Es mi hijo

Capítulo 4

Ya habían pasado 6 meses desde el regreso a la casa de Joselyn, y ella y Juan Carlos seguían viviendo como esposos. Teresa había regresado a su casa, y el niño se veía muy feliz y saludable al lado de sus padres. Todo iba bien, hasta un jueves en la tarde cuando Juan Carlos, al llegar del trabajo, la encontró frente a la computadora llorando. En la pantalla se podía ver el artículo sobre la explosión de la bomba y la muerte de todos los niños en la guardería. Juan Carlos se acercó rápido a ella y le preguntó que le pasaba.

—Estaba en el jardín jugando con Eduardo cuando un camión pasó y soltó un fuerte sonido, como el de una explosión.

—¿Le pasó algo a Eduardo? –preguntó, interrumpiéndola.

—No, él está bien, es sólo que… lo recordé todo.

La sangre en la cara de Juan Carlos desapareció, y una rara sensación corría por sus venas, había llegado el momento de la verdad, el fin de ese pequeño paraíso en el que había vivido los últimos meses, y con la voz entrecortada le preguntó:

—¿Qué piensas hacer ahora?

Ella lo vio angustiada y le respondió con otra pregunta.

—¿Qué es lo que tú piensas hacer?

—No sé a qué te refieres.

—¿Sabes quién es Eduardo?

—Claro, es tu hijo y yo lo quiero como si fuera el mío, ya eso no me importa.

—¿Estás seguro de eso?

—Sí, y si me lo permites, me gustaría verlo ahora que nos volveremos a separar.

—y si te digo que quiero que te quedes, que formemos una familia, y que nos casemos de nuevo, ¿lo harías?

—Te amo Joselyn.

Ella se levantó de la silla y corrió a abrazarlo, colocando sus labios sobre los de él para besarlo. Gloria entró un momento después, al ver entrar a Juan Carlos, para saber que le había pasado a su amiga que le entregó al niño, mientras ella llorando corría a la casa a averiguar algo. Al verlos, carraspeó un poco, y ellos separaron sus labios sonriendo.

—¿Qué te pasó Joselyn?

—Nada amiga, es que lo recordé todo y me asusté.

—¿Todo está bien?

—Sí –respondió Juan Carlos–, todo está bien, es que nos vamos a casar de nuevo.

La alegría en los ojos de Gloria se hizo presente casi de inmediato, se acercó a ellos y los felicitó. Eduardo estiró los brazos hacia Juan Carlos, y él lo cargo. Gloria comenzó a planificar la boda, hasta que la misma Joselyn le dijo que se casarían en el registro civil, sin mucha celebración, para ella su matrimonio nunca fue disuelto, y lo único que necesitaba era un papel que lo confirmara.

Con los años y para sorpresa de toda la familia, Eduardo comenzó a desarrollar un gusto por la música que lo llevó a tocar varios instrumentos, y era halagado por sus profesores. A los 14 años formó una pequeña banda, y comenzó a componer algunas canciones, que tocaba mientras filmaba un video, que luego subía a YouTube. Sin planearlo, los videos comenzaron a ser disfrutados por muchas personas, y empezaron a generar dinero. Juan Carlos abrió una cuenta conjunta, donde depositaban los cheques de YouTube, y se los entregaría a Eduardo cuando cumpliera la mayoría de edad.

Todo era perfecto para Eduardo, hasta un día durante la cena familiar, donde Juan Carlos le dijo que su madre tenía cáncer y comenzaría un fuerte tratamiento. Él quedó devastado con la noticia, y quiso entregarle el dinero de la cuenta para el tratamiento de su madre, y sus padres se negaron, pues su póliza de salud cubría todos los gastos, y lo necesitaba para la universidad.

Los sinsabores de la quimioterapia fueron su nuevo día a día, pero de nada sirvió, la leucemia aguda no cedió lo suficiente y seguía avanzando. Los médicos recomendaron aplicarle la quimioterapia de nuevo, y al igual que la primera, el cáncer no cedió, seguía vivo dentro de ella, matándola poco a poco.

Luego que Joselyn tomó fuerzas de la segunda quimioterapia, los médicos le recomendaron un trasplante de médula. Al encontrar una compatible, ella se sometió a la destrucción de su propia médula a través de la radiación, para luego colocarle la nueva. Esperaron muy esperanzados el tiempo necesario para verificar la disminución del cáncer, y luego de realizados los análisis, el médico les dijo:

—Lo lamento, pero el trasplante no funcionó.

Ella comenzó a llorar desconsoladamente y él, mientras la consolaba, le preguntó al médico cual sería el próximo tratamiento.

—Esta era su última oportunidad. Podríamos intentar de nuevo con otro trasplante de médula ósea, pero las probabilidades de éxito son demasiado bajas.

—Eso significa que está desahuciada –preguntó Juan Carlos desesperado.

—Sí, podría decirse, lo siento mucho.

—¿Qué tiempo le queda?

—De 3 a 6 meses.

Regresaron a la casa totalmente destrozados por la noticia. Poco a poco la salud de Joselyn fue decayendo, y a medida que se acercaba su final, una angustia la atormentaba, y no era la muerte, sino un secreto que no podía llevarse a la tumba. Llamó a su esposo y a su hijo y decidió decirles la verdad.



M.R.Fernandez

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En el texto hay: crimen, familia, adn

Editado: 31.01.2019

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