Como encontrar la ciudad pérdida: Crasthiang

024|Brujas

Y una carta más, después de un par de meses había llegado otra, desde Brujas, Bélgica, no me sorprendía ni un poco, era la tercera que había visto, y llegaría el momento que tendría que leer alguna, así que abrí el sobre, desprendiendo el sello y comencé con la lectura.

¡Hola, Meredith, espero que no seas miserable!

Estoy seguro que te preguntarás el porqué de otra carta, solo quiero decirte que me la paso bastante bien con el dinero que te ofreciste a darme, estoy viajando a sitios que no creía ir, y déjame decirte que me encuentro en Bélgica, brujas, (realmente es una maravilla como lo mencionan, realmente ha valido la pena). Y hay comida exquisita… y cerveza, jamás encontraré ninguna igual.

Bélgica (brujas, para ser exacto), es otra Venecia del norte por los canales que atraviesan la ciudad, es una ciudad mágica que podría parecer sacada de un cuento, las calles son de adoquines, está llena de arcos de ladrillos, puentes llenos de color e iglesias de piedra. Vale, te platicaré, comencé un bonito recorrido por la Grote Markt, la plaza mayor de esta ciudad, en esta se puede encontrar el campanario, debo de añadir que está rodeada de edificios medievales y hay una estatua de hombres tomando una bandera, son héroes, sí, suena raro, pero los encontramos ahí, hablamos de Pieter de Conick y Jan Breydel, ellos lucharon en contra de los franceses para conseguir la libertad, bonita historia y enfrente del lago podemos encontrar una serie de casas de fachadas similares pero de colores diferentes con tejados a dos aguas, jajaja, totalmente mis favoritos, son cafés y restaurantes, antes se conocían como casas gremiales del siglo XVII, y si seguimos caminando nos encontraremos con una estructura neogótica (¿te mencione que me gusta la arquitectura? No, ahora lo sabes) es el consejo provincial, en la actualidad el juzgado.

¿Y por qué no? Me conoces (poco, pero lo hacer ¿eh? Entrar a un  museo donde muestra el arte de los primitivos flamencos, justo en el Groeningemuseum, bonito sitio, muestra bastante cultura.

Y continuo, porque sé que te gustan las explicaciones turísticas, en Brujas se podrá encontrar la Onze-Lieve Vrouwekerl, una iglesia del siglo XIII, tiene una estatua, la virgen con el niño (¿te suena?, vale, quizás, no, Miguel Ángel) y tras todo ello llegamos al puente de San Bonificacio, también llamado el puente de los amantes, realmente un encanto, una estructura de piedra que alberga humedad y esta con moho. Y después ¿por qué no? Pregunte sobre el Begujnhof, un bonito lugar repleto de narcisos y las curiosas estructuras medievales de fachada blanca con tejados oscuros, según me platico el hombre, ahí se aguardaban las mujeres religiosas mucho tiempo atrás, ayudaban a los necesitados (hey, cielo, creo que entrarías ahí sí aun existiera… es broma).

Vale, ¡hasta la próxima carta!

-Derek.

PD: Deberías dar en algún momento una vuelta por este patrimonio de la humanidad, cien por ciento recomendable, amor.

—✈✈✈—

Tras un par de minutos tocaron a la puerta, Andrew se levantó casi en seguida, y desde la puerta del dormitorio pregunto quién era, le respondí que no era nada y regresara a dormir, asintió, estaba segura de que él quería protestar pero aun así solo cerró la puerta y apagó la luz. Fue en ello cuando abrí la puerta y frente a mi había dos personas mucho más altas que yo, y un gran cuerpo, llevaban un traje, y fue aún donde en definitiva comprendí que Zimmerman no se iba con bromas.

— ¿Meredith Shipman? —preguntó uno de ellos, su voz era tan fuerte y grave, sonaba también ronca. Asentí.

Me señalaron que fuera abajo, y una vez ahí, subir al auto negro, todo fue en silencio, y es que esos dos hombres eran intimidantes, por su aspecto, y por todo, no iba a decir ni un comentario que los hiciera molestar, así que cerrar la boca era mi única mejor opción. El auto subió por otra parte, quedando frente a la residencia, de haber sabido eso no hubiera tenido que caminar tanto por todas las veces que fui ahí. Me hicieron pasar, ellos sólo se quedaron en la puerta.

Dentro de su hogar estaba completamente oscuro, aterraba más la parte de romper algún caro objeto que la oscuridad en sí, al llegar a tiendas a la segunda sala principal Henry Zimmerman estaba sobre el sillón color vino, mirando al frente, con su mano izquierda sobre la mandíbula y una copa a medias de vino sobre su otra mano.

— ¿Lo ha conseguido? —preguntó tras unos segundos, aquello me tomó por sorpresa por lo que me sobresalte, normalmente no me veía tan estúpida.

— No me gusta decepcionar a las personas, sin embargo no siempre se me puede complacer a todo el mundo... —trague saliva, mi voz se había cortado, tenía un montón de sentimientos que no sabía qué hacer, de pensar que mis emociones me hicieron regresar y tratar de corregir mis errores, ahora era probable que no viese nunca más a mi prima, que no regresase siquiera a mi departamento, que aquellos sentimientos hubieran significado mucho más.



Daniela Sheathes

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En el texto hay: pueblo misterioso, ciudad perdida, aventura

Editado: 08.01.2021

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