El Engaño © [saga Italianos #1]

Capitulo 29

Xilonem

¿qué pasa muchacha? — doña Mercedes sujeta mi codo y me guía hacia una tumbona cerca de la piscina — Raúl se alteró cuando César sugirió que no habría boda.

— ¿él está bien? — da palmadita en mi mano.

— ya lo está, después que hizo que César le prometiera que la boda era mañana — muerdo mi labio inferior y mi mirada se pierde en el agua cristalina de la piscina — ¿problemas?

— no.

— lo bueno es que la boda ya no será en latín — levantó la mirada.

— ¿ya no? — siento una opresión en el pecho al saber que me casaría con el nombre de Lana sin saber cuál de las dos era la verdadera.

— si, sabes querida, te has ganado un lugar en está familia. Me alegra saber que al fin legalmente serás la esposa de César.

— gracias doña Mercedes.

— llamame Mercedes, sé que tengo algunas arrugas pero no soy tan vieja.

— entonces será Mercedes.

Ambas sonreímos y pasamos un rato mas en la piscina.

César

¿qué es lo que deseas? — Letinia se sentó frente a mi.

— ¿qué pasó con Lana?

—  hubo un accidente y ella... — bajé la mirada — murió.

Letinia se quedó en silencio por un momento, luego levantó su mirada.

— ¿es ella? — fruncí el ceño por que no entendía a que se refería, ella se puso de pie y caminó hacia la ventana — nunca estuve de acuerdo César, con Lana pero ahora quedó algo de ella.

— ¿de qué hablas?

— de que más, habló del bebé.

— Letinia... — ella me interrumpió.

— lo que no esperé es que esta chica se aprovechará y mintiera alegando que es Lana sólo por ser un vientre de alquiler.

Me quedé quieto con la cabeza a punto de estallar.

— yo... — apreté los dientes para no decir nada y dejar que Letinia hablará.

— ¡se que debes estar un poco embobado por el hecho de que tienes a tu hijo pero eso no es excusa para que ella lleve el nombre de Lana y se case contigo!

Me dejó caer sobre la silla mientras Letinia sigue dándome la espalda.

—¿qué rayos pasó Letinia?

Ella se gira y se encoge de hombros.

— Lana, tenía una matriz de niña, no se desarrolló bien, el médico le dijo que existía una posibilidad de tener un bebé, bien sabes que costó mucho....

— ella no me dijo eso, me dijo que tenía un problema para quedar embarazada y por eso lo iba a hacer por inseminación pero los bebés no se quedaban en su cuerpo, no entiendo...

— estaba desesperada por que soñaba en ser madre, era su anhelo tener un bebé y sobre todo tuyo, luego se le ocurrió está idea y ahí está el resultado.

— ¿por qué no me lo dijo?  — pasó mi mano por mi cabello.

— esperaba que el bebé se logrará en el cuerpo de esa muchacha y en su espera uno de los bebés se logró en el vientre de ella... dos hermanos en madres diferentes.

Niego por que esto me parece algo tan torcido.

— vete Letinia.

— si crees que me quedaré quieta permitiendo que te cases con esa caza fortunas estas equivocado... — la interrumpí furioso.

— ¡no sé cuál de las dos es la mentirosa! ¡ambas crecieron en el mismo orfanato y ambas llevan el mismo nombre y apellido! ¡las dos nos engañaron!

Letinia se ha llevado la mano a la boca y niega.

— mi Lana tenía sus documentos legales y....

— ¡ella también los tiene! Así que la mujer que vive aquí no está robando nada por que también legalmente se llama Lana Rizzi.

— Dios — Letinia suelta una bocanada de aire — mi Lana no mentía César, era una mujer dulce y sobre todo muy correcta. La falsa debe ser la mujer que tienes en esta casa.

— necesito estar solo Letinia.

— César...

— ¡vete por favor! — ella titubea y toma su bolsa, me mira suplicante pero mi rostro es como granito sin ninguna emoción.

Al salir con toda la furia del mundo vuelco todo lo que está en el escritorio, me siento un total idiota, engañado hasta la médula de los huesos y con la seguridad de que Xilonem o como se llamará, quizás no tenia amnesia.

— César —  levantó la mirada y veo a León en el umbral de la puerta.

— ¿qué quieres? — León enarca una ceja.

— en teoría hoy es tu último día de soltero, así que vengo a secuestrarte, iremos a un bar a celebrar.

Me pongo de pie, suelto la corbata y la dejó sobre la silla, pasó mis manos por mi cabello para ponerlo un poco mas decente.

— vamos — León avanza junto a mi, lo veo inquieto ya que su mirada está pendiente de mi — ¿qué rayos pasa León?



Katy Silva

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En el texto hay: amor, romance, mentiras

Editado: 30.04.2018

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