El Egocentrista

Tú eres la Culpable

Ximena iba en el asiento del copiloto, iba muy preocupada por su amigo, sintiéndose mega enojada con Alondra por lo que se había atrevido hacer, en tanto avanzaban en el auto la joven logró a la autora del mal junto a otro dolor de cabeza –si claro, solo con gente así puede estar junto a ella– pensó Ximena viendo a Cecilia.

- ¿Puedes detenerte? –preguntó Pardo.

- Si.

Ximena bajó de auto, estaba furiosa, caminó decidida hacia la joven que platicaba muy sonriente con la pelirroja, Victoria y Martina la seguían de largo, Ximena se detuvo cerca de la Barquero.

- Eres una desgraciada arpía –soltó Ximena colérica, Alondra se volvió con la ceja alzada al igual que Cecilia– pero no te saldrás con la tuya, Marck y Zohe permanecerán juntos y te tocará retorcerte con la serpiente que eres.

- Óyeme idiota, tu a mí no me vienes a insultar, ni me metas en lo de ese pelafustán de basura, Zohe hizo bien al alejarse de semejante lacra.

- Haría bien que se diera cuenta de la víbora que es a aquella que llamó amiga. Pero no te saldrás con la tuya.

- Uy que miedo, estúpida.

- Déjala Alondra, esa mosca muerta no vale nada –dijo Cecilia.

- ¿Y a ti quién te está metiendo? Estate al margen, desgreñada –la insultó Ximena.

Las amigas de Pardo estaban sorprendidas, nunca habían visto a aquella joven tan alterada.

- Y crees que me importa lo que tu digas, ya te darás cuenta cuando Louis te bote.

- Jajajaja, las dos son de la misma calaña de lo peor.

La muchacha giró en redondo hacia sus amigas las cuales regresaron al auto para ponerse una vez más en marcha.

 

Louis y Henri estaban terminando de asear el departamento de su amigo, la verdad, no habían hecho gran cosa, pues el desorden no era mucho, mientras acomodaban los últimos vasos Mantica se quedó pensativo, Louis nota el semblante de su amigo.

- ¿Pasa algo? –preguntó Prego.

- Nada más que nuestro amigo está desecho –refirió con sarcasmo– hay Louis no me gusta ver a Marck así, no es justo.

- Pues sí, pero nosotros no podemos hacer nada, solo apoyarlo.

- Sabes, no hace mucho Tamara me estuvo preguntando por Alondra.

- ¿Por Alondra? ¿y eso por qué?

- Bueno la cosa fue…

Estábamos en el sofá pensando qué haríamos en la tarde, cuando salió con el comentario.

- Oye cariño –Henri alzó la vista hasta ella– ¿Tuvo alguna historia Marck con esa tal Alondra Barquero?

Mantica frunció el entrecejo observando a su novia, se le hacía extraño la pregunta, se acomodó mejor en el sillón para quedar frente a frente.

- Pues flirteó un tiempo, claro ella se le estuvo metiendo, pero Marck no era el que dilata con los ojos puestos en alguien.

- Prácticamente fue una aventura, es lo que me estás queriendo decir.

- Pues sí, pero mi amigo desde el inicio se lo hizo saber, nosotros somos así, al parecer al inicio había aceptado, pero cuando Marck se alejó no le hizo gracia.

- En ese momento no le presté atención –continuó Mantica– pensé que era curiosidad, pero ahora que lo pienso mejor me late que esas dos sospechan algo.

- ¿Esas dos?

- Sí, me refiero a Ximena también, ambas han estados preocupadas por Zohe y Marck, ellas son más intuitivas y creo que por ahí anda la cosa… bueno supongo yo.

 

Ximena y las demás estaban llegando al edificio, pronto se estacionaron y descendieron del vehículo, en eso Tamara que se dirigía al mismo sitio las visualizó.

- Hola Ximena –dijo Benítez.

- Hola, ellas son unas amigas – las empezó a presentar ligero –Victoria Argüello y Martina Moreno.

- Un gusto chicas Tamara Benítez.

- El gusto es nuestro –contestaron a coro.

- Ya la tonta esa hizo su gracia final –informó Pardo– Marck debe estar desecho.

- Me lo imaginé –con rostro afligido Tamara– eso te quería comentar, últimamente la he visto con la otra arpía de Cecilia.



Katherine G. Alaniz

#2746 en Novela romántica
#1017 en Otros

En el texto hay: romance, dolor y amor, lazos de amistad

Editado: 31.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar