermano ha aumentado el volumen de su música, prendo la computadora y enchufo los audífonos en el auxiliar de la computadora. Pongo la contraseña y espero a que encienda completamente, agarro estuche porta CD's y sacó el primero para ponerlo en lector de la computadora.

Apoyo una almohada en el respaldar y entonces me apoyo sobre ella, me coloco los casquillos justo a tiempo, el vídeo se comienza a reproducir.

Hay globos de colores por todos lados adornando el patio trasero de mi casa, varios niños corren de un lado a otro y se escucha el bullicio que hacen las personas al comenzar.

«—Bienvenidos a la pequeña película que es mi vida—Reconozco de inmediato mi voz—. A partir de hoy grabaré cada suceso de mi vida para que cuando sea una directora de cine famosa, no sea tan díficil realizar el documental de mi vida.»

La cámara se gira y ahora enfoca a una pequeña Olivia de once años. Mi cabello está peinado en una sola trenza repleta de flores blancas y por lo visto mi atuendo es un vestido amarillo con mariposas rosadas, blancas y celestes.

«—Mi nombre es Olivia Harper Daza y esta es mi vida—Una sonrisa nace en mis labios y la cámara vuelve a enfocar a los demás—. Estamos en mi fiesta número once y estoy muy feliz—La cámara vuelve a enfocarme—. Hoy les presentaré a los mejores amigos del mundo—La pequeña yo camina hasta que llega a un pequeño grupo de personas de la misma edad—. Ella es Chloe, futura porrista y exitosa empresaria. ¿Qué nos puedes decir acerca de ti?.»

La pequeña rubia juega con una de sus coletas y seguido sus ojos verdes se posan sobre el castaño que se encuentra sentado a su lado, posa su brazo sobre el niño y lo apega a ella.



Nefelibata

Editado: 27.09.2020

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