Cayendo en tí

Parte 2

 

Semanas después

 

Alguien una vez dijo que tienes que tener cuidado con lo que deseas, creo que debí ser cuidadosa con ello, porque he descubierto que Mark y yo somos más parecidos de lo que pensaba, es un verdadero guerrero y no quiere perder, él no quiere perderme y por ello me ha mantenido en un tornado de citas con su abogado, sin olvidar ese empeño de encontrarle algún defecto a todo lo que pido para finalizar el divorcio, se asegura de nunca estar de acuerdo conmigo y debo decir que su abogado, también su querido primo Robin D´ Briand no me deja respirar y mi padre ha tomado esto como un reto.

Debo decir que los días no han sido buenos, han sido largos y como si las cosas no pudieran empeorar he tenido muchos sueños, he soñado con cosas que no quisiera, he visto su rostro en mis sueños, el rostro de Nerium y es tan triste, porque a pesar de aceptar que no pertenecemos a la misma realidad, siempre termino llorando…pero aquí estoy, lidiando con el hecho de que debo seguir y luchar, he terminado considerando que quizás, solo quizás, estoy haciéndole a Mark lo que me hicieron a mí, estoy evitando que sea feliz por el simple hecho de que mi parte caprichosa no quiere perder.

Abandono mis pensamientos y pongo atención a lo que mi padre dice, lo veo hablar por teléfono y verse totalmente enojado después de la reunión que tuvimos esta mañana con Mark, ni siquiera nuestro mediador entiende que sucede, solo estamos corriendo en círculo y lo hemos estado haciendo por un mes completo, mi cumpleaños es en dos días, esto no podría lucir más desalentador.

- Hijos de puta.- escucho decir a mi padre antes de colgar, me mira con molestia y luego pone sus manos en su escritorio.- ¿Qué diablos sucede?- me pregunta.

- Esto es Mark siendo un D´ Briand a tiempo completo, no te sorprendas.- le respondo.

- Debo admitir que lo admiro, es perseverante.- empieza a decir.-  ha hecho la vida de mi mejor abogado imposible y sin olvidar que parece disfrutarlo.- finaliza.

- No quiere perder, papá.- le recuerdo.-  no creo que exista alguien que quiera perder.- le digo.

- ¿has hablado con él?- me pregunta.

- No.- respondo.- sabes que he estado quedándome en un motel.- le digo.

- Joder… intenta hablar con él.- me pide.- hazlo entender que no cambiarás de decisión, esto es ridículo, mi bufete ahora luce como un parque de juegos.- me dice.

- No quiero hablar con él sin mi abogado.- le digo.

- ¿Por qué?- pregunta, no respondo.- ¿Por qué luce mal? ¿Por qué puedes notar lo mal que lo está pasando? solo dime que pasa por tu cabeza.- me pide.

- Me siento culpable a pesar de todo.- respondo.-    quería darle un buen final y ser el adulto en esta decisión, pero sé que no estoy escuchándolo, él cree que no fue lo suficiente.- digo en voz baja lo último.

Mi padre me mira fijamente sin saber que decir, lo veo suspirar antes de tomar asiento detrás de su escritorio. Por unos minutos me quedo en silencio y esos minutos valen la pena, no he tenido silencio en las noches, nadie sabe lo difícil que es recordar de golpe todo lo que has vivido, todo lo malo y que se repita, una y otra vez.

- Estoy cansado de estar en el medio de esto.- cuando dice eso, lo miro de inmediato.

- ¿De qué hablas?- le pregunto.

- Puedo notar como tú también te aferras a él.- empieza a decir.- ustedes son el maldito divorcio más difícil que he tenido y he tenido casos de meses, puedo ver como no quieren divorciarse, pero se empeñan en pagar honorarios en vano.- finaliza.

- Quiero divorciarme.- digo en mi defensa.

- No.- dice de inmediato.- estás castigándote con el pensamiento de que podrías perder, eso haces, te he estado observando, no trabajas como antes y solo estás en aquel hotel ¿Qué fue lo que hiciste que te hace sentir que mereces todo esto?- pregunta.

- Que pregunta más estúpida.- digo sin pensarlo.

- Te exijo respeto.- dice con molestia.-   deja de tratar de ser yo mocosa, porque ambos podemos ver que no funciona, te crie para que fueras la mejor versión de ti y estás haciendo lo contrario…- me pongo de pie.

- Me voy.- digo antes de tomar mi bolso.

Camino hacia la puerta de salida de su oficina.

- No termine de hablar.- lo escucho decir, me detengo.- mírame.- me pide.

- ¿Qué?- pregunto mirandolo.

- No dejes que la culpa te haga perder tu camino.- me aconseja.- haz lo que tengas que hacer, pero quiero que cuando entres por esa puerta de nuevo me digas que haremos con tu matrimonio, porque mi abogado está cansado de sus juegos y yo también.- me dice.

- Papá.- digo, dudo unos segundos antes de hablar.-  resolveré esto.- le digo.

- Sé que lo harás.- dice con una sonrisa.-  solo ven a mi cuando estés lista, no te sientas presionada por hacer que esto funcione, a veces las cosas deben romperse para poder ser reparadas.- me dice.

Le sonrió antes de seguir caminando, salgo de su oficina sintiendo un gran peso en mi pecho, supongo que quiero llorar de nuevo y es difícil evitar hacerlo cuando es en todo lo que piensas, en no llorar. Cuando entro al ascensor debo cerrar mis ojos y suspirar, ya ni siquiera sé porque lloro, solo estoy un poco herida por tener que sentir cosas que no estaba preparada, pero ¿Quién está preparado para que le rompan el corazón? ¿Por qué estoy tan herida?




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