El Final Del Cuento De Hadas

21

Por qué no te hice caso intuición, tú siempre tuviste razón

Por suerte hoy no tenía que ir a la oficina, Lauren me dio el día libre. Creo que entiendo un poco el por qué varias personas de la oficina no me quieren, y puede que sea parte porque soy amiga de la jefa. Pero eso no tiene nada que ver con mi trabajo, porque Lauren es muy profesional, y sabe que yo soy buena en mi trabajo, sino no tendría las buenas oportunidades que ella me otorga.

Me levanté de la cama, para empezar con la limpieza general. Lo único bueno, es que Caleb ya se había ido al trabajo y Fran al instituto. Así que significa que puedo limpiar tranquila y en paz. Puse la canción "Friends" de Marshmello y Anne-Marie, me empecé a reír recordando lo que decía la canción, y me acordé de Alex, por suerte ya todo se había solucionado. 
Empecé con la limpieza. Limpie el baño, la cocina, la sala, la entrada, las escaleras, toda la casa.

Estaba exhausta cuando terminé, decidí mejor darme un buen baño y luego comería algo. Llegué al baño, me deshice de mi ropa, y abrí el grifo de la ducha, me metí bajo la delicada y cálida lluvia artificial cuando escuche la puerta de la entrada

—¡¿Mamá?!—gritó Fran desde la planta baja

—¡Estoy bañándome!—le grite en respuesta

—¡Esta bien, cuando termines ven al comedor, traje pizza y un refresco de limón!—escuche ruido—¡Ah y te quiero presentar oficialmente a Max!

—¡En seguida bajo!—dije sonriendo

Termine de bañarme, mientras pensaba en qué bella es la adolescencia aunque en su momento parezca fea.

La adolescencia es hermosa, aunque no lo parezca, tienes tu primer enamoramiento, también la primera vez que te rompen el corazón, tu corazón joven y lleno de luz logra sanarse y te vuelves a enamorar. Tienes tus primeros amigos excelentes, como también tus primeros amigos falsos. Sufres, aprendes. Crees en ciertas personas que siempre estarán, y crees en ciertas personas que no estarán por mucho tiempo, pero que todas las personas te enseñan y te dejan pequeñas cosas, y que gracias a ellas estás en dónde estás y eres quien vas creando, por ellos, por los que pasaron y ya no están o por los que sí están. Tienes tu primera fiesta, tu primera canción dedicada, tu primera borrachera, la segunda vez que te jodieron el corazón como nadie te pudo haber jodido nunca, crees que no sanaras de esa, lo haces, sanas, te levantas y sigues amando con todo tu ser. Aprendes a quien y como ser en el futuro, y creer en tus sueños y como luchar para conseguirlos.

La adolescencia puede tener sus momentos de soledad, de tristeza y dolor, pero cuando llegas a mi edad, la añoras. La recuerdas con una sonrisa en el rostro, sabiendo que esa fue la mejor etapa, la que gracias a todo eso, a todas las enseñanzas que te dejó, todos los amores correspondidos y otros sin corresponder, todas las cicatrices, todos los sueños, hoy eres quien eres.

Bajé las escaleras, mientras terminaba de ponerme una chaqueta de jean. Estaba entrando al comedor, y me encontré con Fran y Max riendo. Esa escena me dio tanta felicidad y ternura, entendía perfectamente que mi bebé, que mi niña pequeña, dejaba de serlo

—Buenas, buenas—dije entrando completamente

—Oh, señora Vancouver. Buenas—dijo Max levantándose de su asiento 
Me saludo con un beso en la mejilla, y yo le sonreí encantada

—Dime Sarah, señora Vancouver me hace sentir muy vieja—me reí—Hola mi cielo—bese la cabeza de Fran

Me senté frente Max, dejando a Fran en medio de ambos

—Hola ma, Max sirvele soda a mi mamá, por favor—dijo mientras le pasaba mi vaso a Max, para que me sirviera. Éste asintió la cabeza. Fran volvió a mirarme—¿Estás nerviosa?

—Algo, aún no sé qué ponerme—me reí

—Oh seño...—mire a Max, y este se rió—Sarah, mi mamá siempre dice que eres muy buena en tu trabajo y en lo que haces, así que ésta entrevista te irá de maravilla. Estoy más que seguro

—Ow, gracias Max. Por cierto, ¿ustedes qué? ¿Ya son novios?—dije mientras mordía una porción de pizza

—¡Mamá!—dijo Fran en modo reproche

Me encogí de hombros y me reí, viendo como ambos se ponían rojos

—Hablando de eso, Sarah... —dijo Max, llamando mi atención, logrando que lo mire—¿me deja salir con su hija? En plan, ¿novios?

Fran se empezó a ahogar con la soda, y yo sonreí tiernamente. Estos dos me resultaban tan tiernos

—Bueno, mira Max, yo te digo que si. Ahora lo que te diga mi hija es otra cosa, ¿no crees?—le sonreí con dulzura

—No digas nada ahora. Salgamos enseguida y hablamos fuera, ¿esta bien?—dijo Fran viendo a un muy confundido Max

Terminamos de comer entre bromas y risas. Cuando estábamos acabando, entraron al comedor Caleb con James. Era extraño verlo a James por aquí, últimamente venía mucho de visita.

—Hola mi amor—dije levantándome de mi asiento, para caminar hasta Caleb y darle un corto beso en los labios, me giré hacía James y le sonreí—Hola James, ¿cómo estas?—le di un beso en la mejilla

—Hola bella Sarah, muy bien, gracias por preguntar. ¿Y tu?—dijo viéndome con una sonrisa

Estaba por responderle, pero Caleb me interrumpió

—¿Y éste mocoso qué hace aquí?—dijo completamente serio viendo a Max

—Caleb—dije en forma de reproche

—Hola señor—dijo Max

Se levantó de su asiento, para caminar hasta donde estábamos y le estiró la mano a Caleb, éste sólo lo miro y Max bajo la mano lentamente

—¿Qué hace aquí Fran?—dijo Caleb pasando su mirada de Max a ella

—Perdóname Caleb, pero no seas irrespetuoso. Esta aquí por que yo lo invité—dijo Fran mientras se levantaba de su asiento

—A mi no me hables así Francesca—dijo Caleb en tono serio

—Y tu no trates así a mis visitas, que yo a las tuyas las trato bastante bien. ¿O no James? ¿O es que alguna vez te he faltado el respeto?—dijo Fran viendo a James

—No, claro que no. Pero entiende Fran, no está bien visto que invites a chicos a tu casa—dijo James



Ligthblue23

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En el texto hay: romance, misterio y drama, dolor y odio

Editado: 15.02.2020

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