Dulce Poeta

Capítulo: 14

Hace más de tres años que no hablaba con Dios, nunca volví a pedirle algo, pero hoy lo necesitaba

Hace más de tres años que no hablaba con Dios, nunca volví a pedirle algo, pero hoy lo necesitaba.

Sola en el pasillo comencé a orar, como mi padre me enseñó, a hablar con el corazón, tenía tanto miedo de qué algo le suceda al chico del cuaderno...

Pasaron más de seis largas horas y seguíamos sin noticias, Rosy llegó sola, su novio vendría en cuestión de minutos, y Roxana también acababa de llegar, trajo papeles y ropa de Nazareno, también libros y cuadernos, lo único que nos dijo una enfermera es que él estaría un mes, como mínimo, internado ¡un mes!


─Iré a buscar a Thiago, está perdido en los pasillos... ─ mi amiga se paró y salió en busca de su novio y padre del bebu...esto es Top Secret. Olviden la información.

─ Princesa, no debes quedarte aquí, luces cansada─ la joven madre de Nazareno se sentó a mi lado─ Ve a casa y yo te llamaré apenas sepa algo más... ─ la mano de Roxana estaba sobre mi pierna, su rostro era de compasión absoluta, sus palabras sinceras, si bien me encontraba cansada y nerviosa, mi corazón me impedía irme a casa, le prometí no dejarlo.

Aquí me quedo hasta que lo vea. Y no saben lo obstinada que soy cuando quiero...

─Me encuentro bien, le prometí no dejarlo, no me iré... ─logré decir casi en susurro, tanto llanto afectó mis cuerdas vocales. Una media sonrisa salió del rostro de la Doctora.

En el pasillo retumbaron pasos, ambas miramos esperanzadas en que sea algún médico con noticias sobre la cirugía, pero nos decepcionamos al ver que eran Rosy y Thiago.

El famoso Thiago...es guapo lo acepto, tiene ojos azules, es morocho, rapado y con algo de barba, pero no es mi tipo, lo mío es más bien un muchacho flaco, no muy musculoso, pelo negro, ojos de ensueño, tez algo pálida, y poeta... Qué ahora está en cirugía ¡La espera es eterna!

─ ¿Señora Rox? ¿Está usted bien? ¿Qué paso? ─ El novio de mi amiga se acercó rápido, le hablaba con total familiaridad y preocupación a la Doctora.

¿Qué paso aquí?

─No...¿No sabe nada? ─ la Doctora pregunto dirigiendo la mirada a mí y no sé a qué se refiere, yo al chico no lo conozco ¿de qué me perdí? Me encogí de hombros, no sabía qué hacer, así que dije la verdad: que no tenía la menor idea.

─No, no sé, es la primera vez que lo veo, es el novio de Rosy, mi amiga... ─señale a la colorada que estaba igual de confusa que yo.

─Thiaguin, es Nazareno, le robaron, lo golpearon mucho...estaba con Deyamira, ella le salvo la vida... ─Que diga eso me crispa los pelos, no es así, mi padre lo salvo ─ Está en cirugía en éste momento, lo golpearon en la cabeza... ─ la voz de Roxana se quiebra y comienza a llorar, también mi pecho duele...

Mi amiga parece comprender lo ocurrido y abraza a su novio. El muchacho grandote y guapo comienza a llorar también, la noticia le afecto mucho ¿Él conoce al poeta? ¿Quién es Thiago? Aparte de ser el hijo de mí malvada jefa ¿es conocido de los Villanueva?...el mundo es un pañuelo.

Espero sentada en mi lugar, reviso los mensajes por contestar, tengo varios de Hans y León...que luego responderé. Rosy y Thiago están unas sillas más allá.

─Acompáñame a buscar café... ─invitó mi amiga, no sé cómo hizo para llegar a mi lado, ni la escuché acercarse...

─No, gracias Ro, prefiero quedar...

─Vamos dije─tomó de mi brazo y me arrastró por el pasillo, para estar embarazada es demasiado violenta... ─ La cosa es así... ─ volvió a hablarme una vez estábamos en el baño, si, sin café, si ella no puede consumirlo por qué esta embara... ¡Claro! Debí entender la indirecta del "café", era una excusa para hablar a solas...que lenta ¡Dios!

─ ¿Qué cosa? ─ no sabía de qué "cosa" en cuestión estábamos hablando ahora. La cosa puede ser muchas cosas. Es muchas cosas en el Derecho.

─La cosa es qué tú Poeta, tú chico raro, tú seudo novio es ¡el mejor amigo de mi novio! ─chilló cual quinceañera. Las hormonas en el embarazo sí que hacen estragos...

─Y eso me importa por qué... ─esperé que terminara la frase pero sólo me miró como si la respuesta fuese lo más obvio del mundo de las obviedades.

─Porqué ya sé qué piensa el poeta de ti... ─ me dijo rodando los ojos- hace unos días, mi grandote me contó que su amigo estaba totalmente loco por una chica que sirve café... ─ sus ojos se ampliaron considerablemente, al mejor estilo anime.

─ ¿Soy...yo? Yo...le...gusto─ mis ojos se abrieron de igual manera a entender lo que La Colo decía... Pronunciar esas palabras jamás fue tan difícil. ¿Le gusto a Nazareno? Le gusto a Nazareno... ¡Le gusto a Nazareno! Oh por Dios...pasé por todos los estados en cuestión de milésimas de segundos, una amplia sonrisa recibí en respuesta de parte de mi amiga. Pero la cruda realidad acabo con mi corta alegría. Él estaba peleando por su vida en un quirófano... No importa si le gusto o no.

Sentí las lágrimas caer por mi rostro, la garganta me dolía, al igual que todo el cuerpo... La tensión me estaba destruyendo al parecer, solo quería saber que se encuentra a salvo, que estará bien, que sólo fue un susto...

─Ya, ya, nena no llores, le gustas al chico de tus sueños, no llores, anda... ─los brazos de Ro me rodeaban y acariciaba mi cabellera.

─Estoy... feliz de gus...gustarle─ dije en sollozos, no podía parar, era una canilla rota, el agua salía y salía ─Pero tengo miedo...no puedo perderlo antes de tenerlo...

─Ay amiga... ─ observó mi rostro y noté en sus ojos que comprendía lo que quería decir─cuanto lo siento mi hermosa Deya... ─me abrazo muy fuerte y solo me dejo seguir llorando, rompiéndome en su hombro, dejando salir todo el temor por mis ojos..



C. Duran

Editado: 06.01.2021

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