Esto es guerra, querido vecino

52. Ella...

Sentí el agarré de Ross mucho más fuerte, incluso escuche como alguien corría pero nisiquera eso hizo que abriera los ojos.

Tenía miedo. Estaba malditamente aterrado de lo que hubiese sucedido.

Me preparé para ver mi cuerpo sangrar, para sentir mi cuerpo desfallecer... pero nada.

Espere el dolor pero... nada.

No paso nada.

Entonces algo llamó mi atención, las manos de Ross liberaron de a poco mi camisa, resbalandose por sobre mi pecho y en ese instante fui capaz de abrir los ojos.

Supe que quién había corrido había sido Axel cuándo vi como Kelsie corría hacía ambos.

Mis ojos solo estaban puestos en Ross, quién me miró con los ojos humedos y cristalinos.

Su cuerpo calló de repente al suelo. 

Sin creer lo que estaba pasando mis rodillas fallaron y calleron de igual manera al lado de ella.

Sentí las manos de Kelsie, moviendome y hablándome pero no escuchaba nada, todo eran ecos, todo era negro.

Sus ojos cafeces seguían abiertos, pero ya no me miraban a mí, parecían idos, fijos en la nada.

Mis manos tomaron su cabeza para que me mirará.

Mi pecho dolió, mi voz fallaba, las lágrimas se deslizaron por mi rostro dificultandome hablar.

—¡ROSS! —le grité desesperado, necesitaba que me escuchara, que me contestará, que hiciera algo, así fuera lo más mínimo, pero algo. Necesitaba que no cerrará los ojos.

Algo humedo mojo mi rodilla, aquélla imagen jamás se borrara de mi mente. Aquéllo era sangre que salía con rapidez.

—¡ROSS! —le grité una segunda vez —¡resiste! Llamaremos a una ambulancia. Estarás bien —hablé desesperado.

Sus ojos pestañearon. 

Abrió la boca para hablar, pero entonces una sacudida de dolor emergió en su ceño. Sangre salió de su boca haciéndola convulsionar.

—¡ROSS! ¡ROSS! —le grité moviendo su cuerpo al ver como trataba vomitar su propia sangre. —¡NO ME HAGAS ESTO! ¡MALDICIÓN! ¡NO!

Su mano subió a mi brazo apretandolo con fuerza antes de quedarse inmóvil. Poco a poco su agarré se hizo menos intenso hasta soltarse de mí.

Hiperventile desesperado. 

Sacudi su cuerpo repetidas veces sin encontrar respuesta.

Sus ojos seguían abiertos, pero ella no parecía estar ahí, parecía ida.

La sacudi una vez más esta vez su rostro, pero nada. 

No me di por vencido.

Sacudi su cuerpo varias veces más, le grité, hice todo pero seguía ahí, sin moverse.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

No. Me negaba a creerlo. No.

No. Ross no podía estar muerta.

Ross no estaba muerta. 

Ross estaba bien. Ross tenía que estar bien.

—Tyler.... —escuche la voz de Kelsie detrás de mi espalda, pero la ignore.

Levanté la cabeza de Ross, estreche su cuerpo contra el mío, mis brazos la apretaron con fuerza, su cabeza quedó sobre mí pecho.

Sentí algo mojado en mi camisa, era su sangre, mis lágrimas mojaron su cabello.

Ross no estaba muerta. No. No lo estaba. Si la abrazaba fuerte ella iba a despertar.

—¡Hazlo Ross! Despierta —le grité aún entre mis brazos —¡Hazlo! Te he dicho ¡ no me hagas sufrir más! Lo lamentó, dejaré que me digas joven, lo haré con gusto, haré todo lo que quieras... pero porfavor ¡despierta!

La sangre alcanzó mi pantalón.

—Tyler —susurró Kelsie con voz débil —Tyler... ella... ella no... por favor, ella no va despertar...

Me giré en su dirección, todo se veía borroso. Las lágrimas no me permitían mirar con claridad. 

Apreté con más fuerza a Ross —¡Ross hazlo! Demuestralo, se que lo harás. Lo harás por mí. Jamás me dejarías solo, cumpliremos sueños juntos, te apoyaré como no tienes idea en tu concurso, te apoyaré en todo, ¿lo recuerdas? Quiero verte ganarlo, quiero que me mires y me sonríes cuando estes reclamando el premió —le di espacio para que se moviera pero seguía como antes —¡Ross! Ross...

—Tyler... porfavor...

Sentí la mano de Kelsie, pero la moví enseguida. Ross despertaria. Ella lo haría.

—¿Recuerdas lo que me dijiste hace poco? Las personas buenas siempre tienen finales felices, demuestrame que es cierto.

Kelsie quiso moverme pero yo me zafe una vez más de su agarre. Acaricie el cabello de Ross, la apreté con más fuerza, volví a gritarle "que despertará" pero no obtuve ninguna respuesta por su parte.

—¡ROSS!... ¡ROSIE! —Fue lo último que grité antes de escuchar las ambulancias.

Limpié mis lágrimas.

Me aparte de ella, esta vez tomandola por ambos lados de sus brazos.

—Ross... por favor. Abré los ojos maldición.

Unos brazos me rodearon con fuerza, luche por liberarme.

Me paré enseguida, corriendo hacía ella. Un par de hombre me retuvieron del brazo. Lo vi todo, su cuerpo inmóvil, la camilla y la mirada de Kelsie, en la cuál pude reconocer la lástima y pena en sus ojos.

Tenía la esperanza de que los paramédicos fueran a salvarla, que me dijeran que estaría bien, que ella abriría los ojos en cualquier momento.

Pero eso nunca sucedió.

Un dolor intenso por dentró me invadió cuándo un hombre de tapabocas juntó con un gran traje blanco de aislamiento tapó todo su cuerpo con una fina tela blanca.

Me solté con fuerza del policial quién me retenia.

Me arrodille justo al lado de ella.

Quite aquélla tela con rapidez. Ella no debía estar así. No. Ella no. Ross no lo merecía.

Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver sus ojos abiertos e idos.

La abracé una vez más, pero esta vez lo hice con más fuerza. Debía recordar este abrazó para siempre. 

Oli el aroma tan característico de su cabello, aún olía a rosas. Su sangre seguía mojada, para este punto yo ya estaba cubierto por completó de su sangre, pero era lo que menos me importaba.

—Despierta... —le susurre separandome para ver directamente a su rostro. —Reacciona, mirame... ¡haz algo! Lo que sea.

Pero ella nunca reaccionó... sus ojos siguieron abiertos pero sin vida.



Natalia Moreno

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En el texto hay: novelajuvenil, comedia romantica, vecinos

Editado: 05.02.2020

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