Ecos del silcencio

•26•

Diego noto como algo a su lado se movía y abrió los ojos con velocidad. Lo primero que vio fueron aquellas verdes pupilas y su corazón dio un vuelco.

--Estas preciosa- aseguro y de nuevo le devoro los labios. Atrajo su cuerpo desnudo hacía el suyo y ese contacto hizo que su ser despertara. La deseaba, llevaba semanas así, pero solo ahora se sentía capaz de reconocerlo.

Akua se encontraba tumbada sobre el con una medía sonrisa, aún los nervios permanecían pero a la vez las ganas de sentirlo más predominaban.

Un caballo relincho y los dos se pusieron rígidos.

--¿Qué hora es?

--Las siete- respondió ella.

--¿De la mañana?

--Creo que si.

--Mierda, tenemos que irnos- Diego se levanto con rapidez y busco su topa- si el viejo no ve a los animales, se pondrá hecho furia.

Y aunque a Akua le importaba poco eso, ya que sólo deseaba permanecer de la misma forma que antes a su lado, lo entendió y se apresuro a vestirse.

Esta vez Diego prefirió andar mientras los caballos avanzaban.

--Si montas, llegamos antes.

--No, gracias.

--No entiendo.

--No pienso montar.

--Vale- aquellos cambios de humor la confundían. No sabia como actuar después de lo sucedido la noche anterior, ni siquiera se atrevía a mirarle sin sentir vergüenza. La había tocado allí haciendo que sintiera un placer extraño y maravilloso a la vez.

No era tonta, conocía lo que era el sexo y todo lo relacionado con el, aunque nunca lo hubiera experimentado.

Y entonces se enfado, sintiendo que aquel momento intimo podría haber sido un error, pues era más que evidente que Diego no estaba muy contento. Golpeo las riendas y comenzó a cabalgar sobre Tornado y miro hacía atrás para ver que las demás yeguas la seguían.

De pronto Tornado freno y se coloco sobre las patas traseras mientras relinchaba haciendo que Akua cayera hacía atrás y se golpeara la cabeza con el suelo. Pero se levanto en seguida, no era un momento para mostrar debilidad frente a un caballo. Tornado golpeo con la patas delanteras el suelo y volvió a relinchar y Akua corrió hacía el para tratar de calmarlo. El animal no dejaba de mirar hacía abajo, donde una mancha negra se movía.

Y entonces lo vio.

Descubrió a un pequeño cachorro en aquel gran descampado.

--¿Pero que haces tu aquí?- tomo al animal y sintió el cuerpo de este delgado y casi lacio. Aún estaba mojado y tiritaba muchísimo.

Lo arropo contra su cuerpo y trato de darle calor.

--¿Te han abandonado?

Era una pregunta tonta pues el animal no podría responder pero era evidente su mal estado. Lo estudio más en profundidad para darse cuenta que estaba en bastante descuidado y sin pensarlo dos veces decidió llevárselo a casa.

Diego apareció corriendo y se coloco de rodillas en frente de ella.

--Un día de estos te vas a matar ¿Estas bien?

--Si.

--¿Qué? ¿ Que es esto?- pregunto y vio al cachorro- ¿No tienes otra cosa que hacer, que darme sustos por un maldito animal?

--Pues mira, si que tengo cosas mejores que hacer, pero tu no estas incluido- se enfado ella. Se levanto y volvió a montar a Tornado con algo de dificultad al agarrar al cachorro y de nuevo cabalgo pero esta hacía la casa.

Fue una excusa perfecta para salir corriendo de allí, todos los animales la siguieron dejando a Diego solo y fue muy fácil encerrarlos.

De allí la joven corrió hacía la casa y entro con fuerza haciendo que su abuelo, quien dormitaba en el sillón, se despertara de un susto. 

Ni siquiera lo saludo, a grandes zancadas y como si fuera un tractor corrió por las escaleras hasta llegar a su cuarto y tomar las primeras mantas que vio. Pero el pequeño no dejaba de tiritar, estaba lleno de barro y semillas que se le pegaban al pelaje. No lo dudo y se metió con el en la ducha, pues ella también lo necesitaba, lo restregó bien dejándolo muy limpio no sin darse cuenta de que aquel animal Tenía una extrema delgadez. Estaba el pequeño tiritando de miedo y la miraba desconfiando. Akua le miro la boca y descubrió dientes de leche lo cual confirmo las sospechas de que era un cachorro.

Tras el baño y un exhaustivo secado, la joven de nuevo bajo corriendo por las escaleras y se dirigió hacía la cocina.  Marlo, quien estaba poco acostumbrado al ruido, de nuevo se volteo extrañado con aquel comportamiento. De pronto el miedo lo inundo al pensar que ella estaba recogiendo sus cosas y se marchaba. El día anterior nada había salido bien y el era consciente de ello, pero aunque quizás nunca lo dijese en voz alta, la presencia de su nieta le había hecho muchísimo bien, ella daba vida a la casa y a el. A la hora de desayunar, o la cena, incluso por las noches todo era más agradable. Y se arrepintió de lo sucedido el día anterior.

Desde la muerte de su mujer se había vuelto cascarrabias y se había encerrado entre aquellas cuatro paredes y ahora se daba cuenta que la joven tenia razón. Era también su abuela y el hecho de que quisiera recordarla haciendo precisamente, lo que su abuela amaba, era loable.

Pero aún así dolía su recuerdo.

Marlo se levanto y con el bastón camino hacía la cocina.

--Akua, escúchame- comenzó a hablar y se callo al verla con un cachorro en el suelo, al que estaba alimentando- ¿De donde?

--Lo encontré abandonado, pero no te preocupes, se ira conmigo- aseguro ella haciendo referencia a su inminente marcha y evitando así un posible reproche al traer al animal a casa.

Pues aunque no conocía a su abuelo, si lo hacía con sus padres y sabia que ellos jamás le habrían permitido eso.

Marlo fue a decir algo, pero se arrepintió, se dio media vuelta y desapareció de la cocina.

La mañana paso tranquila en compañía de la pequeña perrita que Akua había encontrado, la alimento y se aseguro de que estuviera bien. Recordó entonces que tenia en su móvil una aplicación que ayudaba a encontrar animales perdidos, corrió hacía la mesita y lo tomo entre sus manos. Abrió la aplicación y tras hacer una foto a la pequeña, relleno todo el formulario que había, desde su aspecto, sexo y pequeños detalles que pudieran ayudar a su dueño poder reconocerla. Después de comer con el cachorro en manos, se dirigió al granero para asegurarse que todo estaba apagado y cerrar todo para no volver.



Green_tango

Editado: 30.04.2021

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