Ecos del silcencio

•18•


--¿Que crees que estas haciendo?- pregunto ella mientras la cabeza le daba algo de vueltas.

--Llevarte a casa.

--Ya tengo con quien ir.

--¿Con el idiota de Gres?

--Ese mismo- afirmo ella- aunque no es idiota, bueno creo que no lo es. ¿Que mas da?- pregunto enfadada por no tener las ideas claras.

--Nos vamos.

--¡No!

--Claro que si.

--No eres mi padre.

--Ni pretendo serlo.

--¿Como me encontraste? ¿Te mando mi abuelo? ¿ Mi padre? ¿Gabriel?- se estremeció pensando que era imposible?

--¿Quien es Gabriel?

--No te importa.

--Estas borracha.

--Es mentira.

--Pues vamos a hacer una cosa- dijo el mientras se tocaba el rostro con desesperación- intenta andar recto sobre esa línea de la acera, si lo consigues te dejare en paz.

--¿Que línea?

--Esa- señalo el.

--Pero si son dos.

Diego soltó una gran carcajada.

--¿Estas viendo doble y dices no estar borracha?

Akua se tropezó mientras dio varios pasos y Diego la agarro para que no cayera.

--Estoy bien.

--Y yo soy rey de Egipto.

--¿No fastidies?

--¿Quien te dio tantas copas?

--Alex bebió las mismas que yo.

--El sabrá beber pero tu...

--¿Quien no sabe beber?

--Ese maldito te ha emborrachado y luego pretendía llevarte a la cama.

--¡Tu que sabes!

--Los tíos somos asi.

--¡ Mentira!- grito ella mientras trataba de apartarse- ¡ Sois peores!

Eso descoloco a Diego por completo, por un instante pensó que ella los defendería, pero fue todo lo contrario y la curiosidad de saber la razón de esos pensamientos lo embriago.

--Bueno, ala, me voy a dentro que hace frío- aseguro Akua y camino hacia el interior, pero perdió el equilibrio de nuevo y se río cuando cayo al suelo.

--Tu te vienes conmigo a casa y no se habla mas.

--¿Quien te mando a espiarme?

--Nadie.

--¡Mientes!

--Es la verdad, vine con mis amigos y luego te vi.

--¿Porque no me dejas en paz?- pregunto inocente y Diego se quedo quieto, sentí la necesidad de protegerla sin conocer la razón exacta de ello.

--Me preocupas.

--Es mentira, todos los que se preocupan es porque quieren algo a cambio- afirmo ella tratando de levantarse y Diego la ayudo.

De pronto se quedaron uno frente al otro, con los rostros demasiado cerca. Sus alientos chocaron y sus miradas se encontraron.

--¿ Que quieres de mi?- pregunto ella con el atrevimiento y Diego abrió la boca para decir aquello que su mente pensó, pero en el ultimo momento fue consciente de aquellos y se mordió la lengua mientras fruncía la frente. Negó ante tales pensamientos y trato de calmarse.

Akua seguía observándolo y en otras circunstancia se daría cuenta de que algo no iba del todo bien, pero con las copas de mas no procesaba bien lo que a su alrededor o enfrente de las narices sucedía.

--Nos vamos a casa- bramo con enfado Diego y la tomo del brazo.

--¡No!- se zafo ella, se volteo y al hacerlo un mareo llego a su cuerpo. Vomito como nunca antes lo había hecho y una lagrima le recorrió el rostro segundos después.

Diego corrió al interior en busca de papel o algo para ayudarle y cuando volvió se encontró a Alex al lado de Akua.

La tenia agarrada por la cintura y sonreía con aquel rostro pervertido que tenia.

--¿Tu también?- pregunto ella mientras intentaba zafarse.

--¿Porque no te vienes a mi casa?

--Porque estoy bien aquí.

--Mejor aun- aseguro el mientras se acercaba para besarla.

Diego no pensó ni un segundo en lo que fue a hacer, de pronto tuvo a Alex agarrado por el cuello y lo estampaba contra la pared del edificio.

--¡Ni se te ocurra ponerle una mano encima!- lo amenazo con rabia y aquella mirada de ex militar.

--Oye, viejo- protesto el joven-es muy joven para ti- se burlo.

--Como me entere que la has tocado te reventare los huevos con la 9mm que tengo en casa de mis años dorados de servicio- amenazado con una voz tremendamente fría Diego apretando el cuello del joven con mas fuerza.

Se hizo el silencio.

--¿Lo has oído?

--Si- susurro Alex encontrándose sin respiración- sueltame viejo chiflado- y eso Diego hizo.

El joven cayo al suelo y tomo una larga bocanada de aire para respirar, después simplemente huyo de allí dejándolos de nuevos solos.

Diego busco a Akua y la encontró tranquilamente sentada encima de uno de los contenedores mirando las estrellas, se acerco despacio aun con la adrenalina recorriendo sus venas y la observo.

Tenia el rostro calmado, el maquillaje algo corrido y su cabello estaba despeinado, pero por lo demás era tremendamente bella. Se paralizo cuando sus ojos verdes se estrellaron con los suyos y una sonrisa se dibujo en el rostro de la joven. Era realmente bella.

--En la ciudad eso no se ve nunca- aseguro volviendo si mirada al cielo- hay demasiada iluminación y no permite ver las estrellas.

--Debemos irnos.

--¿Porque todo el mundo tiene que decirme lo que he de hacer en cada instante?- cuestiono.

--¿Porque no haces las cosas bien y necesitas ayuda?- contratado el.

--¿Como voy a saber lo que esta bien o mal si no cometo los errores para aprender?

--Hay veces- le tendió el la mano despacio- en los que es mejor no aprender las cosas realmente malas- dijo pensando que Alex podría haberla violado, pero no lo dijo en voz alta, solo espero que ella le diera la mano y la bajo del contenedor despacio.

Akua permaneció medio dormida de vuelta a casa mientras Diego conducía con el ceño fruncido. Hacia mucho tiempo que no tenia contacto con una mujer y menos relación con jóvenes tan inocentes como lo parecía Akua.

Aparco frente a la casa y la saco del coche, despacio la tomo en brazos y la llevo hacia el Porsche. Akua se despertó y se abrazo al cuello de Diego por puro instinto.

--¿Gabriel?- pregunto de pronto con miedo y solo después se relajo al ver que no era el. Pero a Diego no le paso desapercibido el miedo que de pronto en sus ojos apareció. No pregunto, se limito a dejarla en la puerta y esperar que entrara.



Green_tango

Editado: 30.04.2021

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