El misterio de Helena Surchs

Capítulo 14

Al terminar la llamada con Jack me fui directamente a buscar a Davina, no podía ir demasiado lejos. Mi compañera era un chica orgullosa, pero muy profesional y amante de lo que hacía, a demás de que le había costado lo suyo el entrar a la unidad en la que estábamos, no iba a dejar todo así como así, estaba segura de eso. Avancé por los pasillos de la comisaría buscando con la mirada a mi única compañera, pero no había rastro de ella.

¿Dónde podrá estar? —Me pregunté a la vez que me detenía para buscarla más tranquilamente. —No se pudo haber ido de verdad…—Suspiré preocupada y continué con mi búsqueda. Estaba claro que cuando todo acabara me iba a tomar unas largas vacaciones, necesitaba descansar y ausentarme un tiempo del FBI. —Hawaii suena factible. —Me centré en imaginar el bello paisaje isleño, pero entonces me percaté de la presencia de la rubia fuera del edificio. Rápidamente caminé hasta la salida y abrí la puerta, pensé que se sorprendería al verme, pero parecía demasiado perdida en sus pensamientos como para percatarse.

—¿Davina? —Pronuncié su nombre suavemente, tampoco quería sobresaltarla, solo llamar su atención. Ella pareció escucharme y se giró para mirarme, no parecía sorprendida de verme ahí. —Al fin te encuentro, he estado buscándote por toda la comisaría. —Ella se cruzó de brazos.

—¿En serio? Creí que estarías muy ocupada con Zubok. —Enarqué una ceja y la miré mientras ponía una mano en mi cadera. ¿Estaba a caso insinuando que tenía algo con el abogado?

—¿Disculpa? —Esperaba de verdad que no estuviera sugiriendo tal estupidez.

—Vamos Yelina, ambas sabemos que si permites que esté aquí es porque te gusta. Lo entiendo, es normal, Kristian es un hombre… Capaz de volver loca a cualquier mujer, incluso a una chica dura como tú. —De verdad estaba diciendo esa idiotez. Tomé aire para no exaltarme y poder hablar con ella de forma razonable.

—Creo que te estás equivocando. Kristian es el abogado de Liam y por eso se acercó a nosotros, sin olvidar que es un pesado, pegajoso, metomentodo, egocéntrico y un cretino. ¡Ah, y tiene contactos! Si no le dejara estar en el caso, estaría de todos modos. Aun así… Él ha ayudado antes a la policía, por eso creo que nos puede ser de ayuda, así  que deja de montarte películas y céntrate en el trabajo. No entiendo qué te pasa Davina, ¿por qué te cae tan mal? A demás de por las cosas ya dichas.

—Solo me parece desagradable. —Desvió la mirada y se centró en ver las gotas de lluvia chocar contra el asfalto.

—No puedes mentirme Davina, sé que hay algo personal en todo esto. Dijo algo de ser profesional, y fue cuando más te cabreaste. ¿Ya lo conocías de antes? —Ella suspiró, pero siguió sin mirarme.

—Salimos juntos. —La miré sorprendida. —Bueno, en realidad fue más que solo salir. —Me miró. —Fuimos novios por varios años, incluso vivíamos juntos, pero las cosas salieron mal y no funcionó. —Me relajé un poco y le presté toda mi atención. —Él siempre ha sido un gran abogado, por esa razón siempre estaba fuera en cualquier ciudad, mientras tanto, yo trabajaba muy duro en el FBI para poder entrar a esta unidad… La distancia terminó haciendo el trabajo sucio. —Comprendía de lo que hablaba, mi relación se había ido a la basura por eso.

—¿Sientes algo por él todavía? —Mi pregunta fue directa, quizás demasiado. No quería que se molestara. Ella me miró con tristeza, sus ojos me dieron la respuesta que buscaba. —Entiendo. ¿Crees que él sienta lo mismo? —Ella dejó escapar una risa irónica.

—No, lo único que él puede sentir por mí es odio. Digamos que lo nuestro no acabó bien.

—Entiendo esto, pero debes dejar a un lado los temas del corazón y centrarte en tu trabajo, salvamos vidas. No nos podemos permitir el llevarnos por nuestros sentimientos, hemos de ser neutrales y trabajar como un equipo. —Ella asintió y suspiró.

—Lo sé, lo entiendo, pero esto no es fácil para mí. —Me miró fijamente. —Te admiro Yelina, en un tiempo sentí celos de ti, eres más joven, lista y guapa, tienes el puesto de jefa a tu corta edad…  A mí me costó tanto llegar a donde me encuentro hoy… Pero te admiro, entiendo porque te seleccionaron como líder de la unidad. ¡Mira lo que está pasando! Un loco tiene a tu mejor amiga… Y tú te mantienes en pie y sigues a delante tirando de nosotros, por más cansada que te sientas. —Sus palabras me alagaban y me alegraban también, me hacía sentir bien saber que estaba haciendo un buen trabajo al controlar mis emociones.

—Gracias Davina, pero tú también te mereces este puesto. Eres una gran agente y haces muy bien tu trabajo. Sé que cuesta dejar atrás tus emociones, pero es algo que hay que hacer. Te pido que regreses con nosotros y trabajes codo con codo junto con tu equipo, tus amigos de siempre. Somos una familia y debemos estar juntos para poder hacer lo que mejor se nos da. Atrapar monstruos y salvar vidas. —Ella me sonrió, parecía sentirse mejor con mis palabras.



Sybil Reed

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En el texto hay: policial, misterios y crimen, psicologia

Editado: 08.04.2021

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