Campamento Ángel Caído

Prólogo: ¿Invitada?

Mariana estaba leyendo en su habitación, pero es interrumpida debido a unos golpes provenientes de la puerta principal de la casa. Se dirigió hacia esta con cierta duda de quien es, ya que no planeo tener alguna visita.

 

Tomo el pomo de la puerta y abrió la misma dejando ver de quien se trataba. Era un hombre con ya avanzada edad, este vestía de color negro -camisa, pantalón, zapatos y sombrero-, también llevaba una bufanda del mismo color tapando mayor parte de la cara haciendo que solo se puedan apreciar sus ojos con ojeras, como si no hubiera dormido en días.

 

La de cabello castaño claro iba preguntar sobre el motivo de la visita, pero el mayor empezó a hablar.

 

—¡Muchas felicidades! Usted y sus amigos han sido invitados a pasar 4 semanas en el campamento “Ángel Caído” —anuncio el hombre—. La siguiente semana a las 4:00p.m. la recogerá el autobús del campamento.

 

La chica estaba sorprendida debido a que no se esperaba que de un día para otro fuera invitada a un campamento, esto sentimiento hizo que pudiera hablar. El mayor al no recibir respuesta se volteó soltando un “Hasta luego” casi inaudible marchándose.

 

La de tez clara salió de la anterior emoción y se dio cuenta de que estaba sola. Se disponía a cerrar la puerta, pero su visión pudo observar algo que no estaba ahí antes. Una pequeña hoja doblada yacía en el tapete de la entrada. Lo tomó con intriga pensando sobre que podía contener ese papel.

 

Al desdoblarlo solo una frase estaba presente en esa cédula:

 

Las pesadillas pueden volverse realidad



Ana Mendoza

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En el texto hay: muertes, misterio y terror

Editado: 12.02.2019

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