Cuentos cortos

Morir por amor

— ¿Cómo es posible? —Murmuro el ángel— ¿cómo puede sonreír cada que escucha su voz?, ¿suspirar cada que menciona su nombre?, ¿sentirse feliz con solo verlo? La está matando pero es tan tonta que ni siquiera se da cuenta.

— Te equivocas —contesto ella con una voz apenas audible— si me doy cuenta, ya se lo que hace, ya sé cómo es.

— Entonces ¿por qué sigues con él?, ¿esperas morir en sus brazos?, ¿esperaras a que te quite el último aliento?, ¿esperaras…sin luchar por tu vida?, aun puedes seguir…si te vas.

La chica pensó por unos instantes y sonrió al dar su respuesta.

—Tal vez soy tonta como lo dices tú, pues varias personas me han dicho que me aleje de él,  pero ellos no entienden, lo mucho que yo siento por él, lo he intentado, pero…es mucho peor.

— Tú… —interrumpió; pero ella le puso un dedo en los labios.

— Déjame hablar, ya que estas aquí y sé que moriré, por lo menos déjame confesarte a ti lo que nadie más ha podido comprender, cuando me alejo de él sufro demasiado, no hay felicidad, en cambio cuando estoy a su lado, puedo sonreír cuando él dice que me quiere.

— Pero eres tan… —guardo silencio y mordió sus labios, como podía esperar que comprendiera algo así, tan absurdo, tan patético, ¿sufrir más sin él? ¿Por qué? ¿Por qué si pocas veces la recordaba? ¿Por qué si no hacia mas que herirla? ¿Por qué…?

Se escucho que la puerta se abrió y enseguida unos pasos, el ángel inmediatamente extendió sus brazos para tomarle la mano, pero no pudo evitar observar el cambio de la joven al escuchar que la llamaban, sonreía de nuevo y su energía parecía brotar de la nada.

— Es el, ya ha llegado, suéltame, quiero ir con él.

— Ya no, es hora, he venido por ti, te di a elegir, podrías vivir, pero tú lo elegiste a él.

— No —se le escapo la voz y lo miro con los ojos llenos de lágrimas— una vez más, solo quiero verlo de nuevo, y regresare a ti.

Sin duda alguna estaba loca o tal vez lo que decía era verdad, que lo quería más de lo que nadie podría imaginar, sin importar cuando daño le hiciese, ella estaba ahí; fue soltando lentamente su mano, y la reacción de ella no se hizo esperar, sonrió y se dirigió a la entrada, estaba débil, era verdad, pero el solo verlo le daba fuerzas suficientes para sonreír.

La observo de lejos mientras bajaba las escaleras, con el rostro lleno de ilusión, intentando ocultar el dolor que le había causado, y él, esperándola. Cómo era posible hacerle eso a la persona que más lo amaba, a la que lo esperaba con ilusión día tras día.

— El amor es malo —musito al fin el ángel, cuando vi con horror como él sonreía con placer al verla bajar con grandes esfuerzos— No debería ser así, que una persona se entregue por completo a otra y esta no reconozca el sacrificio.

Así el ángel, permaneció en las sombras esperando un momento, no para matarla, sino para curar las heridas de lo que los humanos llamaban amor.

— Te ayudare a escapar, las personas… no merecen morir por amor…




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