Camino a la realeza

Capítulo 9

Cogí la revista y observé la portada. La revista se llamaba Let's Go to Dance. Se trataba de una revista de baile.

En Illéa no había periódicos, todas las noticias se daban en el Report o en revistas. Esta revista en particular era la que Hannah solía traer al estudio, porque era la más importante que había sobre el tema del baile.

¿Qué hacía mi fotografía ahí? Muy sencillo. Hacía un mes, un fotógrafo nos hizo fotos a todas las que iríamos al nacional para que se nos conociera un poco. Así que ahí estaba mi fotografía, en la que estaba haciendo un arabesque, que era una posición en el ballet. Llevaba puesto un traje verde compuesto por un vestido con vuelo corto, unas medias color carne y unas punteras. Me veía hermosa en esa fotografía. En la de al lado, estaba arrodillada en el suelo, mirando a la cámara, con una postura elegante. Llevaba el mismo traje. Debajo de las fotografías había un pequeño artículo que decía:

"Pronto comenzará el nacional y nos gustaría saber qué bailarines irán allí. Muy bien, este reportero se ha encargado de investigar un poco sobre el tema.

En el nacional habrá más de cien números y será televisado en directo. Recuerden: empezará a las 16:00 horas. Allí tendremos bailarines de todo tipo: clásicos, modernos... Tendrá lugar en el palacio, así que las chicas de la Selección tendrán el privilegio de conocerlas. Después del nacional, se organizará una pequeña recepción en el que ellos (los bailarines) serán los protagonistas.

Entre mis favoritos están Sarah Parker, Kiara Snyder y Madison Moon. Estas tres hermosas bailarinas darán mucho juego en el nacional. Las tres son unas increíbles bailarinas. Sarah Parker y Madison Moon pertenecen a la misma provincia, Dakota, y al mismo estudio de baile. Las hemos podido disfrutar en anteriores concursos, pero ahora se juegan el pase a los internacionales, a los que solo cinco bailarines de nuestro país podrán asistir; ya que, os recuerdo, a partir de diecisiete años se puede competir por ir a los internacionales.

Creo que hablo en nombre del país cuando digo que les deseo mucha suerte a todos los participantes, y en especial a Sarah, Kiara y Madison".

No sabía que era una de las favoritas. Me sentía extraña; nunca había sido la favorita de nadie. Por otro lado, me puso de los nervios. Ahora tenía más presión. En buena hora lo había leído. "Tranquilízate, Madison. Todavía quedan dos semanas por ensayar", pensé.

Pasé la página, y ahí estaba una de mis compañeras de baile abierta de piernas en el suelo, con su vestido a los años ochenta. Sarah Parker era una de las mejores bailarinas de mi estudio, junto a mí. Nos llevábamos muy bien, tanto en los ensayos como fuera de los ensayos. Muchas veces salíamos a tomar algo o, simplemente, a dar una vuelta. Recuerdo una en especial. Ella y yo nos perdimos y estuvimos andando sin rumbo durante dos horas, hasta que al final encontramos el estudio.

No obstante, al pasar la página de nuevo, vi la imagen de Kiara Snyder. ¡Dios, cómo odiaba esa mujer! Era creída, superficial, arrogante... Siempre me decía mis fallos, pero nunca mis aciertos. Siempre se metía conmigo por el hecho de que era huérfana. Su madre también me odiaba. Creía que su hijita era la mejor bailarina del mundo.

Alcé la mirada de la revista y me encontré con que todas (salvo Jade, Laura y Georgina) me miraban con admiración y con... ¿envidia?

—Al ser bailarina —empecé a explicarme—, una bailarina muy buena, voy a competir en el nacional. Me juego el ir al internacional; debo quedar entre los cinco primeros puestos si quiero ir. Y, respondiendo a tu pregunta, Evelyn, estas fotos me las hicieron hace un mes, cuando no tenía pensado presentarme a la Selección.

Después, salí de la sala con la máxima dignidad posible.

. . .

Al día siguiente, tras el desayuno, fui hacia mi habitación. Cuando entré, no había nadie; así que supuse que mis doncellas estarían ocupadas.

Cogí mi ropa de baile. Me quité el vestido floreado que llevaba y me puse la ropa de baile. Después, recogí mi cabello en una coleta. No obstante, cuando estaba poniéndome las punteras, la puerta se abrió de golpe, sobresaltándome.

Mis doncellas entraron hablando, pero, en cuanto me vieron, callaron. Yo, en cambio, seguí colocándome las punteras.

—Señorita, ¿qué hace aquí? —me preguntó Abigail.

—Los nacionales son en menos de dos semanas. Tengo que ensayar —dije, mientras me levantaba—. ¿Os importa que ensaye aquí?



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En el texto hay: fanfic, romance, la seleccion

Editado: 01.11.2018

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