Fea.

Cementerio.

Finalmente llegamos al cementerio.

Aparqué con cuidado detrás del convertible de Logan aun con los insultos de Alex resonando en mi cabeza.

No, nunca había conducido antes y quizá si era estúpida por tomar el volante justo ahora, pero nada malo había pasado, nadie me detuvo y lo más importante es que llegamos sin chocar contra nada ni a nadie.

Bajé del auto dando un portazo sin esperar a que el baje si quiera.

Si, por supuesto que a nadie le gusta que lo insulten continuamente mientras maneja por primera vez, pero sé muy bien que Alex lo dijo sin pensar, porque realmente es el chico más tierno que conozco.

- Mierda, casi muero allí dentro por tu culpa – gruñó cerrando la puerta con mucha mas fuerza de la que lo hice yo.

Bueno; cabe recalcar que yo no conozco a muchas personas.

Decidí no responder solo porque mi temperamento no combinaría nada bien en esta situación y me limité a caminar hacia Logan y los demás.

Alex caminaba un par de pasos atrás, así que le dio tiempo a Logan de susurrarme ``aquí empieza lo difícil´´

Tomé una profunda respiración y me preparé mentalmente para lo que podría llegar a ocurrir.

Avanzamos por el cementerio en silencio, ya de por sí un aire lúgubre dominaba el ambiente, el pasto lucía fresco, pero apagado, algunas tumbas estaban blanquitas y relucientes, señal de que algún familiar las había cuidado con esmero, otras estaban totalmente abarrotadas en helechos, pero todas tenían flores.

A medida que nos íbamos acercando, los hombros de ambos hermanos se iban tensando más, la sonrisa de la señora Jadis se iba extinguiendo y la abuela mantenía el semblante serio en todo momento.

No pude evitar pensar que yo no debería estar allí.

De todas las palabras que me había dicho Alex, ``entrometida´´ era la que más rondaba en mi mente casi atormentándome.

Hablando de Alex, como era de esperarse, era el que más parecía haber cambiado; sus ojos se ensombrecieron mucho más que antes, seguían siendo ojos de caramelo, pero ahora llevaba en ellos una sombra que parecía haberlos extinto.

Quise caminar a su lado y tomar su mano, pero me dio la impresión de que, si lo hacía, el explotaría o algo así.

Finalmente llegamos a nuestro destino.

CHRISTIAN KLEIN.

Se leía en perfectas letras negras sobre la lápida. Sus años de nacimiento y fallecimiento estaban un poco borrosos, pero lo que más me dificultó ver, fue Alex quien se arrodilló frente a la lapida y pasó las manos sobre su nombre.

Y así sin más, comenzó a llorar con desconsuelo.

No lo culpo, incluso a mi me dolió un poco verlo en ese estado.

Su llanto no era caótico, pero tampoco era silencioso; era lo suficientemente fuerte para dejar en claro que estaba sufriendo.

Antes de darme cuenta, un par de lagrimas rodaron por mis mejillas al recordar a papá en casa, al verlo así, al ver a la señora Jdis abrazar a la abuela y a Logan apretar los puños con fuerza.

Alex clavó las manos en el pasto y vi perfectamente como sus lagrimas se deslizaban por su nariz hasta aterrizar en el suelo. Lo escuché susurrar cosas entre sollozos, algo sobre cuanto lo extrañaba o cuanto deseaba que estuviera aquí, algo sobre lo mucho que le hacia falta y como solía recordarlo continuamente; algo sobre morir para ir a verlo.

Ahogué una exclamación y más lagrimas rodaron por mis mejillas sin necesidad de parpadear.

Pasaron 15 minutos exactamente y Alex seguía en la misma posición, aun lloraba solo que ahora era menos, yo estaba segura de que mi cara era un desastre y que posiblemente La señora Jadis había comenzado a llorar también.

Logan se tragó las lagrimas totalmente asumiendo el papel del mayor y protector de su familia.

Caminó hacia su mamá y a su abuela y las abrazó con fuerza a ambas.

Se acercó a pasos cautelosos a Alex y cuando intentó tocarlo por el hombro, él reaccionó demasiado rápido empujándolo lejos con demasiada brusquedad.

Logan se veía dolido, pero lo aceptaba sin refutar y solo entonces pensé en que tan difícil debe ser para el tener que ser el único que no puede hacer un berrinche.

Cuantas veces no ha tenido que tragarse las ganas de llorar solo para estar firme frente a Alex.

Sin pensarlo mucho, me acerqué a el y no le di opción a reaccionar antes de aferrarme a el con fuerza.

Se quedó de piedra por un momento, decidiendo que hacer, pero después de varios segundos; finalmente se quebrantó.

Me devolvió el abrazo con más fuerza y aunque no emitiera sonido alguno, sentía que mi camiseta se iba humedeciendo de apoco.

Al estar entre sus brazos, no era realmente opuesto de abrazar a Alex, pero era totalmente diferente al mismo tiempo; con Logan solo conseguía sentirme pequeña, débil, vulnerable, como si me recordara continuamente quien manda, pero en ese momento no me importó.

Estuvimos así unos cuantos minutos más antes de ser jaloneada lejos de Logan con algo de fuerza.

Alex me apretó contra su pecho con más fuerza de la necesaria, y miró a su hermano con algo de fastidio.

Lo más importante; Alex se movió.

- Deberías estarme consolando a mi – me dijo en un gruñido mirando directamente a Logan.

Me tragué las ganas de decirle cualquier cosa y simplemente pasé mis brazos por su cuello y lo halé hacia abajo atrayéndolo a mi en un abrazo demasido diferente del que le di a Logan.

Podía sentirlo temblar de ansiedad cuando rodeó mi cintura con sus brazos sin esperar nada. Se irguió poco, levantándome en el acto y lo abracé aun mas fuerte cuando mostró señales de querer alejarse.

- Estoy segura de que tu padre está orgulloso de ti desde allá arriba. – le dije acariciando su cabello – eres un chico estupendo, Alex, eres increíble, demuestras cada día lo bien que te criaron tus padres, lo estás haciendo bien.



Kity

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En el texto hay: comedia, romances, complejo

Editado: 12.01.2021

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