Emma, la caída de un ángel

Capítulo 73

Emma

Me abalancé contra Jared sin piedad. Él abrió los ojos con impresión pues no esperaba el ataque por mi parte.

¡No! ¡Espera!

Pero esta vez mí llamado a mi otra yo no sirvió de nada. Baruck había incrementado las sustancias esta mañana, pues él sabía que ellos volverían. Incluso nos había hecho pelear contra varias súcubos a la vez.

Cada vez que gritaba el nombre de Jared, mi otra yo se aterraba pues el cristal se agrietaba y no le gustaría quedarse sin vida. Pero yo tenía que recuperar mi cuerpo, yo quería volver a ser yo, volver a sentir a Jared, a mis hermanos.

Pero más que nada, encontrar la espada que las escrituras que habíamos encontrado, señalaban que existían ante mis ojos, tal vez se encontraba cerca pero mi otra yo no podía verla pues no era una suprema, sino varias combinaciones de seres.

Mi otra yo tomó una espada y la dirigió al rostro de Jared con un gruñido. Él no se movió de su lugar a pesar de que sabía que la espada venía a su dirección.

La espada chocó contra otra, Verno se interponía entre Jared y yo, lo estaba protegiendo y en mi interior le daba las gracias por hacerlo. Pero mi otra yo sonrió cínicamente y tomó la espada sin importar el filo, como Verno estaba aferrada a la espada, se levantó con ella y mi mano la lanzó por los aires con una fuerza inhumana.

Verno se estrelló contra la pared quedando inconsciente en el piso, Jared y yo observamos como Baruck sonreía y se acercaba lentamente a ella.

— ¡No! — Jared se levantó rápidamente para ayudar a Verno pero mi otra yo se lo impidió.

Lo agarré por el cuello y lo llevé hasta la azotea, lo tiré en el techo y él tosió fuertemente viéndome con veneno.

Mi otra yo se acercó sigilosamente con la espada en la mano y no atacó hasta que vio a Jared sacar su espada. Las dos chocaron continuamente sin parar, el sonido sólo hacía que mi otra yo sonriera.

Jared hizo un corte en mi mejilla generando una gran cantidad de icor, mi otra yo reaccionó sorprendida, estaba siendo lenta y ella lo sabía.

Con la velocidad de la luz mi otra yo cortó su brazo transportándose a la parte de su espalda y dirigiendo su espada a su costado. A pesar de que Jared se quejó de dolor por su herida logró detener el ataque de mi espada.

— No te esfuerces tanto. — dijo mi otra yo con voz mecánica. — Podrías lastimarte.

Mi otra yo desapareció para después hacerle otro corte en su brazo derecho y haciendo que Jared soltara la espada. Jared me miró con los ojos llenos de veneno y como no vio una acción de parte de mi otra yo, se agachó a recoger su espada con una cara de dolor.

— El esfuerzo valdrá la pena. — contestó mirando detrás de mí.

Y como reflejo mi otra yo miró detrás suyo y Jared se abalanzó para llevarla consigo pasando el hueco y poniéndola contra el techo. Le quitó su espada y la lanzó por entre las paredes del castillo haciendo que ésta se perdiera en la oscuridad y después se escuchara el estruendo de la espada contra el piso.

Mi otra yo gruñó y se sacudió tanto como pudo, su fuerza inhumana casi derriba a Jared pero él fue más rápido cuando posicionó su espada en mi cuello. Mi otra yo dejó de moverse instantáneamente mirando a los ojos de Jared. Y sonrió.

— ¿Vas a asesinarme? — dijo mirando justo a los ojos de Jared.

Él entre cerró los ojos y acercó más su espada.

— ¿De verdad vas a hacerlo? — se burló sacudiéndose entre risas. — Oh, querido, no me hagas reír.

Jared se puso tenso cuando la risa de mi otra yo generó un corte en mi cuello.

— ¿Sabes que si me matas la matarás a ella también? — miró a los ojos de Jared y él reflejó sorpresa en ellos retirando un poco la espada. — ¿Sabes que matarás al amor de tu vida? A quien amas, a tu Emma, a mí.

Lloré tocando el cristal ya roto y mirando como los ojos de Jared se llenaban de lágrimas. Todo esto le afectaba, pero prefería que me matara a volver a ver ese dolor tan grande en sus ojos. Mi otra yo sonrió triunfante, más sin embargo ella no conocía a Jared como yo lo hacía.

Si Jared lloraba era porque lo sabía y estaba dispuesto a arriesgarse.

— Lo sé. — dijo entre lágrimas y éstas cayeron mojando mi cara. — Pero tú no eres Emma.

Y Jared levantó su espada con el único propósito de atravesar mi cuello.

Jared...

Dije tocando su cara a través del espejo el cuál se rompió más.

Jared... Te amo.



Berenice Belmonte

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En el texto hay: angelescaidos, angeles y demonios, mortales

Editado: 04.04.2018

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