El cumpleaños del diablo

VILGÁAN 1

Como periodista de un diario local tengo la certeza de haber conocido el lado más macabro del ser humano. Mi trabajo me obliga a testiguar casos verdaderamente desagradables y fantasticos; desde un increible caso de supervivenvia en un terremoto hasta el descubrimiento de varios cuerpos desmembrados en un deposito de residuos.

Ser periodista me ha dado varias experiencias las cuales me he arrepentido un montón...pero nunca antes me había sentido tan terrible como la vez que hice mi primer reporte rural. Desde aquella ocasión algo a cambiado, algo me persigue...algo vive conmigo...

Era un día bastante luminoso, el sol se imponía glorioso en el cielo resaltando las historias de una representación de un Dios.

Ahí iba en la parte trasera de un taxi que había abordado en la capital del este, el camino era demasiado extenso y estaba rodeado por una verdosa vegetación...la carretera cruzaba un enorme valle, en serio; un grandioso valle que provocaba en mi mucha intriga. 

El taxista miraba frecuentemente el retrovisor, trataba de hablar conmigo pero no lo hacia; por tanto fui yo quien dio el primer paso...así se terminaría ese silencio incómodo que empezó en la última intersección.

- La carretera está algo desolada... ¿no?

 

El conductor del taxi observó por el retrovisor y sentí calma en su mirada...al igual que la mia.

 

- Bueno. Es una carretera muy larga, para muchos les resulta cansado pero es la única conexión entre las dos capitales...generalmente los vehículos son vistos en algunasss...algunas partes de la vía.

 

En ese mismo momento entramos en un túnel que obligó al conductor a encender las luces del taxi. No fue una obscuridad tan larga porque unos tres minutos o menos ya estuvimos bajo los rayos resplandecientes del sol. Lo que no cambiaba era el paisaje y la soledad del lugar.

 

- Y... ¿¿que lo trae por estas tierras señor??

- El trabajo...heeee, trabajo en una televisora como reportero.

- Eso quiere decir...que viene por un acontecimiento.

- A la televisora le llamo la atención, el caso de una familia que desapareció sin dejar rastro.

- No es raro por aquí.

- ¿Disculpe?

 

- Me refiero...en este lugar suceden varias cosas, muchas de ellas son muy extrañas. Desde desapariciones hasta muertes misteriosas...en todo el valle...por eso los conductores temen a esta carretera, muchos confiesan ver criaturas anormales rondando por aquí.

- Quiere decir que...fantasmas y demonios asechanzas el lugar?? Jaa ja

- No lo digo solo yo...son varios...por eso, el valle de Laviath es temeroso; un mundo extraño especialmente cuando obscurece.

- Así que este es el valle de Laviath...crei que era, el de cotasho.

- El de Cotasho es pequeño...Laviath es imponente, varias historias sobre este valle. Aquel túnel que pasamos...es un lugar frecuentado en las leyendas del lugar dicen que allí espantan.

 

Escuchar las palabras del taxista fueron suficientes para respaldar aquella intriga que sentí desde que vi el valle. 

Extraje de mi bolso una pequeña libreta y escribí " el valle de Laviath" levante la mirada y vi un automóvil...el primero en muchos kilómetros...se trataba de un Volkswagen negro,no pude distinguir si se trataba de un hombre o mujer tras el volante pero alcance a ver qué algo o alguien iba en el asiento trasero.

- Es el primer vehículo en la zona...en realidad, las personas no se aventuran a conducir solos por aquí.

- ¿Iba solo?

- Si siiii...ea un valiente hombre...por cierto, ¿donde se dirige?

- Me dijeron que vaya a la localización de Sangay...

- ¿Sangay? Vaya...esta cerca...es más, creo que ya llegamos.

 

El taxi se detuvo repentinamente.

 

- Heeeee... ¿disculpe?

- Estamos en Sangay...desde ahora debe caminar para llegar a la urbe. Debe cruzar aquellos matorrales y encontrar un camino de tierra...ese le llevará al centro (señalaba a la izquierda)

- Un momento...entonces Sangay ¿no es una ciudad? 

- Si lo es; pero solo se puede llegar caminando.....tenga buen dia.

 

El taxista no volvió a mirar por el retrovisor, simplemente observaba firmemente al frente. Aún no entendia lo que sucedia, pero opté por cancelar la cuenta y salir del auto junto a mi equipaje...la puerta se cerró y yo simplemente quedé observando como la silueta amarilla se perdía en la curva.

Estaba de pie a un lado de la carretera luchando internamente...tratando de ordenar las ideas; "caminar hasta encontrar un auto" o "introducirme entre los matorrales" Me costó algunos minutos para decidirme...al final recogí mi equipaje y entre a la espesura del lugar...después de todo era mi  trabajo. 

Al pisar por primera vez la vegetacion senti que era diferente a todos los lugares que he estado, era diferente a una escena de crimen, a una catastrofe...aqui se sentia inquietud, desesperación y tensión pura. El olor a humedad causaba una picazón en mi nariz, algunas plantas rozaron mi piel causando varias urticarias igual de molestosas...anduve algunos minutos, sentia que todo se hacia más pesado y volvia a repetirse; el mismo arbol, las plantas, aquel enorme tronco.



Adolf Cádiz

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En el texto hay: magia, suspenso, misterio demonios y siniestra locura

Editado: 19.03.2020

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