Helena ©

Día 94 Con Helena

En la mañana, me sentía un poco entusiasmado con la idea de resolver todo, yo simplemente me acercaría a Gerardo y le diría: "Hey, otra vez estoy aquí. ¿Recuerdas que te hable de Victor?, bueno, él no es el asesino de tú hermana, creo que quien la mató fue el actual novio de mi mejor amiga".

¡No!... Era una pésima idea, mala, muy mala, pero no podía atrasar más el "asunto", y como siempre tengo ideas geniales, se me ocurrió ir a casa del tétrico Gerardo en plena madrugada. Al fin y al cabo, si no me creía (Que era lo más seguro), tendría que usar "Los poderes del espectro", para demostrarle que no soy un demente (No totalmente).

Toqué varias veces el timbre, la puerta, pero nadie abría, una pequeña rendija me dejó ver que había luz en el interior de la casa.

Caminé de vuelta a la pista, pensando que tal vez venir a esta hora no fue adecuado después de todo.
Antes de llegar a la esquina, me fije en la cochera, nunca le había prestado mayor atención, pero una pequeña portezuela, podría ser de gran ayuda ahora.

Traté de balancear un poco la puerta, no era el tipo de personas que abren puertas a patadas o que tienen especial habilidad con las manos, era un desastre para todo esto. Fue casi como un milagro, cuando la pequeña puerta cedió.

Entre un poco atemorizado, el lugar estaba oscuro, y yo nunca había estado por esta parte de la casa. Me tropecé con el auto de Gerardo, eso quería decir que él estaba en la casa, y que simplemente no me quiso atender.

Logré salir de la cochera y crucé el jardín hasta llegar a la casa, la luz de la sala principal estaba prendida pero no parecía haber nadie ahí.
La puerta estaba abierta, entré despacio, el lugar había vuelto a como cuando lo conocí, no habían más muebles que el viejo sofá color azul y todo parecía estar en ruinas, un panorama del todo opuesto al que había hace tan solo unos días.

Pensé que tal vez él ya estaba durmiendo y que tal solo había dejado la luz prendida porqué si, yo a veces hago eso en casa cuando mis padres viajan, la luz ayuda un poco a mitigar la bruma de estar completamente solo.

Esta nueva libertad me lleva a explorar un poco más de esta casa, es una especie de nueva aventura, mantengo los pasos ligeros e insonoros. Cruzo la sala y llego a una pequeña habitación que está al final del corredor, la puerta no tiene seguro, asi que entro con facilidad, busco a tientas la luz y esta situación me hace recordar de una manera siniestra a la habitación en el departamento de Patrick, donde encontré el vestido de Helena.
Por fin ubico el interruptor y una fulgorosa luz amarilla ilumina la pequeña habitación, no debe tener mas de 2m², de pared a pared cuelgan algunas especies de cordeles, y sobre ellas hay fotos sujetadas a ganchos, es como una maldita película de terror, no se cuantas veces he tenido esta sensación desde que la locura de los fantasmas empezó. Me acerco para ver mejor las fotografías, y siento mi piel escarapelarse cuando me doy cuenta que en todas y cada una de ellas aparece Javi, es como si lo hubiese estado siguiendo... Bueno, es obvio que lo ha estado siguiendo, hay fotos de él en la universidad, saliendo de su casa, incluso algunas con Barbara y tres fotos de cuando estuvo en mi casa ayer.

—¡Que rayos haces aquí! —dice enfurecido.

La luz ámbar le da un aspecto aún más tenebroso, retrocedo varios pasos y me tropiezo haciendo caer uno de los cordeles.

—Tienes que oírme Gerardo... Victor no fue quien le hizo daño a Helena. ¿De acuerdo?, estoy seguro de eso, él no es un buen tipo pero no fue quien la mató... Y además Javi... Javi no tiene nada que ver en todo esto.

—¡Sé porqué estas haciendo todo esto idiota!... Tú y tú noviecito se reconciliaron y ahora vienes que abogar por su primo... Estoy seguro que no lo recuerdas, pero tú mismo me diste la idea de hacerle sentir a Víctor lo que se siente perder a un hermano... ¿Él quiere mucho al tal Javi, no es así?.

No había mucha diferencia de estatura entre él y yo, pero el era considerablemente más fuerte.

—No sé como diablos sabes cosas de Helena, ya no me interesa, pero ahora que has encontrado esto me obligas a adelantar mis planes.

¿Planes?... ¿De qué planes esta hablando?.

Antes de que pueda decir algo, Gerardo me da un golpe fuerte en el pecho que me deja sin aire y me tumba al suelo. Él se acerca con brusquedad y saca mi celular del bolsillo de mis  pantalones.

—De verdad espero que hayas disfrutado de la compañía de Javier o Javi, anoche... Porqué no volverás a verlo después de hoy... O por lo menos no con vida —dice con una sonrisa siniestra antes de dejarme encerrado en ese lugar.

Aprieto los ojos con fuerza, esto es muy parecido a lo que soñé, puede que se trate solamente de un sueño, trato de despertar pero no puedo, empiezo a golpear las paredes de esa habitación, lo hago con tanta fuerza que mis nudillos empiezan a sangrar, a lo lejos oigo el ruido del motor y el sonido de la cochera abriéndose.

Golpeo una y otra vez la puerta, trato de romperla con la espalda, a patadas, con los puños... ¡De que mierda está hecha esta cosa!.



R. A Bisso

#903 en Fantasía
#903 en Personajes sobrenaturales
#248 en Thriller
#248 en Suspenso

En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar