Dioses de Egipto

Cap 6

cuando me levanto observo que él se encuentra a mi lado, tan tranquilo y único, aunque estoy viendo parte de su rostro como se vuelve a pudrir en mi vista.

Al final era verdad lo que dijo mi hermano solo un ser puro puede ver su rostro algo tan único y prefecto jamás lo volveré a observar, me inclino un poco hasta que mis labios se juntan a los suyos y ahí es donde caigo en cuenta que, de verdad, aunque sea un poco lo quise.

Salgo de la habitación y me trasformo en paloma hasta llegar al rio Nilo en el cual tomo un baño para disfrutar del paisaje porque presiente que algo grande sucederá si ella le cumple a Seth, pero ella haría todo lo posible para salvar a su hermano. El grandioso Horus el Dios del viento, que tanto mal hicimos para pagar por ello; son mis preguntas, alguna que otras nunca se podrán contestar.

Cuando salgo del agua lo observo ese gran imponente Dios tan maligno como el mismo desierto que sin notarlo te lleva a su oscuridad.

- ¿Cuando me cumplirás? espero que me entregues su corazón- dice riendo tratando de llegar a mi lado.

-Esta noche lo matare y espero que dejes libre a mi hermano- le respondo.

-Así me gusta, recuerda que cumplo- dice antes de desaparecer.

- Nunca sabré si cumplirás- susurro para regresar al palacio.

Cuando entre lo veo observarme y este me recibe regalándome una pequeña muestra de su amor al unir nuestros labios lo cual no pude rechazar ya que acepte sus sentimientos por mí y no puedo dejar que sepa que su cara con cada paso vuelve a ser horrible, la tarde me la paso encerrada regalando amor a este mundo algo tan fácil y a la misma vez tan difícil de obtener. Una vez llegada la noche ingreso al ala inferior de este enorme lugar para llegar hasta donde está el escorpión que al verme me regresa la daga.

Esta ya en mi mano, corrí hasta la alcoba y hay lo encuentro esperándome cual cazador a su presa, un gesto de amor puro entre los humanos algo tan simple que no deseo realizar con él, me quito mis túnicas bajo su atenta mirada el cual le brillan los ojos por ver mi cuerpo. Escondo la daga entre las túnicas ya que él ni lo nota ya que solo observa mi cuerpo.

- ¿Estas segura de esto? tenemos muchas vidas para hace aquello- murmura y yo lo callo llegando a su lado para unir mis labios con lo de él.

- Eso te responde a tu pregunta- digo observando sus ojos y me muerdo la lengua para no decirle lo que tanto deseo que sepa.

Él no dice más y se deja guiar por mi hasta que los dos caemos en la cama, le ayudo a quitarse su túnica quedando desnudos en la cama; nos volvemos uno en muy poco tiempo y confirme algo todo lo que decían los libros de él eran mentiras ya que este nunca había tenido intimidad con ninguna fémina, él se conservó para mi igual que yo para él.

Porque lo hace tan difícil con cada caricia que le da a mi cuerpo pierdo una batalla interna conmigo misma, una vez terminamos estoy abrazada a su cuerpo mientras yo le doy suaves caricias con mis labios a su torso. De pronto me giro y siento la daga lo dudo un poco, pero es la vida de mi hermano y ha este siempre lo elegiré ante todos.

Me subo encima de él y mientras lo beso caen mis lágrimas las cuales trato de parar, pero no puedo, él toma mi rostro en sus manos y trata de limpiar estas; levanto la daga clavándola en su pecho y este solo sonríe mientras lo hago.

-Termina -susurra con sangre en su labio.

- ¡Perdóname, perdóname! Te quiero -repito mientras le saco su corazón el cual se vuelve cristal una vez está fuera de él. Lo beso mientras grito de dolor esto es lo mismo que sufrió mi madre cuando mi padre murió.

Pero sé que mi dolor es más fuerte porque yo lo mate y lo odio por no morir odiándome, soy el peor Dios que conozca, Ra ya debe sentir que algo de su corazón se rompió, me visto rápido y lo momifico para conservar su cuerpo al rato corro buscando su libro el cual llevo conmigo y después tratar de huir de ese lugar; llego al rio Nilo y espero al amanecer el cual es totalmente rojo y me imagino cual será la razón.

Veo como Seth trae a mi hermano amarrado con gruesas cadenas del infinito duras de romper para un mortal y hasta para un simple Dios como yo.

-Cumpliste y por ello cumpliré también- dice soltando a mi hermano el cual corre a mi lado.

- ¿Qué hiciste Bastet? -me pregunta mientras me agarra fuerte del brazo.

- Lo que debía hacer -susurro y este niega maldiciéndome.

-Te maldigo Bastet por matar a el hijo de Ra, vivirás como un monstruo de lo cual le juzgabas a el- me grita antes de tomar forma de halcón y dejarme sola mientras lloro.

- ¡perdóname! Horus- grito, pero este sigue de largo.

- Entrégame su corazón -me grita Seth pero no le hago caso, más lo arrojo a lo profundo del rio Nilo este se tira encima de mí -debí matarte cuando pude - agrega tratando de sacar mi corazón con su propia mano.

-Nunca tendrás la parte más hermosa de ese ser- grito y ante mi aparece una gran luz amarilla y Ra aparece más que enfadado por la noticia.

-Suéltala- le grita arremetiendo su ira contra él, veo como los dos luchan hasta Seth queda casi muerto- en cuanto a ti te maldigo a vivir toda tu vida entre los humanos sin perdón a regresar a este paraíso- dicho lo último desaparece dejándome hay llorando la muerte de Amun-Ra.

Camino hasta abandonar ese hermoso lugar y me oculto en un pequeño pueblo ya que los Dioses se dieron a mi caza, no sé cuánto tiempo pasa, pero me encuentro con una tumba conmemorativa para mí como Dios y decido ocultar el libro hay junto a la daga, ya que contiene estatuas de gatos las cuales me representan.

Un día percibo una presencia no sé de qué lugar, pero la pocas fuerzas que había recuperado la gaste hiendo a ese lugar y hay lo vi junto a una hermosa joven la cual lo había concebido con su amor verdadero, me quede observando su magnífica sonrisa la cual me volvió a cautivar, y ese día prometí que vivirías para ser feliz, aunque no fuera conmigo.



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: fantasia, amor, antiguo egipto

Editado: 29.05.2020

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