Cuando te fuiste

Capítulo dos

El domingo entero lo pase desempacando las cosas que me faltaban junto a mis padres, recibimos ayuda de mis tíos y Chloe, así que terminamos más pronto de lo esperado. Mi prima fue la encargada de ayudarme exclusivamente con mi habitación y preparándome para mi primer día de clases en una de las escuelas un tanto exclusiva de la ciudad.

Básicamente se encargó de relatarme los chismes más recientes —que no logré entender dado que no conocía a ninguna de las personas que mencionaba—, pero asentí y fingí emoción al escucharla. Después de todo no era tan mala prima.

También se encargó de hacerme seguir un perfil en Instagram llamado Chica invisible. Según Chloe era como el blog de gossip girl de St. James, algo completamente raro desde mi punto de vista, pero según mi prima era un gran asunto en la escuela.

Es así como me encontraba el lunes por la mañana —mal día para cualquier persona normal con ganas de quedarse bajo las sábanas—, vistiendo un ridículo uniforme que consistía en un polo blanco y cuello azul con el bordado de las iniciales de la escuela sobre una figura de un león, una falda a cuadros color azul, medias blancas casi hasta la pantorrilla y unos zapatos negros.

Horrible era una palabra buena para definir ese uniforme, hermoso era la que mi madre había utilizado para definirlo. Claramente su vista iba empeorando y consideré ir con ella por unos lentes de medida, porque su vista iba fallando olímpicamente.

Solía utilizar un uniforme en mi antigua escuela —no mucho mejor que el de mi nueva escuela—, pero de igual manera quería verle lo negativo a St. James de una forma u otra.

Solté un pequeño bufido al tomar mi mochila que contenía un cuaderno y unos cuantos lápices y borradores, además de una liga para el cabello de repuesto, dado que siempre solía perder la que llevaba sobre el cabello.

— ¡Jessie! —escuché el grito de mamá, cuando ya iba llegando a las escaleras—. ¡El desayuno está servido, apresúrate!

Mientras iba bajando, decidí hacerme una trenza para no lidiar con el friz que solía tener en las mañanas, lo aseguré con una liga que llevaba en mi muñeca y llegué al primer piso. Dejé mi mochila en el sofá de la sala y fui corriendo a la cocina donde mi desayuno me esperaba sobre la mesa.

—Buenos días —saludé a mis padres cuando me senté en la silla.

—Buenos días, cariño —mamá se acercó a darme un beso en la cabeza—. ¿Qué tal dormiste? —preguntó, mientras terminaba de vaciar lo que quedaba del jugo que había preparado en una jarra.

—Bien —respondí, mientras empezaba a comer—. Supongo que iré con Chloe a la escuela, ¿no?

—Tu mamá las llevara a ambas —respondió papá, dejando a un lado el periódico que tenía en las manos—. Chloe vendrá en unos minutos, apresúrate.

Me limité a asentir y terminar mi desayuno, recogí lo que había usado y lo dejé en el lavabo, para salir corriendo hacia el baño para cepillar mis dientes en menos de cinco minutos —a pedido de mi madre— porque ya era tarde y había visto a Chloe salir de casa. Mientras enjuagaba mi boca, escuché el timbre de la casa sonar.

Iba bajando a abrir la puerto, pero vi que papá me ya me había ganado.

—Hola, tío —saludó Chloe a mi padre.

—Hola —le sonrió él—. Chloe, cuida de Jessie, por favor.

—Como a mi hermana menor —asintió.

Sin decir más, papá le dio un abrazo para despedirse de ella, se acercó a mí para darme un beso en la frente y luego a mi madre para dejar un beso sobre los labios. Finalmente salió de la casa, subiendo al auto que la empresa para la que trabajaba le había mandado y se fue.

—Vamos chicas —nos apresuró mamá—, la escuela está cerca, pero debo ir al trabajo —colgó su bolso en su hombro y me tendió mi mochila.

Frente a la casa esperaba un taxi que supuse mamá había pedido, sin darnos tiempo para preguntar subimos en él rápidamente. Durante el viaje, Chloe empezó a hablarme de una serie que había empezado a ver y yo desconocía en su totalidad, mi madre por otro lado estaba inmersa en organizar su agenda con los horarios que le había mandado su nueva jefa.

Llegamos a la escuela más rápido de lo que esperaba. Chloe bajó del vehículo y vi como una chica se acercaba a saludarla con un efusivo abrazo. Terminé de salir del vehículo con mamá después de que ella pagará el viaje. Chloe se acercó a nosotras presentando a la desconocida como Becca, su mejor amiga desde hace mucho.

La castaña nos saludó con una sonrisa y me hizo saber que mi prima le había hablado mucho sobre mí mientras mamá y yo intentábamos seguirles el paso a ambas hacia la oficina del director. El lugar estaba en el segundo piso del primer pabellón, así que no tuvimos que caminar mucho.

—Hola, Rossie —saludo Chloe a la mujer detrás del escritorio que le sonrió ampliamente—. Ella es mi tía Juliette y mi prima Jessica, tienen cita con el director.

—Claro, ellas deben ser las Miller, ¿cierto? —nos preguntó, ojeando su agenda.

—Juliette Donson —se presentó mamá, estrechando la mano de la llamada Rossie.

—Un gusto.

Chloe se disculpó diciendo que debía ir a buscar un profesor, mamá se despidió de ella dándole un beso en la mejilla y mi rubia prima salió del lugar junto a Becca que la esperaba en la puerta.




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