Entre el amor y el odio

Capitulo 36: Casate conmigo

Samuel se volvió loco, me llevó casi a rastras al auto y ahora nos encontramos en una pista donde vamos a volar en un planeador Dios, mi corazón late con fuerza. El piloto de la avioneta que nos va a soltar me explicó todo, yo solo asentia, aunque por dentro estaba hecha un manojo de nervios, Samuel me sonreía y de vez en cuando me besaba sus ojos brillaban antes mi y ese momento solo me dejaba claro una cosa lo tenía a mis pies. Nos montamos en el planeador la avioneta despegó Samuel no quitaba su maldita sonrisa y eso era malditamente hechizante pero debía tener todo claro, debía agilizarme a mi objetivo y terminaría loca totalmente o más de lo que estoy.

-3000 pies listos para soltarlo? -se escucho del otro lado de la línea. Y de pronto nos soltó empezamos a dar vueltas desde arriba se veía increíble.

Samuel- Esto es Dirvetido-dijo sonriendo como loco.

Andrea- Dios que adrenalina, uff Uju -grite con todas mis fuerzas esto había sacado una gran sonrisa en mí.

Después de aquello estábamos en la pista aún, él no dejaba de sonreír y de hablar de lo fabuloso.

Andrea- Fue increíble-dije felíz, por primera vez me sentía totalmente así.

Samuel- Me alegra que te haya gustado.

Tomo mi cintura sentía sus hechizantes caricias en mi espalda muy cerca de mis glúteos, no pude evitar sentir un cosquilleo en mi vientre, Su respiración cerca de mi cuello era embriagadora, mi corazón latía fuertemente sentía que se me iba a salir del pecho, al sentir el roce de sus labios gruesos y carnosos sobre los míos invadió mi boca metiendo su lengua para explorar con sutileza, una de sus manos yacía en mi cuello y la otra en la parte baja de mi espalda, su beso era embriagador coloque mi mano en su caballo para tirarlo hacia mi, todo mi mundo daba vueltas sus besos era como una droga para mi una droga muy peligrosa y tóxica a la vez...

El sonido de las olas era lo único que me hacia sentir acompañada en este semana la había pasado de maravilla más cuando mi abogado me había notificado que mi divorcio ya estaba listo todo fue más ágil gracias a la infidelidad comprobada de Gael, de él no había sabido más, Todos los días Doña Reina que es la encargada de la casa me consentía con una Rica Cocada. Había hablado con mis padres ambos entendían mi situación, no había día en que no pensara en Gabriel aquel hombre que ahora forma una parte importante de mi, aquel hombre que quisiera marcarle y decirle que venga y se sentará junto a mi, pero no podía, no quería lastimarlo ni lastimarme a mi misma, no cuando si me arriesgara a algo con él funcionaria?, tenía miedo de que hiciera lo mismo que Gael, no soportaria que él me engañara me doleria más que a nada en este mundo.

Cada vez los números de las cuentas eran peores habían llegado a la línea Roja estaban en la quiebra, y todo porque su papa apostó gran cantidad de dinero tuvieron que pagarla ya que sino lo matarían, Estaba enojado su abogado le había marcado para decirle que estaba legalmente divorciado, y lo peor es que no pudo sacar nada de ese matrimonio por su infidelidad. Con el dinero que Andrea le pago, apenas cubría los gastos de la casa y parte de la quincena de los empleados.

Su teléfono sonó- Que demonios quieres Bárbara-dijo irritado enojado.

Bárbara- Oh Potro Que pasa porque tan alterado? -pregunto del otra lado de la línea.

Gael- La ruina bárbara necesito sacarle más dinero a esa perra, esto se me esta yendo de las manos - dijo caminando como loco, tiraba su cabello con fuerza.
Bárbara- Y lo que te paga la vieja Cecilia?, donde queda.

Gael- Ya lo gaste Bárbara, necesito dinero no puedo permitir que mi familia se quedé sin nada-dijo enojado.

Después de que Paula se fuera con Fabián sentí rabia, coraje, ganas no me faltaron en no dejarla ir con ese imbécil quería borrarle la sonrisa con la que la miraba, quizás ella no se ha dado cuenta de que ese imbécil se la come con la mirada, pero todo ese coraje se me fue a ver al pequeño arturito ya que el es menos culpable de esto que esta pasando asi que cuando paula se fue meti a arturito a mi oficina y lo sente en mi silla mientras buscaba algo para poder jugar con el no se por que pero sentia muchas ganas de jugar con el tal vez como dicen la sangre llama asi que después de buscar en el bolso que traía Paula para él encontre unos pequeños juguetes ademas de su biberón y su chupete me causó ternura ver que seguia comiendo chupete además de darme cuenta de todo lo que me he perdido en estos años no puedo culpar del todo a paula ya que pues como se dieron las cosa ella es la menos culpable, me puse a jugar con él amaba escuchar sus risas era tan risueño y a la vez su mirada llena de inocencia no tenía la culpa de que yo ebrio pensará con los huevos y no con la cabeza, comenzó a llorar reclamando su comida, en el bolso estaba la leche y el biberón no tenía ni idea como prepararlo, tuve que llamar a una de las empleadas de Finanzas ya que es madre me enseño como hacerlo, estaba sorprendida por el parecido de arturito a mi.

Le di su biberón mientras jugaba con sus manitas tan pequeñas, no asimilaba que este niño que tenía en brazos lo había hecho yo junto aquella preciosa mujer, se quedó dormido en mis brazos y yo como todo paranoico le pedí a una de las empleadas que fuera al centro comercial que esta cerca de aquí a comprar una sillita de bebé de auto, me la trajo y lo recoste y puse la sillita en el sofá de mi oficina, ví la hora ya habían pasado 20 minutos desde la hora que debió haber llegado Paula, salí a ver si ya llegó y la encuentro de lo más Sonriente con el imbécil ese.



Flor Sanchez

Editado: 23.11.2019

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