Eureka / Un verano para Encontrarte

Capítulo 14. «Tú eres mi problema»

Música: Señorita By Shawn Mendes

Tú eres mi problema

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EMMA

«¿A plan de novios?»

Solo a mí se me ocurre inventarme semejante novela. Maldición, debería ya dejar de leer tantas estupideces en Wattpad.

Involucrar a Ezra en todo este rollo con el modelito no es nada justo, mucho menos para él, soy lo suficientemente consciente de los sentimientos que aún mantiene por mí, como para estar aprovechándome de eso, e involucrándolo deliberadamente en esta guerra fría que se está librando entre el engreído ese y yo.

Mi ex es el chico más dulce que podría haber conocido jamás, noble, pero sobre todo inocente, realmente no se si prefiere ignorar lo que sucede a su alrededor o es que simplemente no heredó la malicia que posee la mayoría de la humanidad. Porque él todo lo deja pasar y responde ante lo malo de la mejor manera. Como lo hizo con nuestro rompimiento.

«Tómate el tiempo que necesites, Em»

Esas fueron sus palabras.

«Yo siempre voy a estar aquí para ti»

¿Por qué simplemente no elegimos de quien enamorarnos? Él entendió que no podía corresponderle de la forma en la que lo necesitaba, y aunque insistió en que mis migajas eran suficientes yo le supe explicar que no era justo y que simplemente prefería separarnos antes de arruinar nuestra amistad. Y lo acepto. Pese a estar enamorado lo acepto. Todo con tal de no presionarme y de darme mi espacio, cosa que es muy difícil, a decir verdad, tomando en cuenta que trabajamos en el mismo lugar.

Quisiera darme con una piedra en la cabeza por seguir haciendo lo mismo una y otra vez: actuar sin ningún tipo de razonamiento lógico, dejándome llevar por unos impulsos que solo están siendo provocados por el idiota de ojos azules que llegó a este pueblo para revolverlo todo.

Lo único verdaderamente racional que había logrado hacer recientemente era haber cortado con Ezra hace un mes atrás, y en menos de un segundo he arruinado eso también. Porque definitivamente haberlo invitado a esa jodida fiesta es una forma de crearle falsas esperanzas. Y eso solo me hace odiar aún más al modelito porque gracias a él estoy actuando de forma egoísta. Lo admito. Lo sé. Y aun así... continúo.

Y todo por qué... ¿Por venganza?

Si él le pone el ojo a cada mujer que se le pase por el frente no es mi problema. Aunque reconozco que el hecho de que lo haga con prácticamente todas las chicas que rodean mi entorno me molesta de formas que ni siquiera yo consigo comprender.

Me he pasado toda la semana escuchando a Jess hablar chico misterioso. Y saber que se ha quedado alucinada con el mismo chico que lleva toda una semana quitándome el sueño, es frustrante.

No debería sentirme así, porque él es el tipo de chicos por el que no se debe sentir absolutamente nada, lo sé, y busco la manera de controlar el bombeo de mi sangre cada que recuerdo lo cerca que estuvo de besarme.

Su presencia, su forma de hablar, su aura, su maldito y perfecto cuerpo. Todo en él se asemeja tanto a ese estereotipo que tanto me he esforzado por alejar de mi vida.

He leído de chicos como él tantas veces que mis ojos sangran cada que me lo encuentro en una nueva lectura. Siempre terminan «enamorándose» de la chica que los cambia, la chica diferente, la chica que no habían encontrado jamás, la que los hace entender que nada de lo que hacían antes estaba bien. Claro, eso lo comprenden después de romperle el corazón a la protagonista un millón de veces durante su proceso de metamorfosis. Finalmente, la chica cae como mosca en sus brazos, le perdona todo y acaban felices comiendo perdices.

Pero no, esta es la vida real, una cruda donde el idiota permanece siéndolo hasta que se muere. Yo no soy Raquel, él no es Ares y esto no es A través de mi ventana.

Es Oliver del que estamos hablando. Y sé que debajo de esa imagen hipnotizante, ese cuerpo perfectamente trabajado, ese cabello negro sensualmente despeinado y esos ojos azules como el cielo veraniego, se esconde el hombre más arrogante y cínico sobre la faz de la tierra.

Intento reprimir mis pensamientos acerca de él mientras busco en mi armario algo decente para ponerme, son las diez de la noche, acabé mi turno en el bar a las nueve y si no fuera porque ya le di mi palabra a Ezra de que estaría lista a eso de las once, juro que me quedaría encerrada en mi habitación escuchando como la música proveniente de la casa de al lado retumbar en mi ventana.

Mi teléfono sobre la mesita junto mi cama comienza a vibrar, lo tomo entre mis manos y al ver de quien se trata contesto rodando los ojos.

—¿Lista para la fiesta, muñeca? —su voz tan chillona produce un dolor en mi tímpano.

—¿Cuál fiesta? —me hago la desentendida.

«Esto era lo que yo estaba esperando»

No le comenté nada a Lisa sobre la fiesta a propósito. Si mis sospechas eran acertadas entonces el mismo Edward se lo diría. Y ahora, que ella esté enterada, solo significa una cosa: Ha estado hablando con él.

Eh... Este... Bueno —comienza a balbucear—. La fiesta Em... Esa de la que me hablaste.

—Yo no he hablado contigo. ¿O se te olvida que me has estado evitando toda la semana? —comienzo a acusarla mientras escojo un pantalón. Pero finalmente me decido por una falda de jean.

—¡Yo no te he estado evitando! —chilla, y pongo mis ojos en blanco—. Te dije que estaba ocupada.

—¿Pintándote las uñas o leyendo un fanfic de Shawn Mendes?

—Tengo otras ocupaciones aparte de esas, Em —se defiende.

—Sí, como besarte con el buenorro de al lado.

—¿Cual de los dos? ¡Yo solo lo hago con uno!



Pao Molina

Editado: 29.10.2020

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