Crueldad Oscura

Capítulo 04

Fiesta de cumpleaños

 

 

 

Trato de delinearme un ojo y...— Mierda, no puedo joder—Me he picado el ojo, mi precioso ojo, intente muchas veces ver vídeos de tutoriales, pero no me sirve de nada, agarro aceite de oliva y papel para quitarme todo rastro de mi desgracia y solo me pongo mascara para pestañas, he decidió ponerme un vestido, desde que llegue estaba luchando internamente en si llevarme unos pantalones o un vestido, iba a escoger por unos pantalones pero el mensaje de Tommy decía que fuera presentable.

Me paro frente al espejo y me miro, ladeo un poco mi cabeza y me inspecciono, no quede nada mal, el vestido corto color azul marino con olanes, es muy lindo, hace un contraste atractivo con mi piel pálida, bien, buena elección Amelia.

Tomo el celular para marcar a Tommy, pero antes de llamar dos mensajes nuevos me llegan.

Uno es de papá y el otro es desconocido, mi respiración se agita al ver este ultimo, desde la escuela no puedo estar tranquila, sabia que no era mi imaginación cuando presentí que alguien me estaba observando. 

Mensaje de papá

Recuerda lo que te dije, no olvides llevarte tus cosas por si llega a pasarte algo, dios te proteja, te amo. 

Le conteste y le dije que no se preocupara y que yo también lo amo.

Vi el otro mensaje y decidí no contestar, suspire y después sentí que vibro mi celular.

Llamada de Tommy

  — Hola Tommy — Conteste, intentando que no se notara mi nerviosismo.

  — Conejita, ya estoy afuera de tu casa, me perdí un poco — Soltó una risa, el camino a mi casa es algo complicado, demasiadas calles.

  — Ya voy— Le conteste animada, antes de irme tome  mi bolso, mis llaves y cerré la ventana, mis ojos viajan a la ventana del vecino y vi una sombra negra, pero que raro es este tipo. 

Baje rápido por las escaleras y vi un auto negro parado, Tommy sale de este y corre hasta mi.

— Wow, eres una conejita ardiente, te vez muy caliente, juro que si no fuera gay ya estaría dándote atrás de mi auto — Me quede sorprendida y sonrojada por la forma en la que se expreso y me sorprendí aun mas cuando dijo gay.

  — No pensé que fuer...

 — Pensé que ya te habías dado cuenta conejita, eres demasiado lenta, pero tranquila puedo ir a tu ritmo— Me guiño un ojo, me sonroje aun mas.

  — Juro que si sigues sonrojandote te voy a montar atrás de mi auto.

Le pegue un codazo y el solo sonrió, fuimos hasta su auto y antes de entrar escucho un muy fuerte azote de una puerta, mi vecino estaba sacando humo por las orejas, se veía enojado, bueno de las veces que lo he visto siempre se le ve así, hizo un rápido contacto con mis ojos y vi molestia y repulsión en ellos, se quedo un momento parado en el coche y volvió a mirarme, pero esta vez su mirada bajo lentamente desde mi cabeza hasta mis pies, me estremecí, puse mi bolso enfrente de mis piernas tratando de que la indirecta le llegara, para que dejara de mirarme  y su ceño se frunció aun mas, vi que apretó sus puños y se monto a su auto, azotando también la puerta para después irse a toda velocidad, que molesto... ahora que vi su vestimenta ya no traía ese suéter de abuelo ni tampoco los lentes, lo cambio por una chaqueta de cuero negro y unos jeans negros.

  — Wow, pero que ardiente hombre, si fuera mi vecino, lo estaría espiando a cada segundo—Dijo muriendose el labio. Lo mire molesta.

 —Ya hay que irnos  — Nos subimos al auto y nos pusimos en marcha a la fiesta de Tommy

****
 

  El viaje fue entre risas y charlas, cuando llegamos una casa de tres pisos aparece en mi campo de visión,  la música hacia retumbar las ventanas y me emocione, es mi primera fiesta...

  — A divertirse se ha dicho—Dijo dándome un empujón en mi espalda, pero lo tome de la mano y le dije que esperara, agarre el regalo que traía en mi bolso y se lo tendí.

  — Feliz cumpleaños Tommy, otra vez — Reí como una boba y el seguía sin agarrar el obsequio, fruncí el ceño y sacudí mi mano de un lado a otro para que Tom saliera de su trance.

  — Tom, me canso — Dije con cansancio fingido.

El reacciono y me miro con un brillo, tomo el obsequio y como si fuera un niño pequeño lo abrió.

Saco la cadena que le compre y chillo de emoción.

  —Muchas gracias Amelia, me encanto— Su abrazo me tomo desprevenida y me apretó contra su pecho— De verdad gracias.

 — No es nada Tommy

 — Ven vamos, nos están esperando.

Sonreí y lo seguí, cuando abrió la puerta vi un mar de gente moviéndose al ritmo de la música, bebidas por aquí, bebidas por allá, besos por aquí y mas besos por allá. 

Pasamos a una sala entre empujones y pisoteos, dios mio.

  — ¡Hermano! que bueno que llegaste, se esta poniendo buena tu fiesta eh y que tenemos aquí, hola preciosa— El castaño me saludo y puso su brazo encima de mis hombros, a lo que acto seguido yo lo retire.



Vivian Baez

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En el texto hay: obsesion, romance, muerte

Editado: 05.01.2021

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