Élla

Capítulo 10

La mayoría de las veces en las películas o series, cuando una mujer duerme o se despierta está perfectamente arreglada. Al parecer ese concepto no se aplicaba con Susana quien con la boca semi-abierta era aplastada por el pie de Estéfany mientras que la mano de esta reposaba sobre los ojos de Alicia.  

Claro como era de esperarse, esta última tenía una posición un tanto peculiar, en vez de una persona dormida parecía un cadáver: su brazo y pierna izquierda sobresalían de la cama, mientras que una delgada línea de saliva marcaba su buen dormir.

La ruidosa alarma del móvil de Estéfany levantó a todas de un tirón. Aún soñolientas se fueron turnando para acearse. Alicia fue la primera en salir y aprovechó para hacer el desayuno. Estaba cocinando plácidamente cuando escuchó la voz de Susana.

—Mmm...Que rico huele. ¿Qué haces?

—Pues estoy friendo unas hamburguesas. Y antes de que me digas algo ya puse a hacer el café porque se que te gus...¡COÑO SUSY!—Grita al girarse en dirección a Susana.

—¿ Qué pasa? Sé que estoy fea pero no es pa' tanto.

—¿Puedes por favor ponerte algo de ropa?— Alicia intentaba taparse los ojos para no ver.

—Ya tengo un blumer y tu pulover. Creo que eso se conoce como ropa.

—El blumer es el problema. Podrías sólo... vestirte y no andar así por mi casa.

—Hay mister corrector ni que no me hubieras visto antes. O es que acaso te pongo caliente como esa hamburguesa— Decía mientras ponía las manos en las caderas y las movía de un lado al otro. Hubiera sido muy sensual el momento  de no ser por el tono burlón y los gestos exagerado de Susana.

—Para tú información yo no quería verte, se llaman accidentes. Sólo quiero cuidar la integridad de mi hija¿Te imaginas que coja esa manía tuya y ande por la casa a la bartolo?

—Me lo dice el que en sus primeros días andaba por las mañanas con las tetas al aire— Susana arquea una ceja y la mira fijamente.

—Bueno...eso...esas son viejas costumbres. Pero ya no soy así, ahora soy educada.

—Me da igual como andes doña educada pero se te olvida algo.

—¿Y ahora que fue?

—Creo que la hamburguesa se te quema.

Ante el señalamiento, Alicia rápido reacciona he intenta salvar el desayuno, pero ya era tarde, se le había quemado. Susana se acercó y mirando por encima de su hombro se apresuró a decir con tono sarcástico.

—Bueno, parece que tu hamburguesa ya pasó a mejor vida.

—¿Mi hamburguesa? Pero si está era la tuya.

—No pretenderás que yo me coma eso ¿verdad?— Señala simulando asco la sartén con el alimento pasado de cocción— El único estómago que aguanta esas cosas es el tuyo. Además soy visita y tengo prioridad.

—Cuando te conviene.

— Sabía que lo entenderías— Susana inclina el cuello un poco y le da un beso en la mejilla. Luego se retira hacia la mesa riéndose.

—Dale y no jodas más, para ver si acabamos de desayunar.—Parece que la acción de Susana era contagiosa porque Alicia no paraba de reír mientras hablaba— Pero que quede claro que esta es la última vez.

—Se puede saber ¿por qué huele a quemado?—Preguntaba Estéfany mientras entraba al comedor secándose el pelo.

—Tu tía a condenado a muerte a su desayuno.

—Ja,ja,ja...Muy graciosa. ¿ Quieres que te condene a tí a hacer tu propia comida?

—Oh mil disculpas ama y señora de la casa.

El extraño diálogo entre Susana y Alicia hizo que Estéfany soltara la primera carcajada del día. Ver esto alegró mucho a ambas. A pesar de lo que estaba pasando, mantener el buen humor era importante.

— Risueña, vete a secar el pelo que así no te sientas a la mesa.

— Ya voy tía.

— Apúrate rockstar, que tu tía es capaz de ponerte la hamburguesa quemada.

Tras la retirada de la joven las risas hicieron eco en el lugar por un rato más. Después de desayunar todas se vistieron como de costumbre. Alicia había adquirido un extraño gusto por las blusas y vestidos de tela fina ya que se sentían cómodas y frescas cuando trabajaba, mientras que Susana no puso tanto empeño y simplemente metió la mano en la mochila y se puso el primer pulover con el pantalón que encontró. Estéfany por otro lado, se puso un pulover negro con la foto de una banda de rock impresa en él, unos pantalones ajustados que tenían varios ripiados en el frente y unos tenis corte alto negros y morados, sin olvidar por supuesto sus pulsos, anillos y su nuevo objeto favorito " el collar en forma de mariposa".

—¡ Fany apúrate que debemos irnos!—Se escuchaba decir a Alicia desde la sala.

—Ya voy , ya voy. Sólo me falta ponerme los tenis.

—No hay apuro, el hospital no se va a ir a ningún lado.

—Nuestro transporte está por llegar y me daría pena demorarnos.

—Si se nos va la guagua esperamos otra y ya.

—Sabes lo lejos que está el América Aries de aquí. Ni loco me voy hasta allá en guagua.

—¿Entonces qué? Alquilaste un carro o algo.

—Algo así. Creo que te va a gustar.

A pesar de ser una broma, Susana conocía a Rainol lo suficiente como para saber qué cuando miraba hacia la izquierda, algo planeaba.

— Rainol, no me digas que...

El descubrimiento fue cortado por el sonido del timbre y la rápida respuesta de Alicia quien sin dudarlo fue hacia la puerta y la abrió. Al hacerlo se encontró con Abram, estaba muy bien vestido lo que significaba que hoy no le tocaba ir a la construcción.

—¿Me estás jodiendo verdad?—Para Susana, toda la alegría de la mañana se había ido por el tragante y ahora estaba de muy mal humor.

—¡Wow, llegaste justo en tiempo!

—Me gusta ser puntual. Por lo que veo ya estás mejor.

—Si, gracias por preocuparte y perdona las molestias. Sé que de seguro tenías planes para hoy.

—No te preocupes, para mí es todo un placer ayudar. Puedes contar conmigo cuando quieras.

—¡ Tío Abram!

—¡Hey renacuajo, ven aquí!

Estéfany salió muy contenta y cuando llegó junto a Abram ambos chocaron puños y se pusieron a hablar brevemente.Aprovechando este lapso de tiempo Susana arrastró discretamente a Alicia hasta un costado y comenzaron a hablar entre susurros.



Richard Rodrigk

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En el texto hay: humor, amor paternal, igualdad

Editado: 31.05.2020

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