El Pacto

Capitulo XVII

Miguel bajó del cielo junto con un millar de ángeles, rompieron el cielo infernal, y Miguel al ver a Samael dijo – debemos detenerlo, hasta que su descendiente venga acabar con él -. Samael mandó a llamar a sus tropas más fuertes y dijo – aquellos que no deseen morir, les doy la oportunidad de huir y les perdono la vida – muchos se fueron, Nergal, Nebiros, Amón, Alastor, Dargón, Naamah, Murmux, Astaroth y Paimon decidieron morir junto a su señor; Miguel miró a los ángeles que lo acompañaban y dijo – yo no hare eso, es nuestra misión venir a morir aquí, si no querían venir debieron decírselo a nuestro Dios – todos gritaron sacaron sus espadas y decidieron pelear contra Abbadon.

Nick estaba recuperándose, el cuentero tomó el cuerpo del detective y se lo lanzó a Cerberos, éste se lo tragó, Samantha estaba junto a Nick, Sandra estaba llorando, el cuentero se acercó a Sandra y dijo – llévate a tu señora lejos de aquí – luego tomó la piedra filosofar y la lanzó a los pies de Nick, - eres él único que puede matar a Abbadon, decide de una vez ¿qué harás? – Nick levantó su cabeza y no respondió, Sandra cargó a Flaga IV y la sacó de donde estaba y la llevó a un monte muy alto, Flaga IV despertó y vio a su sierva siendo leal, Flaga IV le acarició el rostro y dijo – hay una cosa que debo hacer antes de morir -, apretó fuertemente la mano de Sandra y continuó diciendo – llévale éste anillo a mi nieta Clara y dile que lo siento, por hacerla vivir todo lo que vivió, vendí mi alma a otro demonio distinto a mi esposo, me hice pasar por muerta y en aquella playa Clara vivió junto a su abuelo Fengriz ignorando lo que era - después de decir eso murió, Sandra cerró los ojos de su señora y vio cómo se hacía cenizas, tomó el anillo y decidió buscar a Clara.

Nick miró al cuentero, se levantó, tomó el trozo de la piedra filosofar y dijo – estoy listo a terminar con esto –

Miguel se veía en problemas junto a Samael y a todas sus tropas, Abbadon los superaba en fuerza, velocidad y poder, parecían hormigas peleando con un oso hormiguero, Abbadon iba a matar a Samael, Paimon se metió y salvó a Samael, pero murió aplastado por los grandes manos de éste, Samael se llenó de ira y liberó todo el poder que tenía, golpeo varias veces a Abbadon, lo hizo retroceder, luego Abbadon le detuvo los golpes se rio en su cara y con un solo golpe que le dio lo dejo moribundo en el suelo, Miguel le arrancó un brazo a Abbadon luego éste lo golpeo con el otro puño y mando a Miguel contra una roca haciéndolo atravesar y enterrar en la tierra, liberó más poder y mató cientos de ángeles, estos caían como luciérnagas, Nergal trataba de hacerle daño, pero no le hacía ni cosquillas.

Justo cuando el cuentero abrió el portal para helitransportarse con Nick y Samantha, el demonio encapuchado lanzó una gran esfera de llamas, que separó a los tres, luego tomó del cuello a Samantha y dijo – si no deseas que la mate, es mejor que no intentes nada Nick – Nick se levantó del suelo y reconoció esa voz y dijo – Adramelech, así que también eras de la secta – éste se quitó la capucha – Satanás me obligo, no entendió cuál era su misión, decidió perdonar vidas, en cambio Abbadon es un serafín justo, el deshará el mal de raíz – Samantha le costaba respirar, el cuentero se levantó y dijo – a mí no me importa la chica, así que, ¿qué me impide atacarte? – y lo atacó, Adramelech partió del cuello a ésta, pero sin darse cuenta Samantha se volvió humo, apareció al lado de Nick, Nybbas, no soy tu aleado Nick, pero tampoco tu enemigo, solo deseaba ser libre, no depender de nadie, y le pasó a Samantha, Nick le movió el cabello de Samantha, se alegró que estaba bien, Nybbas, abrió el portal y sonriendo con su característica risa de bufón dijo – ve y detén a Abbadon – Nick obedeció.

Mientras Diana se encontraba en la casa acompañada de Edmar y Clara, Fengriz también estaba ahí, en eso llego Sandra y le pasó el anillo a Clara y le dijo lo que la habían mandado a decir, Edmar abrazó a Clara para consolarla, Fengriz se sentó y lloró, Sandra se marchaba y Diana trató de detenerla, Sandra le soltó la mano y dijo – no merezco su amor y apreció, he decidido lavar mis pecados y mi conciencia – y se machó.

Emma-O se encontraba tomando para olvidar que había sido humillado y había perdido la guerra, en eso apareció un sombra maliciosa, Emma-O volteó a mirar y dijo – así que estabas vivo, maldito – la sombra sonrió y lo tomó del cabello y lo azotó contra una copa enterrándosela en el ojo y lo hizo una y otra vez hasta que destrozo la barra y el rostro de Emma-O, luego encendió un cigarro y al tirar el fosforo todo el bar junto con las personas que habían ahí, murieron incineras.



Albert Peiz

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Editado: 21.02.2018

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