El segundo que cambio mi mundo

5

Lina

 

Observo a Pablo, abre el libro y comienza a leer, esta muy concentrado, comienzo a bajar silenciosamente, bajo conmigo mi libro y mi celular, aseguro mi pie en una rama, y me deslizo hacia ella, continuo y... ¡Crack! No, no ahora, conozco ese sonido, una rama se rompió, pronto caerá y yo con ella, me quedo quieta y comienzo a trepar unas dos ramas hacia arriba, miro abajo y la rama comienza a rasgarse mas y mas, el sonido comienza a hacerse aun mas audible, esto llama la atención de Pablo, quien levanta la mirada, no, comienzo a trepar al nido de nuevo, entro dejando caer algunas hojas y ramas, las cuales le caen a Pablo.

  • - ¿hay alguien?
  • Contengo la respiración, cierro los ojos esperando que se vaya, leer me mantendrá ocupada al menos hasta que se vaya, tengo clase en media hora así que espero que se vaya pronto, busco mi libro pero no lo encuentro.
  • - se que estas ahi - lo escucho decir - dejaste algo aquí abajo, tenemos gustos similares.
  • Me asomo, no, mi libro se me cayo mientras subía y el lo tiene, me recargo sin muchas ganas en el tronco, suelto un resoplido, de repente escucho un crujido, me asomo, ¿no se va a dar por vencido? Pablo esta subiendo por un costado del árbol, lo hace con agilidad y rapidez, lleva mi libro en su mochila, me levanto un poco y me dedico a saltar la barda, es lo que me queda, esconderme fuera de la escuela, pero algo llama mi atención en su mochila, son dos libros iguales, leía lo mismo que yo...
  • En menos de lo que pensé Pablo llego aquí.
  • - ¿Lina? ¿Que haces aquí?
  • - Aquí leo - digo mirándolo con recelo.
  • - Buena visa eh.
  • - Si.
  • - Tu libro - dice sacándolo y acercandomelo.
  • Acto seguido se sienta.
  • - ¿vas a quedarte a leer aquí?
  • - si te molesto me voy.
  • - no esta bien, ya me iba.
  • - no Lina, quedate.
  • Asiento y me acomodo en el tronco. Platicamos durante el tiempo libre que tenemos y parece que no esta tan vacío como yo creía, parece que juzgue a un libro por su portada. Es muy bueno para sacar conversación, me estoy divirtiendo tanto como no lo hacia hace tiempo y deseo que esto no termine nunca, de pronto la campana suena y tenemos que separarnos, bajamos con cuidado por el tronco y nos dedicamos a separarnos.
  • - Me gustaría repetir esto algún día - me dice.
  • - A mi también
  • - ¿Quieres mañana? ¿Aqui a la misma hora?
  • - Si claro.
  • Me dedica una sonrisa y yo se la devuelvo, nos dedicamos a salir por entre los arbustos.
  • - ¡Pablo! ¿Donde estabas? - escucho que lo regañan.
  • mejillase...
  • No escucho nada más, tan solo se van. A lo lejos veo que se voltea y me sonríe, siento que me derrito por dentro, pero mantengo la compostura.

 

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El día se pasa rápido, llego a casa y hago la tarea, la verdad no estoy tan concentrada, tan solo puedo pensar en Pablo... Levanto la mirada y me doy cuenta de que a empezado a llover, no pienso mucho, tan solo tomo un suéter de mi armario y salgo, dejo que la lluvia caiga sobre mi, que se deslice por mis mejillas, me relajo, ahí, bajo el agua, me siento libre, como si una carga se hubiese levantado de mi por un instante.

  • - ¿Que haces aquí?
  • Una voz interrumpe mis pensamientos, abro los ojos de poco a poco, frente a mi esta Pablo, parece esperar una respuesta.
  • - pienso - digo finalmente.
  • El me mira y no puedo evitar observar sus ojos oscuros y su perfecta sonrisa, creo que me voy a desmayar.
  •  



Amy Read

Editado: 20.04.2020

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