En una escuela de princesas “accidentalmente”

XVII - Otro escape

Los números del reloj ya no se distinguen por la escasa luz de la habitación, todo está totalmente a oscuras con la idea de que estemos durmiendo y yo aún no se cómo diablos vamos a hacer para salir de aquí. Me puse el vestido a oscuras así que lo más probable es que lo tenga al revés, todas las chicas en la habitación saben a lo que vamos y me asusta porque se supone que Ekaterina no debería de saberlo...o no me acuerdo si le dijeron que sería solo una pijamada.

Como cualquier otra adolescente, supongo yo, quiero graduarme y no perjudicar un año de mi vida repitiendo grado. ¿Qué estudiaré en la universidad? por el momento no se sabe, pero el presente es este, si me atrapan mis padres me pondrán en adopción, seguro. Así como cuando accidentalmente me emborrache en una fiesta familiar ya que mi crush me rechazo y antes que hiciera una estupidez, mi querido padre me tiro a la piscina, según el para que volviera a la normalidad.

-Raquel- me llama en voz baja Stephen, no pude hablar mucho con ella, de parte de que su destino ya está planificado y su gemela nos cubrirá las espaldas, bueno a ella, porque no me parezco a Ayla.

-Que-trato de no elevar mi voz demasiado.

-Ya es hora- me levanto de mi cama ahogando un grito al ver su sombra parada en medio de la habitación, trato de ser valiente pero no me sale.

Bajo cuidadosamente las escaleras tratando que el vestido no se enrede. Tiene una cola en la parte de atrás y una abertura dejando ver mis rodillas. Stephen me toma de la mano conduciéndome hasta la puerta. Bien sabe que yo no sirvo para esto. Con tanta agilidad la abre sin hacer ningún ruido.

Todo el corredor en penumbras, pero siento como no somos las únicas aquí. Y así es, cuando llegamos hasta el borde de las escaleras, varias chicas renacieron de la sombra comunicándose con luz parpadeante, como si fuéramos ladrones profesionales en la casa de algún magnate famoso.

-Pensé que sería más complicado- reconozco la risa de Tamira.

- ¿Complicado? Quiero ver cuando salgamos con ella aquí- siento un apretón en mi hombro y automáticamente sé que se refieren a mí.

Tamira calla a Stephen y otras chicas salen a nuestro encuentro, con una breve recuenta de nosotras, Tamira nos lidera hasta el piso principal, evitando la entrada y llevándonos a una especie de sala trasera, por medio de lavandería. Me siento en el ejercito al ver como todas se mueven coordinadamente entre las sombras evitando varios puntos, según ellas "estratégicos" donde las cámaras no pueden vernos, ni el personal de seguridad.

- Seguimos estando todas, ¿no? - Tamira se levanta un poco contando nuestras cabezas y comprobando el número, antes de que alguna de nosotras pueda decir algo, dos toques en la puerta, frente a nosotras me inquietan, preparándome para salir corriendo. Mi amiga con toda valentía vuelve a dar dos golpes y cuando se repite la acción del otro lado abre la puerta, recibiendo a un chico alto con traje oscuro.

-Todo listo, tenemos que movernos- el chico desaparece dándole algo a Tamira.

Ella se vuelve y todas se ponen de pie buscando los carros de servicio y metiéndose en ellos ¿Qué esta pasando?

-Ven conmigo- Tamira me toma la mano al ver que aun sigo asustada y hace que me meta a un canasto.

- ¿Y si nos secuestran? - Yo no me confiaría de ese extraño, eh. Ella me calla mientras toma varias mantas y las acomoda en los carritos de las demás. En un instante ya no están como veinte chicas arrodilladas y escondidas entre los muebles metálicos, ahora solo hay canastas de servicio inocentes, acomodadas en fila. Veo a mi amiga con varias mantas en mano caminando hacia mí y metiéndose conmigo en la canasta. Nos cubre mientras nos acomodamos con nuestros vestidos- Cuando estemos en la oficina de Collette o en una lavadora gigante quiero ver, Tamira.

- ¿No confías en mí?

-La última vez nos descubrió el príncipe que hace unos momentos se suponía que ni existía y ahora cargo sus diamantes en mi cuello ¿Qué sigue?

-Siéndote sincera si pudiesen secuestrarnos fácilmente- la observo asustada tratando de buscar en medio de la oscuridad una pizca de humor en su tono de voz, hasta que se ríe al ver como mi preocupación se elevo al igual que mis latidos. Algo saldrá mal.

La mano de Tamira cubren mis labios rápidamente al casi sufrir un paro cuando nos comenzamos a mover. Puedo escuchar el chillido de las ruedas y si presto la demasiada atención, los pasos de varias personas. Nos estamos moviendo, todas. Quiero abrazar a Tamira pero el miedo de hacer temblar misteriosamente el carrito, nos delate. Nos quedamos inmóviles por unos diez minutos sintiendo como pasamos de un terreno liso a otro.

-Hey- la voz de nuestro conductor misterioso me altera mas de lo que estoy. Entiendo el punto de que nos estén pasando como ropa sucia, pero ¿Quién lava a estas horas de la noche? Una parte de mí, quiere tranquilizarse con la idea de que estas chicas llevan haciendo esto por mucho tiempo pero la otra no para de imaginarse que incluso Tamira puede obrar en mi contra...por Belmont y no puedo quitarme de la cabeza las miradas curiosas de Ekaterina, antes de meterme en este vestido que me saca el aire poco a poco. Los latidos de mi corazón no me permiten concentrarme en la conversación de las personas alrededor de nosotras, presiento que en cualquier momento levantaran la manta y ¡pum! Veré la cara de mi tío y una familia nueva esperando por mí.

Estrujo las delicadas manos de Tamira cuando nos detenemos, unas pisadas nerviosas se escuchan de fondo acompañados de murmullos, quiero esconder mi rostro en su cuello y sentir que es mi madre la que me esta protegiendo. Abrázame, por favor.

-Nos detuvimos muy rápido- susurra mi amiga para ella sola, lo mas probable es que piense que no la escuche. Pero lo hice, cada palabra se marco en mi mente convirtiéndose en nuestro siguiente movimiento. Hasta que de la nada las toallas y mantas que nos cubrían desaparecen y siento como cada musculo de Tamira se tensa de inmediato, Dios de las escapadas, óyenos. 



Black-Angel

Editado: 20.01.2021

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