CrÓnicas, SueÑos Y Otras Mentiras De La Realidad

UN DÍA DE FURIA

Había sido una jornada de un caos pocas veces visto, pero de lo único que se hablaba era del robo de la valija. Por todas partes, en la calle, en bares, en peĺuquerías, la gente comentaba lo mismo. Ya se estaba yendo la luz. Mientras escuchaba en la radio portátil los detalles mil y una vez repetidos de cómo había sido el robo, recorría atentamente las vías del tren, donde se decía podía haber sido arrojada. Lo curioso es que la única persona que la buscaba por allí era yo. Unos metros más adelante un bulto grande me llamó la atención. Era una valija de cuero marrón, como la robada, pero vacía. La revisé de arriba a abajo para ver si aparecía cualquier tipo de identificación. Tenía un tajo en el fondo, por el que seguramente vaciaron el contenido, ni siquiera se habían tomado la molestia de forzar la cerradura. Sí resultaba posible que se hubiesen deshecho de los marbetes en otro lugar. No se veía nada y era peligroso seguir caminando entre los rieles. En un paso a nivel salgo a una calle estrecha, pero de doble mano. De mi lado no transitaba nadie. En el de enfrente se adivinaba una interminable hilera de camiones detenidos. Me aseguro de todos modos, a un lado y otro, que no venga algún desaforado a toda velocidad. Cuando estoy cruzando me parece ver entre dos camiones, una silueta furtiva. Me resulta familiar. Una vez en la vereda trato de ubicarla. La persona está sentada en un banco de material, frente a una casa humilde. Me acerco con precaución. Pienso que puede haber alguna cámara de seguridad en los alrededores. Enciende un cigarrillo. Ese es el pretexto justo para abordarlo sin que resulte sospechoso. Le digo, desenvuelto: "Perdón, señor... no me convidaría...?". El saca de inmediato el paquete que acababa de guardar, me lo extiende, me ofrece fuego. A la luz del encendedor tengo la certeza de quién se trata. Aspiro la primer bocanada, que me hace toser. Hace años que no fumo. Me compongo. Me siento en el banco rústico. Me dispongo a interrogar a mi cómplice sobre el contenido de la valija.



Miguel Dao

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En el texto hay: humor, onírico, crtica social

Editado: 28.09.2020

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