El Olor de la Muerte (libro I. Saga Cazadores)

PREFACIO

«Nunca recordaréis sus nombres. No sabréis que existieron, ni sabréis que entregaron sus vidas para salvar las vuestras.

No sabréis que sufrieron, ni sabréis que vivieron al borde de sus posibilidades.

No sabréis que amaron, o que tuvieron miedo cuando supieron que morirían. Y tampoco que no querían morir. Ni siquiera que no escogieron su destino.

La realidad es que ellos nunca serán famosos. Sin embargo, marcaron la diferencia y seguirán marcándola. Que existen solo para protegeros, y que vosotros los odiaréis y temeréis pese a que cada día son aniquilados para salvaros, sin esperar nada a cambio.

La verdad es que mientras todo eso pasa por vuestras estrechas mentes, ellos asumirán su papel con resignación, porque saben que van a morir, y que lo harán por un fin mayor que no es otro que garantizar vuestra supervivencia en el universo.

Mientras vuestra ignorancia los condena, ellos temerán en silencio su sacrificio hasta que dejen de respirar, y su tiempo se haya ido. Resignándose a una existencia en las sombras, temiendo amar y ser amados, porque desde el principio saben que, más tarde o más temprano, van a perderlo todo. Amando la vida, y a las personas que los acompañan en este extraño viaje cuyo nombre terminará por perderse entre tantas preguntas a las que nunca dará tiempo de responder.

Mientras vuestras vidas trascurren como si nada ocurriera, ellos aprenderán a amar el sacrificio y el trabajo que se requiere para salvar una vida, por insignificante que pueda parecer.

Serán vasallos. De la existencia, y de la muerte.

Y el mundo seguirá dependiendo de ellos, aunque nadie lo sepa, y ya no importe.

Sabed. Estúpidos humanos. Que ninguno de ellos escogió esa vida, pero siguen, y seguirán ahí. Luchando al borde del límite mientras su vida dure. Porque ellos viven juntos, y algún día morirán solos. Y serán gladiadores, pero nunca emperadores.

Aceptarán la guerra perpetua. Esa infinita alteridad de este mundo.

Asumirán lo que los deja rotos, y lo esconderán para que no los destruya. Enterrarán vuestro desprecio a kilómetros bajo tierra para que desaparezca, pero, aunque por un momento deje de doler, siempre permanecerá. Quemando tanto como la primera vez que olieron la muerte.

Mientras, vosotros seguiréis pensando que son insensibles. Cuando la verdad es que sienten, y lloran, cuando nadie los ve.

Seguiréis pensando que no pueden morir, pero mueren cada día para protegeros. Despiertan sabiendo que puede ser la última vez que lo hagan. Y cierran los ojos en la noche, agradeciendo haber vivido un día más.

Intentan no pensar en ello, pero todos tienen miedo, de que acabe. Temen, pero nadie puede saber que esto ocurre. Porque su cabeza ha de mantenerse alta. Y su deber es luchar. Aunque los golpes duelan. Aunque hayan perdido a su mejor amigo. Aunque sean jóvenes y lo único que deseen sea pasarlo bien. Aunque aquellos que tanto les debéis los sigáis rechazando por ello.

Sabed, tan estúpidos como queridos humanos, que ellos son las sombras tras los focos que os alumbran.

Que son jóvenes, y que habrán de vivir deprisa porque nunca serán viejos. Y nadie sabe lo difícil que es sobrevivir.

Por vosotros serán valientes, aunque se mueran de miedo. Y aprenderán a vivir con la muerte y con cómo huele cuando está cerca. A entender tan bien su naturaleza como entienden que algún día la verán, y su viaje terminará.

Acabarán por resignarse a ser rechazados por hacer el bien, y a seguir soportando vuestro desprecio en lugar de recibir agradecimientos.

Les habéis hecho entender que están rotos desde el inicio. Y que su futuro está truncado y comprometido.

Porque después de todo han aprendido a decir lo que todo el mundo quiere escuchar: que ninguno de ellos tiene sentido.

Que el destino ya no nos salva porque no somos héroes, sino seres efímeros.

Y quien pretenda tener más, es un loco.»



Lunahuatl77

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En el texto hay: el primer amor, novelajuvenil, secretosymisterio

Editado: 28.07.2019

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